Coosur Real Betis

Cuando los refuerzos sí refuerzan

  • El Coosur Betis pasó de ser colista, con un balance de 3-12, a tener tres triunfos sobre el descenso tras cinco triunfos y tres derrotas desde que llegaron los fichajes

Erick Green sale al contragolpe en el duelo de la pasada jornada en el Nou Congost ante el Manresa. Erick Green sale al contragolpe en el duelo de la pasada jornada en el Nou Congost ante el Manresa.

Erick Green sale al contragolpe en el duelo de la pasada jornada en el Nou Congost ante el Manresa. / J. Alberch (ACB Photo)

En la jornada 15 la moneda salió cruz en la visita del Manresa a san Pablo (88-89) y el Coosur Betis acababa el año 2019 como colista de la ACB con un balance de 3-12. Sin un pívot titularísimo ni un anotador, demostrado que Slaughter no podía tomar ese rol, urgían los fichajes antes de valorar el trabajo de Curro Segura al frente de un equipo incompleto desde el inicio del curso y falto de un referente desde la salida de KC Rivers. Primero llegó Jerome Jordan, un cinco capaz de generarse sus propias canastas; después, un tirador como Erik Green. Con el Coosur Real Betis, ahora sí, completo, el balance desde que tocó fondo y se encendieron las alarmas es de 5-3, con las derrotas (previsibles) en las salidas ante el Barcelona, el Real Madrid y en casa, sin Green aún, ante el Unicaja. Ahora, la renta sobre el descenso es de tres triunfos.

A nadie se le escapa que los dos fichajes le han cambiado la cara al conjunto verdiblanco. Especialmente, y seguramente de manera más notoria por sus números, la incorporación del escolta estadounidense ha supuesto un antes y un después. Cuatro encuentros, tres triunfos y un MVP de la jornada para él. Desde que llegó Green no ha bajado de los 15 puntos ni de los 25 en las dos últimas citas. En la 2017-18 con el Valencia Básket sólo superó la barrera de los 25 una vez: en la primera jornada precisamente contra el Betis. En estos cuatro encuentros promedia 21,3 puntos y 18,8 de valoración, pero destaca especialmente su 62% en tiros de dos puntos y el 40,9% en triples. De hecho, en los dos últimas citas el acierto destaca sobremanera: 10/15 frente al Bilbao Básket y 10/16 en Manresa en tiros de campo. El Betis ha encontrado un jugador al que darle la pelota en los momentos decisivos y Curro Segura ha podido delimitar los roles de sus jugadores partiendo de Green.

Las tres derrotas llegaron en las salidas contra el Barcelona y el Real Madrid y en casa con Unicaja

Pero no sólo el escolta le ha cambiado la cara al equipo sevillano, ya que con Jerome Jordan ha ganado una variante en ataque de la que antes carecía. El jamaicano es capaz de generarse sus propias canastas de la nada, bailando en la zona, de espalda o con un tiro de media distancia, algo impensable para Niang, que destaca en el juego por encima del aro o en el bloqueo y continuación, o un Whittington intermitente cuando se trata de pegarse en la pintura y que está más cómodo ejerciendo de ala-pívot. Jordan, además, cuenta con un alto porcentaje de acierto desde la personal y promedia ya más de cinco capturas por choque. "Definitivamente estoy mejor, me han ayudado mucho, todos mis compañeros y entrenadores me han hecho sentirme bien desde que llegué, nos comunicamos y quiero seguir ayudando al equipo", señaló el interior caribeño tras el duelo en el Nou Congost.

Con estos dos jugadores los demás, igualmente, se han liberado. Slaughter no sujeta el peso anotador, Conger ha dejado de hacer la guerra por su cuenta y Whittington empieza a recuperarse del bajón. Nacho Martín se ha hecho su espacio con la reconfiguración del juego interior y Pablo Almazán y Borg se han convertido en especialistas defensivos (sin limitar su capacidad ofensiva) cuando toca elevar el nivel. Quizá los perjudicados han sido Sipahi y Alber Oliver. El catalán, que no jugó en Manresa, ha "entendido su nuevo rol y sigue aportando desde el banquillo", apuntó Segura en el programa Tirando a fallar de EsRadio, y el turco sabe que "debe ayudar el tiempo que juegue".

Jerome Jordan y Pablo Almazán, en un entrenamiento. Jerome Jordan y Pablo Almazán, en un entrenamiento.

Jerome Jordan y Pablo Almazán, en un entrenamiento. / Coosur Real betis

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