El fiscal

Las hojas del tiempo

  • La vida es un muro con zonas lisas y desconchones del que se desprenden las convocatorias de culto

Convocatorias de culto en la fachada del convento de Madre de Dios Convocatorias de culto en la fachada del convento de Madre de Dios

Convocatorias de culto en la fachada del convento de Madre de Dios / José Ángel García (Sevilla)

CADA día que pasa es más honda la melancolía. El verano ha llegado después de una inexistente primavera. Casi no te dio tiempo a probar la miel de una torrija cuando te has plantado la ropa ligera con un enorme vacío de por medio. Te topas con los árboles y ya casi no quedan restos de azahar.

En las paredes se cuartean las escasas convocatorias de los cultos que se pudieron celebrar en cuaresma. Y algunos de ellos a la mitad. Jesús Nazareno, Buena Muerte, un triduo al Santísimo Sacramento... Son como hojas del calendario que se desprenden poco a poco de la pared. Y que te recuerdan cuánto nos fue hurtado de pronto. Ahora que ha entrado el verano, ¡ya te lo imaginabas!, es cuando empiezas a valorar la primavera perdida, el año sin vivir, el sufrimiento acumulado, la angustia del encierro, el sobreesfuerzo realizado para mantener viva la ilusión.

Las peores horas no fueron quizás las de la Semana Santa, sino las que vives ahora, nuevamente marcadas por la incertidumbre que amenaza al mundo por tres frentes: la salud, el trabajo y la emoción de vivir. En tu caso, ni sabes si tendrás Semana Santa el próximo año. Te tienen machacada la cabeza con los brotes y rebrotes. No has tenido Corpus y nada te hace imaginar un 15 de agosto como los de siempre. Vuelves a pasar por esa calle, ves esas hojas del tiempo, esas huellas de un pasado de zozobra, y te das cuenta de que sólo tienes la Esperanza para seguir hacia adelante. Te consuelas con mantener la salud y el trabajo, pero ahora mismo te han quitado la emoción de los días cotidianos.

El paso del tiempo cuartea las convocatorias de culto El paso del tiempo cuartea las convocatorias de culto

El paso del tiempo cuartea las convocatorias de culto / José Ángel García (Sevilla)

Ni siquiera el fútbol es fútbol. ¿La Feria? Que nadie nos haga reír. Quién sabe cuándo volveremos a un almuerzo de hermandad como los de siempre, cuándo a besar el talón del Señor o las manos del Nazareno, cuándo nos podremos abrazar en los atrios que nos unen, en el compás de las emociones, en las salas de juntas donde vivimos noches interminables, cuándo estaremos arremolinados con el cirio encendido ante su paso, cuándo...

Y se te viene encima una letanía interior de cuestiones mientras lees los títulos de esos cultos, algunos de ellos inconclusos. Amarillean las hojas del tiempo no vivido... Quizás guardes el cartel de la Semana Santa de 2020 como el más especial de todos. Recuerdas ahora el primer lunes de Cuaresma, el vía crucis del Señor de la Sentencia ante el hospital de la Macarena y algunos momentos más. Esbozas una sonrisa de resignación cuando aquel dirigente te puso un mensaje que aún conservas: “Si hoy se caen las fallas de Valencia, no hay Semana Santa”. No imaginabas la que se le venía encima al mundo. Y lo que se sigue padeciendo en Estados Unidos y Brasil, por poner sólo dos ejemplos. Y las noticias que llegan de Alemania o Marruecos. Te recriminas a ti mismo que el mundo está en peligro cuando tú echas de menos la Semana Santa.

No, no eres un egoísta. Cada cual tiene derecho a vivir en su interior con libertad absoluta. A nadie molestas recordando cuánto te ha faltado de tu particular mundo. Seguro que en otros lugares del globo alguien recordará días que no ha podido vivir. Celebraciones religiosas, reuniones familiares, etcétera. No digamos quienes han perdido seres queridos.

La vida es un gran muro del que se van cayendo convocatorias de culto con la cadencia que imprimen las calores. Hay zonas lisas y bien cuidadas, como hay desconchones que marcan la existencia. Jamás olvidaremos este 2020. Y ahora que ha entrado el verano, más hondo es el recuerdo de lo que no vivimos.

Monseñor Asenjo abraza monseñor Gómez Sierra en la misa crismal celebrada en la Catedral Monseñor Asenjo abraza monseñor Gómez Sierra en la misa crismal celebrada en la Catedral

Monseñor Asenjo abraza monseñor Gómez Sierra en la misa crismal celebrada en la Catedral / Antonio Pizarro (Sevilla)

Hermanos en el sacerdocio

¡Qué gesto más bonito vimos esta semana en la misa crismal celebrada en la Catedral! La ceremonia sirvió de solemne despedida a monseñor Gómez Sierra, que tomará la A-49 en dirección a la diócesis de Huelva. Don Juan José lo abrazó como si fueran dos jóvenes seminaristas el día de su ordenación como presbíteros. Don Santiago ha sido un apoyo muy sólido para el arzobispo de Sevilla, sobre todo en los difíciles momentos que vivió en su etapa en Córdoba a cuenta de la caja de ahorros. El abrazo de dos prelados, de dos hermanos en el sacerdocio, de dos viejos amigos.

¡Las devoluciones!

Algunos se pusieron nerviosos porque el dinero no llegaba. Pero por fin se han producido esta semana las primeras devoluciones de los importes pagados por las sillas y palcos de la carrera oficial de 2020. En el Consejo se han quedado con las patas colgando de la cantidad de hermanos mayores que han pedido el dinero. ¿Qué se creían los de la junta superior? De una asamblea de hermanos mayores sólo se puede creer uno el resultado final. Ni son creíbles jamás los aplausos ni las críticas posteriores. Y el resultado es la petición masiva de devoluciones. Y repetimos: no por concesión graciosa, sino porque el Consejo se vio obligado para evitar un verdadero frente judicial.

Más de Hacienda

El presidente Vélez desveló en aquella asamblea que al delegada de Hacienda, Pilar Fernández, lo citó a su despacho para comunicarle que se debía cobrar el IVA de las sillas y palcos. Doña Pilar no quiere pronunciarse sobre esas palabras (¿indiscretas?) del máximo responsable del Consejo. Prefiere no contestar. ¿Y del IVA de 2017, 2018 y 2019? Hacienda prefiere no adelantar acontecimientos ni negar nada. 

¡Enhorabuena!

Se lo dijimos personalmente no hace mucho en presencia del vicario general y deán de la Catedral, don Teodoro León. “Don Marcelino, ya es hora de que usted sea canónigo”. Pues el padre Manzano ya lo es. Como otro gran conocido: el cura Ignacio. Y el director espiritual de la Paz, Isacio Siguero, y el del Silencio, Adrián Ríos. Savia nueva para el Cabildo Catedral.

El pertiguero

Primer golpe. Mucha presencia de baratilleros en la manifestación en favor de la Tauromaquia el pasado fin de semana. Segundo golpe. Don Juan José Asenjo deja “atado y bien atado” el órgano rector del templo metropolitano con los nuevos nombramientos. Tercer golpe. No se pierdan la exposición de José Antonio Zamora en el Cicus. Y ciriales arriba. Se inaugura el martes. Tiene mucho y brillante de Semana Santa.

El Lagarto de la Catedral: "Cuentan, mi querido Fiscal, que don Santiago debió tener una referencia hacia la Virgen del Rocío en su primer saludo a la diócesis de Huelva. Tú sabes que hay analistas muy finos que rápidamente toman nota. Seguro que pronto lo subsana. Ya lo verás"