El Fiscal

Vergonzosas elecciones en las cofradías

  • Asistimos a un sonrojante rosario de promesas electorales donde algunos juegan descaradamente al ejercicio de la peor política

Elecciones en una cofradía Elecciones en una cofradía

Elecciones en una cofradía / M. G. (Sevilla)

Estamos pasados de rosca. El sentido de la medida, la mesura y la proporción no son precisamente las características del mundo de las cofradías que nos ha correspondido vivir. Las estrategias electorales han sustituido a la lata de melva y las botellas de tinto y casera, los encuentros de presentaciones de candidatura a las tertulias improvisadas en la priostía, las cuentas electorales en las redes sociales y los micrófonos de diadema a aquellas sanas llamadas del mismo día de las elecciones en las que se rogaba al hermano que acudiera a participar en el cabildo para que hubiera el quórum necesario.

Hoy hemos perdido todo sentido del pudor. No es que hayamos adoptado formas de la política actual, sino que directamente se hace política y márquetin puro y duro para captar el voto en cabildos de elecciones. Hay catálogos de promesas específicas, como se emplea el tono mitinero, de arenga, de movilización del voto emocional cual Pablo Iglesias en versión morada nunca mejor dicho. Los asesores llaman a los medios ofreciendo entrevistas con los candidatos, se difunden vídeos vergonzosos por las redes sociales, se juega sucio por detrás y se precisan promesas de lo más variopintas: yo coronaré a la Virgen, yo traeré tal o cual banda de música, conmigo vendrá Fulanito de capataz, yo conseguiré el cambio de recorrido, seremos más fuertes en el Consejo, etcétera.

¿Alguien pondrá mesura en este desmedido mundo del junio electoral cofradiero? A este paso nos falta prometer que el cuerpo de diputados de tramo será un equipo de élite preparado para casos de emergencia, que habrá tirador de cerveza a tutiplén a la entrada de la cofradía, que las madres de los hermanos más veteranos podrán contemplar la salida desde dentro de la capilla, que la hermandad firmará convenios con Dustin, Emidio Tucci o Rico Sardelli para facilitar ternos, oscuros por supuesto, para vestir bien en los cultos de la hermandad; bonos de reducción en la petición de montaditos de melva en el bar de la esquina, pescaítos fritos donde haya más merluza y menos croquetas de masa, y bocadillos de salami a la entrada de la cofradía no sólo para los costaleros, sino para todos los miembros del cortejo.

No se olviden de aquel candidato a hermano mayor de la Macarena que hace muchos años prometió duchas y vestuarios para los armaos. Y que dio una fiesta con todo pagado en la campaña electoral. Acudió una masa. Y el hombre perdió las elecciones. Tuvo que decir junto a las murallas aquello que dijo Romanones pero en clave Macarena: joder, qué tropa esta centuria.

Lo de estos días es un espectáculo que no produce ninguna sorpresa, pero sí cierto sonrojo y, sobre todo, un enorme hartazgo. Estamos un paso de la suelta de globos en la noche de vísperas electorales y, por supuesto, de los debates con los candidatos por streaming. Las hermandades, donde regía la democracia cuando en España no había más urnas que las de los santos incorruptos, están perdiendo la cabeza en determinados procesos electorales. Al Arzobispado se le ha ido de las manos el control de determinadas prácticas contra las que poco puede hacer, salvo que formara una suerte de comité para procesos electorales con cofrades de prestigio que pongan orden, una especie de elenco de letrados reconocidos a los que la Sevilla cofradiera reconoce autoridad moral. Se me ocurren muchos nombres.

¿No hay un equipo que ayuda al Cabildo a la organización de las procesiones? El delegado diocesano, don Marcelino, no da literalmente abasto para apagar los fuegos de la capital y la provincia. Aquí hay mucho aficionado a Pedro Sánchez para ser hermano mayor, mucho aprendiz de Arriola y, sobre todo y por encimas de todo, demasiada gente con las tardes libres y usando el wifi de la empresa para la movilización electoral. Hay promesas irrisorias, que es lo peor.

La paz en el Baratillo

¿Recuerdan la recogida de firmas que se inició en el Arenal para forzar un cabildo general que derrocara a la actual junta de gobierno? Pues por fortuna ha imperado la cordura. No habrá ninguna maniobra, se ha impuesto el diálogo, el sentido común y la altura de miras. Marcelino Serrano seguirá siendo el hermano mayor. El que quiera presentar una candidatura alternativa, llegado el caso, que lo haga. Para eso están los cauces oportunos y la libertad de acción de cada hermano. Pero las operaciones de acoso y derribo están fuera de lugar en el mundo de las cofradías. Hay que felicitar a todos los que han trabajado y han dado su tiempo para que se no rompa el equilibrio en la queridísima hermandad del Arenal. Muchos pueden estar orgullosos.

Obras en el Consejo

Paco Vélez lleva poco tiempo de presidente del Consejo y ya ha hecho mucho: poner derecho el Martes Santo, pacificar la madrugada y, tachín, tachín, ¡meter a los albañiles en la sede del San Gregorio! Ojú, Paco, eso sí que es de traca. ¿Pero para que se mete usted, querido presidente, en meter a los artistas en la casa? Dicen que el salón de la planta baja va a quedar de dulce, más funcional y menos rancio. Y que el arzobispo Asenjo ha preguntado para cuándo se instalará el anhelado ascensor. Ya le han explicado que eso irá en una segunda fase. Yo me conformo con que no le quiten metros al despacho de Antonio Rivera, porque unos vienen y otros van, pero luego resulta que Rivera siempre está. Así que pensemos en los que no están de paso.

Sillas en el Corpus

Funciona muy bien el sistema de venta de sillas para el Corpus asumido directamente por el Consejo. Y es atractivo eso de que haya un 20 por ciento de descuento en la venta anticipada. Es una buena forma de atraer público a la procesión y, al fin y al cabo, de conseguir más fondos para las hermandades sacramentales, las más necesitadas.

El pertiguero

Primer golpe. ¿Nadie echa de menos a los Heraldos del Evangelio en el cortejo del Corpus? Aquellos tipos con esas botas y esos correajes que asustaban a a algunos niños con su sola presencia. Segundo golpe. La agencia Terceroscopia da cierta ventaja a Álvaro Enríquez en los comicios de la Cena, pero habrá que esperar a los tracking de última hora. Tercer golpe. Oído en el arrabal: “No dudes ni un momento de la victoria de Francisco Javier, ni uno”. Y ciriales arriba. Por fortuna, en el cabildo electoral del Calvario sólo habrá una candidatura. Un ejemplo de moderación que beneficia a la hermandad.

San Gregorio

Vélez no sólo ha metido albañiles en la sede, sino que en pocos meses ya tiene claro quiénes son los mejores consejeros de su junta y quiénes se hacen una mijita los remolones... Lo lógico en todo equipo. Podría comenzar a barajar el ingreso de una mujer entre los cargos generales. Y considera ya un nombre de impacto para la designación de pregonero de la Semana Santa de 2020, que no será periodista, pero sí experto en una literatura rica y auténtica. El presidente está aprendiendo a pasos agigantados. Pero de lo que nadie le libra es de estar en Sevilla el 15 de agosto. El retiro en su particular Castelgandolfo de Comillas tendrá que esperar...

El Lagarto de la Catedral: "Mi querido y siempre inquieto Fiscal, debes saber que monseñor Asenjo no estuvo en la investidura de Juan Espadas como alcalde porque requirió de un ingreso hospitalaria por un problema ya resuelto. No hay más motivos. La relación con el alcalde es inmejorable. Nunca lo dudes".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios