Sevilla - rayo · el otro partido

El sol vuelve a salir en Nervión

  • Emery confirma la reacción ante cientos de niños en el horario de toda la vida tras un año de maltrato. El sevillismo recupera la ilusión por su equipo.

Un año después, el fútbol en su contexto temporal natural. Por las grandes avenidas de Nervión, el bulevar de Eduardo Dato, Luis Montoto, Kansas City, San Francisco Javier..., las riadas de personas que se dirigen al coliseo de los sevillistas tienen un toque lúdico. Después de partidos y partidos en horarios indecentes, se oyen risas de niños de las manos de sus padres, tíos o mayores. Van al fútbol, a cumplimentar el rito de la tarde del domingo, y lo hacen con los pequeños luciendo las enseñas de su equipo. Es la única manera de que este deporte tenga la continuidad generacional que lo hace pervivir en el tiempo, y ya va por siglo y pico de existencia. Y los futuros aficionados disfrutaron de un partido de fútbol, de una victoria de su equipo y de la emoción de este deporte.

Aún no saben a qué venía la nerviosera de los mayores, ni tienen una somera idea de los resortes que se producen en un partido de Liga, en la rutina del campeonato, el hilo conductor del fútbol. Ayer presenciaron la confirmación de la resurrección del Sevilla de la mano de Unai Emery, sin saber la trascendencia que tiene eso. Sus mayores sí lo saben y por ello el sevillismo respiró al final optimismo. Con la luz del día, el sol ha vuelto a salir para el Sevilla y su gente, que ahora mira hacia el futuro inmediato con otro brillo en los ojos. Hay vida, hay temporada, el Sevilla se ha reenganchado con su gente y también al tren de la Liga, con el añadido de un partidazo en ciernes, esa vuelta de la semifinal ante el Atlético de Madrid que se perfila como un momento ideal para que Nervión reviva sus grandes noches de emoción y vibrante pálpito, el 28 del corriente.

Febrero empieza con un aire frío, en la ratificación de que el viento ha virado para el Sevilla. Emery apenas ha realizado un par de ajustes en el equipo. Ha variado el dibujo hacia un definido 4-2-3-1 en el que Kondogbia y Medel ejercen de medios centro defensivos, con el más joven del equipo realizando la trascendental labor de iniciar la salida del balón cuando no lo saca vertical Beto. Una decisión algo temeraria, pero necesaria. El francés aún sufre los pecados de su flamante juventud, a sus 19 años. Pero mientras él crece, a trancas y barrancas y con la emoción de ese balón dividido en su peligrosa posición, también crece el Sevilla de Emery.

Ese crecimiento ya no sólo llega con los goles de Negredo, que también. Igual que el vallecano marcó ayer su decimosexto gol, el décimo en la Liga, tras dejar atrás las marcas goleadoras de su primera y tercera temporada en el club blanquirrojo, Rakitic se ha confirmado como el hombre clave para enlazar los ataques. Con su soberbio tanto en el último suspiro del primer tiempo, gracias a la calidad de su pierna derecha, el internacional por Croacia sumó su sexto gol, superando los cinco con que encandiló a todos nada más aterrizar en Nervión. Ahora es inimaginable el Sevilla sin Rakitic, aunque Emery tendrá la ocasión de darle descanso el sábado próximo, en la visita al Bernabéu, donde se barrunta otra vuelta a los tres medios centro, como en el Vicente Calderón, a causa de su doble amarilla.

Todo eso pasó desapercibido para los más pequeños. Ellos se quedaron con los sonidos de un estadio que también revive la conciliación de sus aficionados. Gol Norte, abandonada la procacidad hacia el presidente, volvió a tronar. Tras pedir un gesto del club en la primera mitad -"¡Solución en Gol Norte!"-, en la segunda se sumaron al ambiente festivo.

Y también se quedaron los niños con los colores y con las sensaciones de acudir a un Sánchez-Pizjuán con una de las mejores entradas de la temporada, un estadio cuyo mosaico, el que ideara Santiago del Campo, refulgía con los reflejos de la soleada atardecida en Nervión. Muchos de los cientos de niños que alegraron la tarde futbolera guardarán este día como el primero que fueron al fútbol, en los vericuetos de la nostalgia, sin recordar bien cómo fue el golazo de Rakitic o el no menos hermoso tanto de Negredo de tacón. Y así habrán cumplimentado la continuidad generacional del fútbol. Los mayores sí saben que el Sevilla ha vuelto. Sólo cabe desear que otra tarde como la de ayer no se haga esperar otro año. El sol de Europa ya no se ve tan lejano y bajo su calor se acabarán las excusas para ubicar partidos del Sevilla en viernes o lunes. Ay, la sibilina coerción de los que mandan en el cotarro televisivo…

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