El Fiscal

Los sitios marcados de la Semana Santa

  • Los que ya no están siguen vivos en las imágenes que guiaron sus vidas y en los lugares donde dejaron huella

El Cristo de la Buena Muerte, en un traslado a la Catedral El Cristo de la Buena Muerte, en un traslado a la Catedral

El Cristo de la Buena Muerte, en un traslado a la Catedral / M. G. (Sevilla)

La plaza es un balcón, una mano con la piel cuarteada asida a una baranda, la de alguien que ya no veía, decían que no entendía, pero siempre salía para contemplar al Cristo que duerme, al Señor más humano que divino, el de la cabeza tronchada, el del hermoso sudario, al que las almenas del Alcázar protegían de las brisas para que nunca se quedara sin la luz tiniebla de cuatro hachones. Dormido, sereno, dulce, hermoso, quieto, manso, tranquilo, la pura imagen de la calma. Así avanza siempre cuando por allí pasa.

La plaza es un recuerdo, uno de tantos que conforman la Semana Santa de cada uno, esa colección a prueba de lluvias y pandemias. Cuando las cosas son de verdad se cuentan por siglos, no dependen del azar del destino, de la fatalidad de la suerte, de las desgracias que lastran el mundo desde que es mundo. La plaza es uno de esos sitios marcados, que todos tenemos un álbum de los lugares donde se forjó nuestra Semana Santa. Un repertorio de sitios, olores, sensaciones, personas, horas concretas, puestas de sol, mañanas jubilosas, mediodías de nervios y ajetreos, encuentros que se repiten en una liturgia acordada... Una plaza, una calle, un momento preciso, un recuerdo, una taberna, una casa, un balcón...

Esa Semana Santa que se lleva en el corazón no depende de nadie más que de nosotros. Esa Semana Santa vivida no puede jamás ser arrebatada. Allí y sólo allí te reencontrarás siempre con la mejor versión de tu Semana Santa, con la gente que te enseñó a comprenderla, a saber qué grande es esta fiesta, qué profunda es, cuánta verdad encierra y cuantísima sencillez. Se vive la Semana Santa sin que se celebre en la calle. Se espera a la Semana Santa pese a que se sabe que no llegará.

El Cristo de la Buena Muerte por la Plaza de Contratación en 2018 El Cristo de la Buena Muerte por la Plaza de Contratación en 2018

El Cristo de la Buena Muerte por la Plaza de Contratación en 2018 / Javier Mejía (Sevilla)

El Cristo de la Buena Muerte por la Plaza de la Contratación es una de las grandes verdades de la Semana Santa por tantas circunstancias que allí confluyen. ¿Y para usted? Tal vez lo sea la Amargura o el Silencio por Cuna, el Cautivo por el Arenal, la Quinta Angustia por Zaragoza, Montserrat por Castelar... Quizás lo sea el encuentro anual con ese pariente o ese amigo con el que se viste de nazareno cada año. Son sitios marcados. Se mueren las personas, queda la Semana Santa, los lugares como huellas de la memoria, el recuerdo de los rostros, las miradas, las manos.

Un amigo tenía los balcones más hermosos para ver el Cristo de la Buena Muerte. Unos años con luz del día, otros con el resplandor tiniebla. Pero nunca lo vi en el balcón. Si la cofradía pasaba a la ida a la Catedral, siempre se escondía entre la bulla que acompañaba al Señor desde la calle San Fernando hasta la Plaza de la Contratación. La razón eran los nervios. Seguía inquieto como el monaguillo que fue. La Semana Santa es la conjugación de la fe, el sentimiento y la memoria. Los que no están viven en las imágenes a las que rezaron y en esos sitios marcados que siempre nos reencontrarán con ellos.

Ricardo Suárez con el hermano mayor de la Corona y el consejero delegado de Élite Legal Ricardo Suárez con el hermano mayor de la Corona y el consejero delegado de Élite Legal

Ricardo Suárez con el hermano mayor de la Corona y el consejero delegado de Élite Legal / M. G. (Sevilla)

En marcha el cartel del Vía Crucis

Esta semana han visitado el estudio de Ricardo Suárez, autor del cartel del vía crucis de las cofradías, el hermano mayor de la Corona, Alejandro Mateos, y José Manuel Carrión Durán, consejero delegado de Élite Legal, entidad jurídica que ejerce como patrocinador de una obra clave de la próxima cuaresma, al ser el único acto público que se prevé relacionado con nuestra Semana Santa. La hermandad ha apostado por un artista que nunca deja indiferente, y que tiene una demostrada experiencia en la materia. No sólo ha pintado los más reconocidos carteles, sino que asesora a la Macarena en la designación de sus cartelistas. El cartel ha levantado gran expectación y se intuye rompedor y devocional al unísono. Acierta la hermandad al apostar por el mecenazgo privado, que permite la calidad artística e independencia en la gestión del proceso, como acertó el Consejo de Cofradías en la designación de este Nazareno de la Parroquia del Sagrario.

Novedad editorial

José Luis Garrido Bustamante ha sacado un nuevo libro al mercado. Lleva por título Reflexiones cofrades inquietantes. El veterano periodista, que en 1990 nos obsequió con uno de los pregones de Semana Santa más auténticos y mejor pronunciados, nos deja una treintena de relatos que en muchos casos nos enseñan la historia de las corporaciones de hoy, en otros nos ofrecen documentación o nos enseñan aspectos desconocidos, y en todos se refleja la pasión que siente el autor por la Semana Santa y las cofradías. Enhorabuena, José Luis! Autenticidad se llama. 

Loable iniciativa

La que ha tenido la firma Promomark al regalar cientos de mascarillas a la Compañía de las Hermanas de la Cruz, quienes las han recogido con todo cariño y gratitud. En cada mascarilla, de tonalidad marrón, se puede leer: “No hay salvación sin cruz”.

Carlos Colón Carlos Colón

Carlos Colón / M. G. (Sevilla)

Merecido premio

La Cadena Cope ha concedido el premio Saeta de Oro a Carlos Colón, articulista, escritor y miembro del consejo editorial de Diario de Sevilla. Estamos seguro de que a Carlos le encanta el nombre del galardón, en referencia a un programa radiofónico de calidad, con el que miles de sevillanos hemos crecido y con marchamo de buen gusto y amor por la Semana Santa. Nadie puede duda de la aportación de Colón a la fiesta más hermosa de la ciudad, que mima con todas sus obras, desde sus artículos hasta el cine.

El Lagarto de la Catedral:

"Te aseguro, Fiscal, que el párroco está muy contento con la herencia que le ha caído. Sí, sí, sí... Dicen que la cosa asciende a 200.000 euros. El dinero es para la parroquia, no para él. Ya se encargará de controlarlo la congregación a la que forma parte. ¿La hermandad? Nada de nada. Pero lo saben todo"