La bruixa d'or - cajasol · la crónica

Mucho más de lo prometido (72-97)

  • El Cajasol borda el baloncesto y alcanza el cénit en Manresa, donde la labor colectiva desarbola a La Bruixa d'Or. La quinta plaza, ese imposible, a tiro.

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Aíto no entrena por entrenar ni habla por hablar. Tiene un fin. Como todos, probablemente, pero a él hace mucho que no le preocupa el cortoplacismo. Mira más allá, en el proyecto, mantiene la fe en la recompensa del trabajo y no está para dirigir a un equipazo repleto de egos, ese tiempo ya pasó, sino para pulir el talento de una docena de jugadores y fusionarlo en un bloque compacto, competitivo. Le han ido siempre los retos. 

Con el Cajasol prometió eso, que lucharía, daría espectáculo y mejorarían cada uno de los integrantes de la plantilla. La primera temporada, entre pitos, flautas y viajes europeos, el conjunto no dio la talla; en la segunda, en el no va más de los riesgos con un plantel trufado de críos, ha alcanzado el cénit del juego que puede ofrecer esta tropa a la que se le va a quedar corta la temporada. En Manresa bordó el baloncesto, todos a una, en ataque y en defensa, con los pívots saliendo a presionar al base rival y provocando pérdidas a manojitos en los catalanes, o con bloqueos y continuación culminados en mates (Hernangómez estrujó seis veces el balón en el aro barcelonés). 

Es tan bonito el equipo ahora, después de horas y horas de sesiones en San Pablo, tras muchas charlas con los chavales para que se creyeran que querer es poder, que la aspiración del play off, aun sin estar garantizado, se ha convertido en un sueño que suena a broma, a imposible: la quinta plaza. El Herbalife Gran Canaria, con un partido menos que deberá dirimir contra el Barcelona, y el CAI, ambos perdieron los cuatro partidos con el Cajasol, están a un triunfo y seis jornadas por delante... 

Esta exhibición ante La Bruixa d'Or, que se jugaba la vida y por eso tiene más mérito el festival sevillano, corrobora que para la construcción de un bloque aguerrido y bueno, contando con mozalbetes de calidad, pero en cualquier caso muy jóvenes, hace falta paciencia y meter a todos en el meollo, que los tripulantes de la nave estén siempre disponibles para dejarse la piel por el equipo, por sus compañeros. Sólo Burjanadze se quedó sin anotar en el Nou Congost, Mata venía de ser el mejor contra el Gran Canaria y sólo sumó tres puntos, pero hubo hasta siete que lograron 8 o más, con un Willy Hernangómez estelar gracias a su primera parte primorosa, reventando la canasta local a base de mates y birlando algún balón a media pista. 

El Cajasol fue ayer una máquina de jugar al baloncesto, principalmente porque se divierte en la cancha, porque los automatismos lo llevan a saber que doblando la pelota aparece el pívot para machacar, porque la confianza provoca que el aro se vea más grande y, más que nada, porque la defensa es una tela de araña que va moviéndose continuamente, con ayudas certeras merced a la solidaridad permanente de los cajistas... Eso, por supuesto, también se trabaja de lunes a viernes, aunque hay que tener predisposición y en este equipo no hay uno que no la tenga. La energía con control, cabeza y talento es más poderosa. Y Aíto siempre ha tratado de exprimir esta ventaja de los suyos respecto a los demás rivales de la ACB, lógicamente más veteranos. Hay hambre y se vio a las claras. 

Desde el 0-5 protagonizado por Bamforth, el Cajasol no paró, ansioso por correr, defender, atacar más que La Bruixa d'Or. El partido duró hora y media escasa. Salvando las distancias, los sevillanos querían ganar al estilo del Real Madrid, a la carrera, robando y corriendo, llegando y tirando. Con Radicevic premiado con su presencia en el quinteto inicial, la puesta en escena fue tan colosal, con un espectacular mate de Satoransky en una contra y otra más concluida por el base serbio, que en Manresa estaban atónitos con la apisonadora hispalenses: 2-17. Porzingis intimidó a Monroe con dos tapones, uno a una mano y el segundo con ambas, y la distancia se quedó en torno a los 15 puntos. El Manresa sobrevivía sólo del triple y de los rebotes ofensivos de Arteaga o Asselin. 

En cualquier caso, cada arreón barcelonés iba seguido de la reacción sevillana. Con la segunda batería, Franch, Hernangómez, Urtasun, el rendimiento no sólo no bajó, se incrementó. El pívot madrileño fue aplaudido tras una acción, Radicevic volaba y el Cajasol era feliz... con 15 puntos arriba al descanso: 32-47. 

Con 62 puntos valorados llegó al receso el equipo de Aíto (21 de ellos del center cedido por el Madrid) y Radicevic colocó la cincuentena con un triple nada más volver del intermedio. Landry tuvo su pique con Monroe y, pese a una falta boba en ataque, clavó cinco puntos seguidos previos a un robo de Balvin sellado por Franch: 44-65. Showtime

Hubo un par de minutos de caraja entre el final del tercer cuarto y el inicio del último. Sin problemas. La defensa volvió a endurecerse, el equipo corrió y todos felices y a comer perdices. Este juego, estos recursos, esta intensidad y compromiso... Este Cajasol que enamora es mucho más de lo prometido cuando el pionero proyecto se puso en marcha.

Ficha técnica:

72 - la Bruixa d'Or Manresa (13+19+20+20): Ljbicic (5), Kouguere (3), Arco (0), Monroe (13), Arteaga (4) -cinco inicial-, Asselin (8), Erikson (16), Creus (2), Giannopoulos (12), Larsen (9).

97 - Cajasol (27+20+20+30): Satoransky (10), Bamforth (8), Radicevic (13), Porzinguis (9), Balvin (5) -cinco inicial-, Landry (13), Mata (3), Hernangómez (19), Urtasun (8), Franch (9), Burjanadze (0).

Árbitros: Emilio Pérez Pizarro, Martínez Fernández y Sergio Manuel. Eliminaron por cinco faltas personales a Joan Creus (min.37).

Incidencias: Partido de la vigésima octava jornada de la Liga Endesa disputado en el pabellón del Nou Congost ante unos 2.300 espectadores.

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