EPA del segundo trimestre El espejismo de la bajada del paro en Andalucía

Bar cerrado en Huelva Bar cerrado en Huelva

Bar cerrado en Huelva / Alberto Domínguez

Andalucía está, como era previsible, en cabeza de la destrucción de empleo en el segundo trimestre, sólo superada por Cataluña. Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE), la región perdió entre abril y junio 198.100 ocupados (hasta 2.909.000), una cifra muy en línea con los datos mensuales de afiliación a la Seguridad Social. No por esperada es menos desoladora: nunca en la serie estadística se había registrado un bajón tan grande, ni siquiera en la crisis financiera de 2008. Y ello con el atenuante de que los incluidos en un ERTE –que llegaron a rozar el medio millón a finales de abril– siguen siendo considerado ocupados por el instituto de estadística.

Lo inesperado, y en cierto modo sorprendente, llega con el dato del paro: el desempleo baja en 48.200 personas, hasta 788.500 algo que no tiene lógica alguna. La explicación, según el INE, es miles de personas (1,6 millones a nivel nacional, el dato andaluz no lo facilita) no podían buscar trabajo por el confinamiento pese a estar disponibles. Por eso no los considera parados, sino inactivos: la subida de este colectivo en la región (que suma jubilados, estudiantes, amas de casa, etc.) es de 254.100 personas, algo insólito. Si se descuentan nuevos jubilados y pensionistas (unos 35.000), estas algo más de 200.000 personas son en realidad parados camuflados que aflorarán en el tercer trimestre, ya sin estado de alarma.

El aumento del número de inactivos lleva aparejado, por otro lado, un retroceso paralelo de la población activa, que cae en 245.300 personas. Y ese ajuste o, si se quiere, maquillaje estadístico, hace el número total de inactivos, 3.315.800, se sitúe relativamente cerca de la población activa: 3.697.500.

Por provincias los datos son bastante dispares y oscilan entre la resistencia de Huelva en cuanto al empleo gracias a la campaña de la fresa (sube el número de ocupados un 2,26%) y el desplome de Jaén por el fin de la campaña del olivar (sufre una caída del 15,18%). En números absolutos, Sevilla encabeza con holgura el ránking de destrucción de empleo, con 47.600 menos, en gran parte porque el confinamiento ha coincidido con la temporada alta de la provincia, el periodo en el que recibe más turistas.

El segundo trimestre deja, por otro lado, un panorama en el que sólo la construcción genera algo de empleo (4.300 personas más) y el resto destruye, con especial saña en servicios (137.500). Industria y agricultura pierden 37.700 y 27.200, respectivamente. Como era previsible, la mayoría de los puestos de trabajo que se destruyen son temporales, 164.500 en concreto, aunque también se registran 34.800 indefinidos menos. Ello trae como consecuencia que la tasa de temporalidad se sitúe por debajo del 30% (29,70%), algo muy poco habitual en Andalucía.

En tasa anual, es decir, respecto al segundo trimestre de 2019, Andalucía resta 226.900 ocupados y aquí sí, encabeza el ránking nacional en términos absolutos. Hay que remontarse al fatídico 2009 para encontrar un año peor. En lo que respecta al paro, baja en 47.000 en un año, un dato engañoso que se dará la vuelta seguro

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