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Sobredosis de talento, y encima ordenado

  • Fazio y Carriço, raíz de un fútbol ortodoxo y brillante

El que acuñase aquello de Manolo Emery tuvo días más felices, sin duda. Si ya en el Valencia el técnico de Fuenterrabía ofreció pistas de ser atrevido en sus planteamientos, en el Sevilla se ha revelado como un entrenador valiente al máximo, incluso con un punto de osadía en sus planteamientos. El que puso en práctica frente al Getafe es el ejemplo perfecto. Emery cubrió la baja de Iborra con Gameiro, 4-2-4 al canto, con M'Bia como supuesto sotén del mediocampo junto a Rakitic, y grandes dosis de talento desparramadas por el césped. Juntar al suizo con gente como Reyes, Vitolo, Bacca y Gameiro tiene que salir bien por fuerza.

Esa receta, la de poner a los mejores y fijar la portería contraria como objetivo en el que redondear el fútbol, es la más antigua, la que provocó que muchos amaran este deporte. Y, normalmente, da resultado. Aunque en el fútbol de hogaño haya que adobarla con otro ingrediente más como es el de la presión al rival cuando es éste el que se ha apoderado del balón. Así, además, es más fácil que aflore el talento por el desgaste psicológico que se le produce al adversario.

Defensa

Muy adelantada en todo momento, la labor de la pareja de centrales fue excelsa. Y no porque los tímidos atacantes azulones les diesen excesivo trabajo, sino por el modus operandi de Fazio y Carriço, quienes se anticiparon siempre, por abajo en el mediocampo y por arriba cuando hubo algún balón colgado, a sus rivales. Ambos encima garantizaron una salida pulcra del balón que simplificó la labor de M'Bia, poco dotado para el cierre, y acabó por soltar definitivamente a Rakitic, quien filtró pases muy meritorios y descosió las líneas del Getafe.

Ataque

Cuando un equipo defiende bien como este Sevilla, teniendo el balón y presionando al unísono para recuperarlo, el ataque no es más que la consecuencia de esa defensa. Así, en los primeros veinte minutos de cada parte, el fútbol sevillista alcanzó un nivel sobresaliente en el que se hizo acreedor a más goles. Las combinaciones en ataque, propiciadas además por la movilidad de los delanteros, fueron múltiples.

Virtudes

Gran fútbol. Y de nuevo un gol a balón parado en jugada ejecutada desde muy atrás.

Talón de aquiles

Algún error en la finalización.

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