polideportivo

Gloria, palabra de género femenino

  • Desde su salto cualitativo en Londres 2012, el deporte femenino describe un creciente y saludable protagonismo en España

  • El interés mediático y los patrocinadores van a más

La onubense Carolina Marín, la primera tricampeona mundial de bádminton de la historia. La onubense Carolina Marín, la primera tricampeona mundial de bádminton de la historia.

La onubense Carolina Marín, la primera tricampeona mundial de bádminton de la historia. / fazry ismail / efe

En un mundo vez más crítico con el machismo y con la desigualdad entre hombres y mujeres, el deporte femenino vive días de gloria en España y reclama cada vez más protagonismo entre un público que ha encontrado heroínas en disciplinas casi desconocidas.

El tercer título mundial de bádminton conquistado por Carolina Marín es el último gran éxito de las deportistas españolas, grandes protagonistas ya en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y Río de Janeiro 2016.

Las mujeres aportaron más metales al medallero en ambos eventos. En 2012, once de las 17 medallas españolas las ganaron ellas. Y en 2016 fueron nueve de 17. Y en los últimos años nacieron estrellas como la propia Marin, la haltera Lidia Valentín, la tenista Garbiñe Muguruza o la nadadora Mireia Belmonte. También hay grandes logros en deportes de equipo, como por ejemplo en waterpolo, baloncesto, fútbol, hockey, balonmano o la natación sincronizada.

Y recientemente la ex esquiadora María José Rienda se convirtió en la primera presidenta del Consejo Superior de Deportes (CSD), el máximo organismo deportivo gubernamental en España.

"La verdad es que hemos evolucionado mucho. En el deporte, históricamente, venimos de una cultura en la que la parte masculina ha predominado, pero en los últimos años hemos crecido", señaló recientemente en una entrevista con el diario El Mundo.

"Hay que seguir en ese camino. Hay mucho que hacer por delante, hay que estudiar el tema del deporte profesional, el de las federaciones y el de las competiciones y velar por esos derechos de la mujer que la sociedad está reclamando en otros sectores".

Según datos proporcionados por el CSD sobre la actividad de 2017, en España había 3.761.498 licencias deportivas. De ellas, apenas el 22,3%(839.985) corresponden a mujeres. Pero el número es más del doble del que se contabilizaba en 2001 (389.933).

"Creo que el salto lo dimos en los Juegos de Londres, en el que las mujeres logramos más medallas que los hombres. Desde entonces se ha producido un crecimiento lento ,pero progresivo, en el interés de los medios y en la implicación de nuevos patrocinadores", asegura a dpa la tenista Anabel Medina, plata olímpica en Pekín 2008.

A la jugadora de 36 años, que se retirará en el próximo US Open, no le gusta hablar de "deporte masculino o deporte femenino". "En España es algo que ha tardado en calar, pero los avances que se están dando son muy buenos".

En ese sentido, la actual capitana del equipo de Copa Fed apunta a la importancia de los sponsors y de los medios de comunicación. "Si los patrocinadores se siguen implicando, habrá muchas ligas que se podrán profesionalizar más. Eso hará que se generen nuevos iconos y que crezca la afición", asegura Medina. "Para mí es vital el papel de los medios de comunicación, ellos son muy responsables de inculcar la pasión por el deporte, sea cual sea el género. Ojalá hicieran un seguimiento regular de las deportistas y las ligas y no sólo en momentos puntuales del año cuando llega algún gran éxito de alguna deportista".

España es un país en el que el deporte tiene un papel muy importante en la sociedad. Tiene leyendas de la talla del tenista Rafael Nadal, el ciclista Miguel Indurain, el jugador de baloncesto Pau Gasol, el golfista Severiano Ballesteros o el piloto Fernando Alonso. Todos ellos están entre los mejores de la historia en sus respectivos deportes.

Pero Carolina Marín ya está sin duda en esa categoría. Es la primera jugadora de bádminton que gana tres títulos mundiales. Y Belmonte es dueña de un oro olímpico, otro oro mundial y otras ocho medallas en los dos eventos más importantes. Lidia Valentín tiene una plata y un bronce olímpicos y un oro mundial levantando pesas.

En el tenis, Muguruza ha conquistado dos Grand Slam y sigue la estela de Arantxa Sánchez Vicario -ganadora de seis- y de Conchita Martínez, campeona de Wimbledon. Y la atleta Ruth Beitia también escribió su nombre muy alto con una lluvia de medallas coronada con un oro olímpico.

"Antes, cuando se hablaba del deporte español, solo era de los hombres", aseguró hace un año a El País Miriam Blasco, la judoca que en 1992 se convirtió en la primera española en ganar una medalla olímpica. "También porque muchas niñas no teníamos modelos que seguir, no se visibilizaba a la mujer deportista. Las niñas no querían ser Amaya Valdemoro, sino Pau Gasol. Eso hoy ha cambiado. Las niñas tienen ya otros modelos que son mujeres".

Esos modelos son las Marín, Belmonte, Beitia, la propia Valdemoro o la futbolista Vero Boquete. Aunque la realidad económica sigue siendo muy desigual entre los hombres y las mujeres en el deporte, la brecha se empieza a achicar un poco.

"Los éxitos de los deportistas generan referentes, eso está claro. Si sólo ganan hombres, los niños y niñas se fijan en ellos. Pero llevamos casi dos ciclos olímpicos en los que las mujeres tienen un mayor protagonismo", apunta Anabel Medina. "Mireia Belmonte, Garbiñe Muguruza, Ruth Beitia, Carolina Marín, Lidia Valentín... Todas ellas han hecho por nuestro deporte mucho más de lo que se imaginan. Han logrado que cada fin de semana en España las niñas que ven las televisión o consumen internet a través de las redes sociales encuentren en ellas ejemplos a seguir", explica.

"Y si a eso le añadimos las hazañas de las guerreras de balonmano, los éxitos en básket, waterpolo, hockey... nos damos cuenta de que, si queda algún machista incapaz de valorar todos estas gestas, es porque vive de espaldas a la realidad", concluye la tenista.

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