Holanda-Argentina

Llega la hora de la revancha

  • El Mundial está en deuda con las dos mejores zurdas del momento.

Uno lloró amarga y convulsamente en un vestuario de Ciudad del Cabo y el otro sufrió cuatro años recordando lo que pudo ser y no fue. Los Mundiales golpearon duro a Leo Messi y Arjen Robben a lo largo de sus carreras, pero Brasil 2014 les brinda hoy la posibilidad de redimirse.

Una revancha de tintes dramáticos, porque es ahora o nunca para el holandés y una oportunidad irrepetible para el argentino. Robben, a sus 30 años, difícilmente llegue en el nivel actual a Rusia 2018 -si llega- y Messi, de 27, tiene la edad de aquellos grandes del fútbol que hicieron historia en un Mundial.

"Messi nos puede hacer campeones del mundo", pronosticó ayer Javier Mascherano, compañero en la selección argentina. "Robben es mejor que Ángel di María y mucho mejor que Leo Messi", opinó Willem van Hanegem, mediocampista en la Holanda subcampeona del mundo en 1974.

Sea cual sea el vencedor, el fútbol lamentaría la injusticia hacia dos de las zurdas más talentosas que pueden verse hoy en día.

Ambos fracasaron ya en Alemania 2006 y Sudáfrica 2010. Messi se quedó en cuartos de final en los dos Mundiales, las dos veces ante la selección germana. Lo de Robben fue en cierto modo más duro aún, porque tuvo la gloria en los pies cuando en 2010 se enredó en un mano a mano con Íker Casillas para errar un gol que otras veces había convertido.

España puso así fin a un estigma al conquistar su primer título mundial, en tanto que Holanda potenció el suyo al convertirse en la selección que más finales perdió en la historia: tres.

La ventaja que tienen hoy Messi y Robben es que llegan mejor que nunca a un Mundial. El 10 del Barcelona no tendrá la explosividad que mostraba hace cuatro años, pero es un jugador más sabio, mucho más sólido de espíritu y con un bagage acumulado.

Lo mismo le sucede a Robben. Muchos de los que envidiaban su talento solían regodearse con la fragilidad física del extremo. "Jugador de cristal", le decían. Hoy parece de acero.

Mientras que Robben aseguró que no todo en "Argentina giraba alrededor de Messi", el 10 no habla desde el 1-0 sobre Bélgica en cuartos, pero sabe que cuenta con unos compañeros decididos ayudarlo. Frenar al trío Robben-Sneijder-Robin van Persie es clave, y el veterano Martín Demichelis tiene claro cómo hacerlo.

"Debemos ser agresivos, hacerle sentir la pasión argentina. Especialmente a Robben. Como no le gusta el contacto físico, hay que rasparle", terminó el central.

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