El Fiscal

Adiós a una subvención de 20.000 euros para el Consejo de Cofradías

  • La institución busca fórmulas sucedáneas de Pregón para no perder la importante ayuda municipal que obtendría si el acto de se celebrara con normalidad. ¿Y por qué no lo da Julio Cuesta directamente?

El presidente del Consejo felicita a Julio Cuesta el día de su designación como pregonero El presidente del Consejo felicita a Julio Cuesta el día de su designación como pregonero

El presidente del Consejo felicita a Julio Cuesta el día de su designación como pregonero / M. G. (Sevilla)

AY, ay, ay... Que ahora me cuadra el interés del Consejo de Cofradías por organizar aunque sea un sucedáneo de pregón de la Semana Santa. Como ustedes saben que somos más bien malpensados, no hemos parado hasta encontrar la clave. Y la descubrimos el otro día cuando la Intervención General del Ayuntamiento dio de baja la partida de la subvención municipal correspondiente al Domingo de Pasión de 2020.

–¿Pero el Consejo cobra subvención por los pestiños?–Sí, señor. Y no todos son pestiños, oiga. Hay algunos auténticos. No sea usted malaje. Que siempre está avinagrado. Sonría, por favor.

Ocurre que para que en 2021 haya una subvención tiene que haber pregón. Es decir, o Julio Cuesta sube al escenario del Teatro de la Maestranza, o el Consejo tiene que elevar una petición de subvención para un acto distinto. Si al final se opta por la fórmula de los cachitos morados en Fibes, habrá que hacer una solicitud de pasta para un nuevo formato. ¿Entienden ustedes ahora el interés en que haya pregón o su fórmula alternativa?En el Ayuntamiento hay quien estudia incluso cómo se puede aumentar la ayuda, pero también quien tiene claro que si se quieren hacer las cosas, que se hagan de verdad. Pregón como siempre y punto. ¿O van a prorrogar otro año más el nombramiento de Cuesta? Y conste que si no hay Semana Santa, ya hemos dicho en varias ocasiones que no debe haber nada. Pero, ay, la tiesura tiene estas cosas. El Consejo no tiene otras joyas que vender casa por casa, como han hecho de toda la vida las señoras de alta sociedad venidas a menos. El Consejo no es nada sin carrera oficial, ni pregón. No sirve. Tiene que buscarse las habichuelas como una hermandad más, pero sin el tirón que ofrecen las imágenes sagradas.

Tiempos difíciles, muy complicados para una institución que sobrevive malamente después de una gestión manifiestamente mejorable y que en una empresa privada le hubiera costado el puesto a la cúpula dirigente.

Sólo hay que mirar los papeles municipales para comprender el verdadero motivo de querer organizar un tinglado en Fibes. Se trata de justificar una subvención a base de generar los mínimos gastos. La verdad es que es fácil. Imaginen que el auditorio se cede gratis o con los mínimos gastos, la banda municipal toca de balde y se eligen cuatro o cinco pregoneros de los que se quedaron tarados tras la experiencia y que están deseando recalentar sus respectivos pestiños. ¡Ya tienen justificada la subvención, aumentada por la generosidad de mi Juan (Espadas)!.

¿No sería más honrado que haya pregón de verdad con la aplicación de la vigente normativa de aforo y distancia? No cabría mayor acto de generosidad de Julio Cuesta, hijo predilecto de Sevilla, que dar el paso al frente en un nuevo año de vacío. Y al no haber almuerzo en el Alcázar, dinerito limpio para el Consejo. Manden este año una caja de mantecados a San Gregorio.

El cupón que el Baratillo mandada en 1963 a sus hermanos para pedir aportaciones económicas El cupón que el Baratillo mandada en 1963 a sus hermanos para pedir aportaciones económicas

El cupón que el Baratillo mandada en 1963 a sus hermanos para pedir aportaciones económicas / M. G. (Sevilla)

Es la hora de los hermanos

Muchas veces no hay que inventar soluciones que ya fueron estudiadas y puestas en práctica por nuestros antepasados. Y no hay que ir muy lejos para comprobarlo. Ahora que estamos en tiempos de estrecheces porque no ha habido carrera oficial, la inmensa mayoría de los cofrades han pedido el reembolso de las tarifas de sillas y palcos (incluidos señores del Consejo y ex hermanos mayores de corporaciones de postín) y todo indica que en 2021 seguiremos sufriendo el vacío, es el momento idóneo para que los mayordomos recuperen viejas fórmulas para obtener recursos económicos. Estaría bien que quienes desempeñan funciones de tesorería se conviertan en una suerte de diputados de Imaginación, un nuevo cargo para tiempos de tiesura. Fíjense en lo que hacía el Baratillo en 1963. Mandaba a sus hermanos la convocatoria de culto, con una fotografía preciosa de la Piedad, el horario de las misas, el predicador, los datos de los cargos honorarios y oficiales de junta y, al final de la hoja, un cupón para promover la “cooperación económica”.

Pedid y se os dará. Pues ahora hay que hacer lo mismo: pedir la ayuda de los hermanos y la de entidades. ¿Podrían, por ejemplo, las entidades bancarias eximir a las cofradías en 2021 de los gastos de cobro o devolución de los recibos de las cuotas de hermanos? Prueben, prueben los señores mayordomos a pedirlo, porque ya ha habido alguna que lo ha conseguido. ¿Podría volverse a estos cupones, pero incluso con fórmulas mucho más rápidas como las transferencias corrientes o sistemas como el bizum? Recuerden que hablamos de corporaciones con tres mil, cinco mil y hasta con más de diez mil hermanos. Por supuesto cabría ofrecer papeletas de sitio simbólicas, como la fila cero de los actos benéficos. Pero no recurran a la picardía de cobrar por lo que no se efectúa, que es lo que quería hacer el Consejo si no lo denunciamos en estas páginas.

–¿Se me ha entendido?–Perfectamente, Fiscal.

Nada como los propios hermanos en tiempos de crisis: desde los notables hasta los más sencillos. Con poco que den mucho, se obtendrán recursos importantes. Pero hay que saber pedir sin trucos ni imposiciones. Si no hay cofradía en la calle, tampoco hay que afrontar el gran gasto. Pero se pueden aprovechar los cultos para enviar esos cupones en clave del siglo XXI. Hay que seguir pagando nóminas y las cuotas de los gastos comprometidos. Y por supuesto hay que reducir partidas. No procede ya que se cargue a las arcas de la hermandad ningún pescao frito. Si no era procedente hacerlo antes, mucho menos ahora. Además están prohibidas las bullas croqueteras. Vivamos con menos, pero con más imaginación. Tal vez sea la hora también de exigir a los bancos, al igual que los bancos han buscado a las hermandades con insistencia para obtener más arraigo en Sevilla. ¿O no? Hay que hacer valer la importancia de mantener en una sucursal específica la cuenta de una cofradía que en condiciones normales mueve mucho dinero.

El virus será vencido a lo largo de 2021. La carrera oficial volverá. O eso esperamos. Y entonces tendremos claro quiénes ofrecieron su “cooperación económica”, como en 1963; quiénes se negaron teniendo posibilidades de haberlo hecho, y quiénes quisieron trampear como malos ministros de Hacienda colando cuotas extraordinarias, o cobrando papeletas de sitio cuando no hay sitio ni nada que se le parezca.