alejandro martínez. Entrenador

"El descenso está ya en mi currículum; hay que aprender de lo negativo"

  • El técnico asume la responsabilidad de la pérdida de categoría, pero cree que hizo un buen trabajo el tiempo que estuvo

  • Le gustaría iniciar un proyecto desde cero en Sevilla porque "nada se hace de un día para otro"

Alejandro Martínez durante la entrevista./JUAN CARLOS MUÑOZ Alejandro Martínez durante la entrevista./JUAN CARLOS MUÑOZ

Alejandro Martínez durante la entrevista./JUAN CARLOS MUÑOZ

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Llegó a Sevilla para tomar las riendas del Betis Energía Plus en una situación límite. Seguramente tarde, pero con tiempo para revertir la situación. O era héroe o firmaba el descenso del histórico club hispalense. Cara o cruz. Y salió cruz para Alejandro Martínez (23-05-1966, Barcelona), un técnico que en Tenerife demostró ser muy válido en la ACB, pero que en seis jornadas no pudo levantar a un equipo sin alma pese a que tuvo la oportunidad: bastaba ganar en Santiago. Pero allí, en la ciudad del santo apóstol, encontró su cruz y ahora su futuro está en el aire. "Será el club el que decida según el trabajo que he realizado. Tengo contrato hasta el 30 de junio y me gustaría continuar, ya sea en la ACB o en la LEB Oro, pero no es decisión mía", afirma.

-¿Qué balance hace de este mes y medio en el equipo?

-En realidad debo hacerlo de la temporada, no de los últimos seis encuentros que yo dirigí, porque cuando uno viene a un club asume todo lo que ha pasado. Por el resultado final habría que calificarla como decepcionante. El equipo tuvo actuaciones buenas tanto con Zan Tabak como conmigo, pero no vale con hacer partidos buenos. Hay que hacer una campaña completa buena para mantener la categoría. Me quedo con ese muy mal sabor de boca de que no pudimos salvarnos.

-¿Qué cree que le faltó para conseguirlo?

-Estadísticamente, un triunfo más. Creo que el partido ante el Valencia pudimos ganarlo. Al final nos pudo la ansiedad y nos faltó cabeza fría. Igual pasó contra el Obradoiro. En cuanto se fue de ocho puntos no nos acordamos que en otros partidos también estuvimos abajo en el marcador y fuimos capaces de volver. Quisimos remontar la desventaja en dos ataques y eso fue un error muy grave. Nos faltó calma en momentos delicados. Como en Málaga. Nos empeñamos en reducir la diferencia por la vía rápida en vez de hacerlo poco a poco.

-¿Sigue manteniendo que en Santiago no le faltó actitud al equipo?

-Sí. Para mí una cosa es bajar los brazos y otra no estar acertado. Fallamos muchas canastas fáciles y tiros liberados tras una buena circulación de balón. El trabajo táctico estaba hecho, pero luego había que meterla. Ya estando por detrás nos entraron las prisas y son siempre malas consejeras. Esa falta de acierto fue determinante, pero no creo que faltara actitud.

-Pero en la pista daba la sensación de que los jugadores no creían en sí mismos.

-Es inevitable venirse abajo cuando fallas canastas fáciles y el rival lo anota todo. Todo lo ves mal. Que los árbitros te perjudican, que el que balón no vota bien... Al final lo que nos condena son nuestros propios errores. No es que no creyeran, sino que cada error les iba comiendo la cabeza.

-¿Qué grado de porcentaje tiene usted en el descenso?

-Todo. No voy a hablar de que hice un balance de 1-5. Mis números son los del equipo, los del descenso. Cuando llego soy consciente de la situación que asumo y tengo el porcentaje de culpa que tiene que tener el entrenador del equipo.

-¿Qué le dice a los que piensan que se equivocó en la forma de transmitir su mensaje?

-No soy un entrenador de pegar gritos ni insultar a nadie. Trato de dar más confianza. No es mejor un método que otro. No hace falta tener el látigo en la mano para conseguir rendimiento.

-¿Si pudiera dar marcha atrás, cambiaría algo?

-La decisión más importante era venir o venir y no me arrepiento de haberlo hecho. Kane se lesiona, no pude contar con Nachbar... Quizá esos partidos hubieran sido de otra forma con dos piezas que suman más de 10 puntos por partido cada uno. La directiva ofreció otro esfuerzo para traer un recambio de Nachbar, pero no había nada que nos diera un salto de calidad y lo que había era completamente inaccesible.

-Hay un momento en la última jornada en Málaga en que Estudiantes ya gana en Zaragoza y el Betis va por detrás en Málaga. ¿Por qué juega con Radicevic, Cabezas y Alfonso Sánchez y mantiene a Stojanovski y DeVries, jugadores con más puntos en sus manos, en el banquillo?

-Hacían falta puntos, sí, pero también había que impedir que el rival anotase y esos jugadores, que no son mancos ninguno en ataque, defienden más que Stojanovski y DeVries. Había que intentar meter canastas y que no te metieran. Esto es balance ataque-defensa y esos jugadores no estaban haciendo un buen trabajo defensivo, así que da igual que metiéramos si atrás no se defendía.

-¿El descenso es para usted un fracaso personal?

-Es una decepción, pero ya lo he puesto en mi currículum. Cogí al Betis a falta de seis jornadas y descendimos. La vida está llena de situaciones positivas y negativas y éstas no hay que esconderlas. Yo lo intenté y di todo lo que tenía. El fracaso es cuando te rindes y no lo intentas.

-¿Se ha sentido decepcionado con algún jugador del Betis?

-Sí, pero no voy a decir con quién.

-De la actual plantilla sólo tiene contrato en vigor Alfonso Sánchez. ¿Le valdría alguno más si continuase la próxima campaña?

-Alguno más, pero no muchos.

-Antes que nada, ¿le gustaría seguir?

-Si me proponen continuar, claro que me gustaría. Desde el inicio puedes inculcar tu mano no sólo en la plantillas, sino en todo lo que la rodea. En Sevilla y en el Betis cualquiera querría iniciar un proyecto desde cero.

-Decían varios jugadores que en el vestuario faltaba química.

-La química no surge sola. Hay que promoverla y buscarla. El entrenador debe ser capaz de producirla entre jugadores que vienen a competir entre ellos. Hay que encauzar esa competitividad en beneficio del grupo y que les dé igual la cantidad de minutos que juegan, sino la calidad que ofrezcan en el tiempo en la pista. Que no haya química es culpa de los jugadores, pero también de los técnicos.

-Ha dicho que le gustaría seguir. ¿Tiene ya nombres en la cabeza para jugar en la ACB o en la LEB Oro?

-Algunos nombres no; en la cabeza tengo ya pensada una plantilla para ACB y otra para LEB Oro desde el día que acabó la Liga. Tengo una lista de jugadores para cada posición, españoles, extracomunitarios, cotonús, europeos... Es el trabajo de todo entrenador. ¿Vacaciones? Si las coges te adelantan por la derecha y por la izquierda. Hay que tener base de datos y manejar un listado para iniciar el trabajo con todo tipo de jugadores. Incluso los que crees que se escapan económicamente, porque lo que vale un dinero un día vale menos después.

-¿Le gusta tener voz y voto en la confección de las plantillas?

-Al 100%. El entrenador debe ser quien decida al 100% la plantilla. Así trabajé en el CB Canarias. Mano a mano con el director deportivo, con la ayuda de los entrenadores ayudantes, pero si se ficha un jugador yo tengo que estar de acuerdo. No lo concibo de otra manera. Nada de imposiciones.

-¿Qué perfil de jugadores le gusta?

-Más que la calidad técnico-táctica de los jugadores busco compromiso. Cuando ascendimos con el Iberostar Tenerife el primer año en la ACB nos mantuvimos con ocho jugadores de la LEB Oro: Donaldson, Rost, Richi Guillén, Chagoyen, Heras, Richotti..., jugadores que llevaban varios años en el club. Sólo incorporamos a Úriz, Saúl Blanco y a Sekulic. Los otros ocho subieron desde la LEB Oro. Lo que quisiera son jugadores comprometidos, solidarios y que entiendan lo que es jugar en Sevilla y para el Betis. Que destaque el equipo, no un jugador. Gente con hambre y ganas de mejorar. Con esos mimbres se puede hacer un buen cesto.

-En Sevilla se va haciendo una plantilla nueva por temporada. ¿Cree que habría que hacer un esfuerzo para retener a Radicevic, que lleva cinco años en la entidad y la afición podría identificarse con él?

-Si soy el entrenador y podemos retenerlo, me gustaría que siguiera, pero no el Radicevic de este año. No ha vuelto al nivel de antes de la lesión y su trabajo en verano debe ser volver a ese punto, sobre todo físico. Es un jugador joven que tiene aún mucho que aprender y mejorar, pero tiene ese hambre y calidad para hacerlo. También creo que debe ser más líder. Ya tiene la edad suficiente para liderar un grupo y el Betis sería un buen sitio para que continúe desarrollándose y dentro de dos años se den tortas por él. No ha hecho una buena temporada en líneas generales. Un año parado es muy duro y debe mejorar aún en la dirección y en el tiro, pero es un proyecto de jugador interesantísimo. Cuando jugaba contra él nos deteníamos mucho en su scouting, porque sabíamos que era una de las claves para frenar al equipo. Estaría encantado de que continuara, pero no sé si seré el entrenador ni la idea que él pueda tener.

-Usted estuvo en el Tenerife once años. En este tiempo 14 técnicos (sin contar interinos) han dirigido al club sevillano. ¿Eso qué le dice?

-Creo mucho en la continuidad. En Tenerife pasé buenos momentos, pero también muy malos en los que tuve la confianza de la directiva. El segundo año en ACB perdimos 12 partidos seguidos y hubo críticas, entendibles, pero la directiva del CB Canarias veía que se trabajaba bien y que el vestuario estaba unido y me mantuvo. Cuando pierdes todos te critican y cuando se gana los que te criticaban se esconden. Desde esa confianza de la directiva se dieron pasos para asentarse en la ACB y, a partir de ahí, crecer y hoy el Tenerife es campeón de una competición europea y quinto de la fase regular de la Liga. Nada se hace de un día para otro. Nada se construye sin sacrificio.

-Hasta principios o mediados de julio no se sabrá en qué categoría jugará el Betis. Tampoco ha decidido aún sobre el entrenador... ¿Va tarde el club (otra vez) para iniciar el trabajo?

-Todavía nadie ha fichado a nadie. Es pronto y no creo que se vaya tarde aún por eso. Lo que sí es verdad es que de junio a septiembre se construye lo que luego será de octubre a mayo. Ahora entiendo que hay un periodo de espera. Tengo contrato hasta el 30 de junio y el club deberá tomar la decisión de si quiere que continúe en ACB, en LEB o donde sea, o no. No sé cómo son los pasos ni los tiempos porque nunca estuve en esta situación. Lo que sí sé por experiencia es que cuanto antes se empiece a trabajar es mucho mejor.

-¿Cree que la ACB debería ser una liga cerrada?

-No. Una liga sin opción de ascender o descender no es bueno. A todos nos gustaría que año tras año se hablara de otra cosa que no fuesen del problema de los ascensos y descensos, pero hay una norma que hay que cumplir. Creo que debería alcanzarse un acuerdo entre ACB y FEB, porque hay mucha gente que no entiende esta polémica y se desengancha del baloncesto.

-Que sea el entrenador con el que se consumó el descenso es un punto negativo, ¿no?

-En el club saben cómo he trabajado aquí y conocen mi labor en el Tenerife. El primer año en ACB (2012-2013) perdimos los seis primeros partidos y acabamos con un balance de 17-17 a un triunfo de los play off. En la segunda campaña fuimos undécimos (14-20) y en la 2014-2015, undécimo también (16-18), a dos triunfos del octavo. He dado muestras que puedo ser un entrenador sólido en ACB trabajando en proyectos desde inicio de temporada, además de europeos y mundiales de categorías inferiores... Tengo suficiente experiencia para liderar un proyecto como el del Betis o como otro en ACB.

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