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Una mejoría insuficiente

  • Calderón dignifica al Betis de Garrido, aunque apenas puntúa más que el de Mel. El derbi aparece como la última oportunidad para la redención con el bético.

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Los números exhiben la realidad de este paupérrimo Betis que comenzó torcida la temporada con Pepe Mel, que se condenó al abismo con Juan Carlos Garrido -y con todo lo sucedido en las entrañas del club durante su estancia- y que ha encontrado en Gabriel Humberto Calderón a un técnico que ha dignificado en parte al equipo, pero con una mejoría insuficiente hasta el momento para meterse de lleno en la pelea por la permanencia. De hecho, los guarismos con el preparador argentino apenas mejoran los alcanzados con Mel, aunque existen matices entre ambos.

Ante este panorama, el Betis comienza hoy la preparación del derbi del próximo domingo, que aparece en el calendario como la última oportunidad de la plantilla para redimirse con los aficionados béticos, que han exhibido una adhesión incondicional al equipo. La temporada de la ilusión, como se la calificó en un principio por parte de los máximos dirigentes, se fue desmoronando entre las desacertadas decisiones tomadas tiempo atrás, y ni la postrera llegada de Calderón ha servido más que para apaciguar los ánimos de una afición que no entendió el unilateral despido de Mel.

"Nos gustaba mucho su filosofía porque todo pivotaba sobre la posesión y el control a través de la pelota. Los entrenamientos se basaban en ejercicios para conservarla porque en los partidos jugábamos a tenerla. A pesar de que disfrutáramos con este planteamiento tan ambicioso, cuando las cosas no van bien se suele mirar hacia el banquillo. A toro pasado es injusto decirlo porque es muy fácil, pero su destitución fue un error", señaló Chica en L'Esportiu de Catalunya sobre el cambio de entrenador que se produjo en diciembre. Precisamente, el lateral catalán no contaba con el beneplácito del entrenador madrileño, pero la realidad que ha ido marcando el tiempo provoca que incluso se dejen atrás cuestiones personales para reconocer uno de los errores de la planificación de este año.

Y es que si Mel apenas sumó diez puntos en 15 partidos -con dos victorias, cuatro empates y nueve derrotas-, Garrido sólo logró un empate en cinco jornadas y, sobre todo, generó una división tanto interna como con los aficionados. La llegada de Calderón templó el ambiente en torno al equipo, aunque sus números en la Liga tampoco han alcanzado para reducir la distancia con la zona de permanencia -de hecho ha aumentado en un punto desde su llegada- por más que haya sumado tres victorias y dos empates en 12 jornadas.

Esa ligera mejoría con Calderón -el Betis ha perdido el 58,33% de los partidos con el argentino por el 60% de derrotas que marcaba Mel- también ha llegado con tres refuerzos de nivel que sí se firmaron en invierno -Leo Baptistao, Adán y N'Diaye- más la recuperación de Rubén Castro, con el que apenas pudo contar Mel en los primeros meses del campeonato, tras esa lesión muscular que se produjo en verano y que acabó con el canario en el quirófano y reapareciendo a finales de noviembre.

Con el Betis necesitado de un milagro para alcanzar la permanencia, algo que pasaría por ganar casi obligatoriamente los seis encuentros que faltan para finalizar el campeonato, el derbi del domingo se vislumbra como esa ocasión para que la plantilla bética proporcione al menos una alegría a los suyos, y para que el cuerpo técnico adorne su hoja de servicios con un triunfo ante el eterno rival, después del varapalo sufrido en Europa. Calderón, a quien la derrota ante el Málaga minimizó su crédito y también la ilusión por lograr la salvación, conoce esta realidad y desde hoy iniciará la mentalización de su equipo.

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