Elecciones municipales Sevilla Espadas y el combate de los tristes

  • El alcalde socialista asume el reto personal de soltar la ciudad, no antes de 2023, con mayor autoestima

  • El propósito es cambiar el ánimo a izquierda y derecha

Confesiones del candidato Juan Espadas en el acto de campaña organizado en la noche de ayer en la Plaza de Santa Ana. Confesiones del candidato Juan Espadas en el acto de campaña organizado en la noche de ayer en la Plaza de Santa Ana.

Confesiones del candidato Juan Espadas en el acto de campaña organizado en la noche de ayer en la Plaza de Santa Ana. / Víctor Rodríguez

Comentarios 2

Érase una vez una ciudad maravillosa que se creía el ombligo del mundo. Una urbe tan chovinista que permanecía anclada en el tiempo sin que ello desagradara a sus habitantes, que se consideraban además los más alegres y afortunados del planeta. Al contrario, esos relojes parados se mimaban como parte de su idiosincrasia. Así pasaron muchos años. Hubo avances, sí, pero muchos de ellos puramente accidentales, transformaciones a golpe de exposiciones y efemérides. Y aquella ciudad seguía retorciéndose en su endogamia y alimentando demonios.

El ambiente se fue crispando, encanallando, enjuiciándose hasta el punto en que se hizo irrespirable. Se rompieron las costuras y se hicieron nuevos trajes, y la ciudad cambió de color con la esperanza de torcer su rumbo para volver a su lugar, anclarse y parar el tiempo si era necesario. Y fue entonces cuando algunos vecinos quisieron rebelarse para acabar con la tristeza de la ciudad y demostrar que había otra forma y otra posibilidad de convivir en ella. Para eso tenían que situarse por encima de esa realidad amarga, salirse de ese espacio y ofrecer otro que el resto quisiera seguir, dejando atrás a los tristes y ahí empezó su combate.

Parece un cuento, podría serlo. Una ficción escrita por el candidato socialista a la Alcaldía de Sevilla. Espadas y los tristes podría ser el título. El hoy alcalde inició su particular cruzada hace ocho años tras aterrizar en la arena municipal con un cometido claro por parte de su partido: mantener la Alcaldía de Sevilla, un feudo socialista que el PP le arrebató de una manera triunfal. A pesar del aplastamiento, Espadas ya había identificado a su rival, Juan Ignacio Zoido, como un triste, un pena más de esos muchos que en la ciudad sólo hablaban de Sevilla para señalar lo malo. El socialista ya había enfocado su campaña de 2011 bajo el lema de En positivo, un eslogan con reminiscencias felipistas con el que quiso hacer ver a los votantes que había otra Sevilla posible más allá del desgarro provocado a la ciudad por los últimos mandatos de Alfredo Sánchez Monteseirín. Y Espadas tuvo que cambiar de estrategia y empezar de cero desde la oposición, con un perfil bajo frente a una abrumadora mayoría absoluta de 20 concejales.

El actual alcalde quiere convertir a los ‘penas’, que están en todos los partidos, el suyo incluido

El efecto Zoido comenzó a disiparse y la desilusión se instaló de nuevo en una ciudad de tristes que, con más o menos razón, volvieron a ver el vaso medio vacío. Y Espadas entró en una nueva fase de oposición “con otro estilo”, se le afeaba desde algunos círculos cuando su primer ataque a la parálisis de la era Zoido fue un ocurrente Cronómetro de promesas con el que pretendía denunciar el grado de incumplimiento del programa electoral del PP. Pero el socialista siguió con su línea, reforzando su imagen de político dialogante y serio que seguía haciendo poca sangre y que alegaba a su favor que él prefería anteponer los intereses de la ciudad a los políticos. Su consigna era no poner en juego la imagen de Sevilla. Y asumió un gran reto. ¿Cuál? La conversión de los tristes. Demasiado ambicioso, ¿no?

Tras su llegada a la Alcaldía su discurso de propuestas y diálogo fue ganando adeptos y generando credibilidad y confianza. A Espadas le gusta hablar en positivo. Entre una crítica o una solución, el socialista prefiere lo segundo y eso lo salva de ser, según su criterio, un triste como los que pretende combatir y que en algunos casos están instalados dentro de su partido. Tristes hay muchos. Hay quienes se han dado por aludidos, como el número 2 de Adelante Sevilla, Daniel González Rojas, que ha lamentado en las redes sociales que el alcalde lo llame triste “por recordarle la verdad, las cifras de la desigualdad de Sevilla, que siguen ahí por mucho maquillaje que intente ponerle”.

El candidato del PSOE está convencido de que una forma de gobernar puede definir el estado de ánimo de la ciudad y su empeño es soltar (ya ha dicho que espera que sea en 2023) la ciudad con la autoestima más alta y eso, en cualquier caso, significa romper una querencia que va en el ADN de una Sevilla dual. Chovinista y autodestructiva, cualidades que en ambos casos paran el tiempo. Sevilla eterna. La teoría de Espadas podría ser un cuento. Esto no.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios