Baxi Manresa-Coosur Real Betis | La crónica Un repaso para reflexionar (93-81)

  • El Coosur Betis cae con autoridad en Manresa en un partido que dejó al descubierto las carencias: poca defensa y falta de puntos

  • Al tercer cuarto el equipo verdiblanco llegó sólo con tres triples anotados y 12 rebotes ofensivos concedidos

Ndoye trata de atacar a Sajus. Ndoye trata de atacar a Sajus.

Ndoye trata de atacar a Sajus. / J. Alberch (ACB Photo)

No levanta cabeza el Coosur Real Betis y tras dos derrotas ajustadas, que bien pudieron ser triunfos, cantó la gallina en Manresa, donde el equipo de Pedro Martínez le dio un soberano repaso al cuadro verdiblanco, que pudo maquillar el luminoso para dejarlo en 93-81. Pero más allá del resultado hay mucho que analizar y reflexionar para jugadores, Curro Segura y la cúpula del club.

Cuando las cosas se ponen feas y se tensa la cuerda siempre se rompe por el mismo lado. El técnico verdiblanco se sentará el martes en el banco contra el Real Madrid, pero a partir de ahí su futuro está en el aire. El equipo no defiende y los rivales lo fríen a triples con facilidad (14/33 el conjunto catalán) y los pívots contrarios encuentran demasiadas facilidades en la pintura aprovechando que su par sale a defender a siete metros y a partir de ahí generan ventajas.

Cuando el Manresa empezó a abrir brecha Segura fue incapaz de dar un golpe de timón para cambiar el rumbo, pero es que mira al banquillo y parece difícil. Mike Torres, Spires, Obi, que pese a sus 10 puntos en el último cuarto no está demostrando capacidad para adaptarse a la ACB, un irregular Niang, Harrow tocado, que tras su exhibición en Santiago no ha vuelto a aparecer en ataque. A ellos se suman un Ndoye que ofrece cosas por dentro pero ataca al aro demasiado blando y sigue fallando desde las personal muchos tiros, un Feldeine que no es el líder que fue Erick Green, un Campbell demasiado solo en su posición y un Pablo Almazán que va a tener que jugar con una bombona de oxígeno si Ouattara no se recupera pronto.

Un parcial de 11-1 al final del segundo cuarto abrió la brecha inicial antes del descanso

La plantilla da para más en la pista, pero está cogidita con pinzas. Cambiar a Oliver por Mike Torres, que jugó 1.34 minutos es tan extraño como lo fue cambiar a Tunde por Izundu. Y es que cuando parecía que el Coosur Betis había encontrado un estilo de juego la pasada campaña, duro en defensa, con un líder en ataque y con el triple como arma, de pronto se traen ocho jugadores nuevos, sólo uno con experiencia en la ACB, y el equipo pasa a ser uno de los peores en porcentaje en triples y sin un hombre que asuma el rol de tirar del carro. Tienen bola extra en la dirección deportiva para acertar con algún fichaje que le cambie la cara al equipo.

Porque la que mostró en Manresa fue para olvidar. Por momentos vergonzante, sin que algún jugador exhibiese la mínima muestra de orgullo. Los 17 rebotes ofensivos de los locales hablan por sí solos. Muchas segundas oportunidades ante un rival que defiende con agresividad y vuela en ataque de la mano de Dani Pérez. ¿Se podría fichar por lo que cobran dos de los tres bases del Betis?

Borg trata de avanzar ante la defensa de Eatherton. Borg trata de avanzar ante la defensa de Eatherton.

Borg trata de avanzar ante la defensa de Eatherton. / J. Alberch (ACB Photo)

Nunca mandó el conjunto bético ni en el marcador ni en el juego. Con una defensa que permitía los triples liberados del contrario y a Eatherton campar a sus anchas en la zona, el ataque no era mejor. Poco movimiento de balón y mucho individualismo, con Ndoye atacando sin convicción la canasta. Con su físico debería sacar 2+1 a porrillos, pero ataques prometedores quedan en nada.

17 rebotes ofensivos logró el Manresa, frente a los ocho de un Betis que en total logró 19 capturas menos

Aguantó el cuadro sevillano, que respondía a los tirones manresanos desde el acierto de Mason. Pero en el segundo cuarto abrieron brecha los locales (34-24) y Segura tuvo que parar el partido. "Parecéis jugadores de minibásket", con errores impropios de profesionales. Reaccionaron los verdiblancos de la mano de un efectivo Pablo Almazán y una defensa que elevó el nivel, hasta que con 36-33 Obi capturó un rebote ofensivo. En vez de aguantar o sacar la pelota se tropezó con Ndoye, que andaba por el suelo, y Mason respondió con un triple. El primero de tres seguidos y 11 puntos consecutivos que dispararon a su equipo en un suspiro para irse al descanso 49-37.

Y en el tercer cuarto llegó la debacle. Más de cuatro minutos tardó el Betis en anotar su primera canasta en juego y para entonces la desventaja ya estaba en 20 puntos (60-40). No había reacción ni desde el banquillo ni sobre el parqué y al inicio del último acto la desventaja fue de 27 puntos. De ahí en adelante, el resto fue un maquillaje que no oculta los problemas de un conjunto que da para algo más, pero no llega.

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