Sevilla Atlético 1-Recreativo 3 Isi Ros desmonta un inconsistente plan

  • El atacante recreativista, el mejor jugador del partido, basta para tumbar al Sevilla Atlético

Isi Ros y Lara pugnan por un balón. Isi Ros y Lara pugnan por un balón.

Isi Ros y Lara pugnan por un balón. / SFC

El planteamiento básico del fútbol consiste en marcar más goles que el rival. Al menos, uno. Los casis y las ocasiones no cuentan, caen en saco roto, si no terminan de materializarse. Ésta fue la principal razón por la que el Sevilla Atlético hincó la rodilla en casa ante el Recreativo, que encontró en Isi Ros a su mejor hombre. El menudo atacante murciano se erigió como el líder del Decano, con dos goles –uno de ellos, el segundo, un auténtico golazo– y una asistencia que dejaron noqueados a los de Paco Gallardo, que tuvieron un buen puñado de acercamientos interesantes para hacer gol, aunque sin fortuna.

Fue un partido en el que los visitantes supieron aprovechar los muchos fallos atrás del filial blanquirrojo. Sobre todo, el ya mencionado Isi Ros, que volvió loca a la defensa local. Si atrás los de Gallardo estuvieron inconsistentes, arriba faltó puntería. Sólo Pejiño parecía capaz de hacer algo diferente, de sacar algo en un chispazo del fútbol que atesora sus botas. Sin embargo, fue Genaro en un córner, el que logró ver puerta en la primera mitad y dar algo de esperanza al conjunto nervionense.

Era un partido de urgencias entre unos y otros y la intensidad desde el primer minuto lo dejaba claro. El Sevilla Atlético se presentaba en el duelo tras lograr sólo una victoria en los últimos cinco partidos, el Recreativo, tras encadenar nueve sin ganar. Tal es así que Alberto Monteagudo, entrenador del Decano, veía su futuro pendiente de un hilo. Pero el técnico salvó el match ball con su victoria en la capital hispalense.

El plan propuesto por Gallardo pronto se desmoronó. Fue pasados los diez minutos de partido cuando el filial perdió una pelota intentando sacarla desde atrás, Isi Ros la recuperó, entró en el área y la cedió a Rubén Cruz, quien logró con un ligero toque desviar lo mínimo la pelota para superar a Alfonso. Para los posteriores análisis quedará si la posición del atacante al recibir el pase de su compañero era legal o no, porque en primera instancia parecía ligeramente adelantado. Fue un tempranero mazazo para el filial y el despertar de Ros como actor principal. Aunque el Sevilla Atlético lo intentaba, y Diabaté lo intentaba con un remate mordido, de nuevo sería el cuadro onubense el que golpearía de nuevo. De asistente a rematador, Isi Ros volvió a convertirse en protagonista. El atacante murciano amplió la renta de los suyos después de culminar, prácticamente a placer, una buena acción de Vergé.

Añadió algo de emoción el Sevilla recortando distancias. Genaro, tras un córner botado por Lara, logró mandar un cabezazo elevado que superó a Nauzet y se coló por la escuadra. Pero la efervescencia franjirroja duró lo que tardó Isi Ros, otra vez, en sacarse de la chistera un auténtico golazo. El de Las Torres de Cotillas llegó casi hasta línea de fondo, fue marchándose de cada rival que aparecía a su paso, dejaba sentado a Alfonso y colocaba el tercer tanto de su equipo tras una brillante actuación.

Los de Paco Gallardo no demostraron notar el mazazo antes del descanso. De hecho, Pejiño, el jugador con más vitalidad de los locales, intentó sorprender a Nauzet con un disparo que el portero despejó de forma un tanto peculiar, rodillas al suelo. La cara sí cambio tras el paso por vestuarios. El descanso fue una auténtica guillotina para el ánimo sevillista, un contexto que sí trató de aprovechar el Recreativo, que olía sangre.

De hecho, los onubenses tuvieron dos ocasiones muy claras para dejar sentenciado, si no lo estaba ya, el partido. Una de ellas fue después de una nueva jugada de Isi Ros, que cedió para que el ex sevillista Cera rematara casi a placer, aunque su lanzamiento fue desviado a córner. La madera, pasada la hora de partido, se convirtió en el mejor aliado del Sevilla Atlético, ya que impidió que Quiles hiciera el cuarto. Una vida extra que no terminó de aprovechar el cuadro local, que si bien mejoró con el paso de los minutos, fue incapaz de recortar distancias. La ocasión local más clara supuso el epílogo del partido, con un testarazo de Pejiño que Nauzet salvó bien. 

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