Los nuestros | Rocío Molas, atleta del Isbilya Una hispalense muy versátil

  • En pocos años, Rocío Molas se ha convertido en toda una referencia dentro del triatlón andaluz

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_ / M.G.

Aunque ahora es parte fundamental de su día a día, Rocío Molas (Sevilla, 1989) no descubrió el triatlón hasta los 23 años. Lo hizo en Santiago de Compostela, a donde durante algún tiempo viajó con frecuencia por motivos personales. Y en la capital gallega fraguó un vínculo con el Arcade Inforhouse, club que en aquel momento carecía de equipo femenino.

Ha llovido desde entonces. Y este mes de marzo, Rocío se ha colgado el bronce en el campeonato de España de relevos mixtos de duatlón, pues también practica esa modalidad. Lo hizo de la mano del Isbilya hispalense, al que pertenece desde 2015.

"Yo desde pequeña hice natación", apunta ella, muy ligada al Club Náutico. "A los 18 dejé de competir, luego seguí nadando un poco por mi cuenta y después conocí el triatlón". Algo tendría la triple disciplina, porque a partir de ahí no ha parado de competir. Y en estos años ha acumulado un buen abanico de logros. Recuerda con cariño especial el ascenso a la Primera División nacional con el Isbilya, en 2016. "Fue una alegría muy grande".

También a nivel individual ha conseguido en varias ocasiones el campeonato de Andalucía de triatlón y fue séptima en un campeonato de España. Por otro lado, logró terminar en un prestigioso cuarto puesto en un campeonato nacional de acuatlón.Rocío admite que su disciplina predilecta es la carrera. "En la natación tengo facilidad, porque la traigo ‘de casa’, pero quizás donde más disfruto es en la carrera, se me da bien”. La bicicleta, en cambio le cuesta un poco más. En cualquier caso, reconoce que uno de los alicientes del triatlón es el conseguir "un equilibrio" entre las tres facetas. "El tener que dominar las tres disciplinas, te hace más ameno el día a día de entreno. Es una complejidad, pero es lo que te engancha, porque siempre tienes donde mejorar", explica.

A día de hoy, tiene sesiones de entrenamiento todos los días de la semana. E intenta ir compensando todas las partes. "Normalmente, en una misma sesión, tocamos dos disciplinas", subraya. "Suelo nadar cuatro días o cinco en semana, bicicleta tres días y la carrera a pie, también unos tres días o cuatro. Depende un poco del momento de la temporada, de la carga o de si estamos en competición", matiza.

Quién le iba a decir hace algunos años que todo esto le iba cautivar de tal manera. Además de en el Arcade Inforhouse y el Ibsilya, militó durante un año en un equipo portugués. Pero fue en el club hispalense donde encontró a uno de sus grandes inspiradores, Samer Alí-Saad, quien actualmente es su entrenador. "Desde mis inicios, él ha sido un referente. Tenerlo cerca, con la experiencia que tiene, me aporta mucho", recalca Rocío.

Su último reto ha tenido lugar este fin de semana en Avilés, donde disputaba junto a sus compañeras una prueba del campeonato de España de relevos contrarreloj, perteneciente a la Liga Nacional de duatlón. Han sido séptimas. Y ahora sólo les queda el campeonato de España individual, que también contabiliza. Lo que está claro es que el deporte es toda una adicción para Rocío.

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