Economía

Rato acusa al Gobierno de maquinar una conspiración para encarcelarlo

  • El ex ministro exime su responsabilidad en la crisis financiera y culpa a Zapatero

  • Carga también contra Guindos por la caída de Bankia

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Rodrigo Rato puso el ventilador y echó las culpas a todos para defender ayer su gestión como ministro de Economía y como máximo responsable de Bankia, al tiempo que cargó contra la actuación del actual Ejecutivo en la crisis de esta entidad y denunció un supuesto complot para detenerlo y encarcelarlo.

Durante su intervención en la comisión del Congreso que investiga la crisis financiera, Rato insistió en que la economía española gozaba de buena salud durante su mandato y los desequilibrios llegaron después porque el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011) aparcó las reformas e ignoró los avisos del Fondo Monetario Internacional.

Indicó que varios ministros del Ejecutivo de Rajoy fueron dejando caer acusaciones en su contra en público y en privado hasta acabar con su detención en abril de 2015. "Y me da mucha pena, porque estado 30 años en el PP", dijo. Según explicó, la principal acusación que provocó su detención el 16 de abril de 2015, la del delito de alzamiento de bienes, sin la cual no se habría podido permitir el registro de su domicilio, se cayó "a los 15 días".

Y sobre la acusación de delito fiscal, asegura que lleva tres años esperando que se concrete, pues mantiene que no hay ninguno. Recordó que su arresto partió de una denuncia de la Agencia Tributaria, del Ministerio de Hacienda, y dio a entender que en las semanas previas estuvo acompañada de toda una serie de movimientos en su contra por parte de miembros del Gobierno.

Relató que la víspera de su detención, el 15 de abril, el ministro de Justicia, Rafael Catalá, reveló sus datos fiscales en un programa de televisión. "¿Cómo puede saberlos? Es una pregunta que todavía no he sido capaz de contestar". Y un día antes, el 14 de abril, dijo que fue el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, quien se refirió a su situación tributaria, aunque "con más habilidad" que Catalá.

Todo ello, agregó, porque un día antes se había publicado una información acerca de que el Servicio contra el Blanqueo de Capitales, que depende del Ministerio de Economía, lo estaba investigando. Según indicó, el autor de esa noticia se había reunido la semana anterior con Luis de Guindos y, ante otros periodistas, atribuyó al ministro el origen de su información.

A ello suma que entre febrero y marzo de 2015 fue avisado por tres personas -un director de un medio de comunicación, un articulista y un ex alto cargo del PP- de que el Gobierno quería meterlo "en la cárcel". El colofón de su relato es que a principios de febrero, la ministra de Trabajo, Fátima Báñez, le comentó a su secretaria que lo abandonara: "Le dijo que se fuera separando de mí porque voy a tener problemas con mis declaraciones de Hacienda", sostuvo.

El ex banquero también cargó contra De Guindos porque su papel había consistido en cumplir las exigencias de los reguladores. Pero un decreto impulsado por Guindos le dio la puntilla. "El 6 de mayo, el ministro de Economía me exigió la dimisión, que se hizo efectiva el 9 y la acción se desplomó". Ése fue el motivo de que 250.000 millones abandonaran entonces la economía española y se precipitara un rescate financiero sobre España de 100.000 millones de euros.

Responsabilizó al Gobierno de Zapatero de relajar las exigencias a las entidades financieras y provocar la burbuja de crédito. Lamentó que, tras su mandato, se abandonara el consenso político para elegir la Comisión Ejecutiva del Banco de España, a pesar de los acuerdos alcanzados con el PSOE anteriormente.

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