2011 Elecciones

Con la austeridad hemos topado

Austeridad ha sido la palabra más repetida por los candidatos en esta campaña electoral, en la que la crisis económica ha sido la protagonista, tanto en las propuestas políticas para ayuntamientos y comunidades como en los gastos de los propios partidos.

Los grandes proyectos y las inauguraciones tuvieron que esperar a tiempos mejores, porque ahora, con la crisis, toca apretarse el cinturón y los partidos políticos prometieron básicamente ahorro y creación de empleo.

"Nuestro tiempo pide hacer más con menos, eliminar lo superfluo, actuar con responsabilidad y lograr una mejor administración de los recursos de todos", así figura en uno de los principios que inspiran las propuestas del PP para los ayuntamientos.

Algo que se concreta en medidas como la iniciativa, incluida en el documento 120 soluciones para los gobiernos locales, de reducir el número de entes y organismos públicos y fomentar la colaboración de ayuntamientos de diferentes localidades para prestar servicios comunes mediante el intercambio de medios humanos y materiales.

UPyD lleva más lejos esta idea y habla directamente de fusionar los ayuntamientos más pequeños para racionalizar el gasto público y evitar "despilfarros" e, incluso, le pone cifras al ahorro que supondría: 16.000 millones.

Otro cambio sustancial respecto a pasados comicios es que ahora se habla poco de la expansión de los municipios y la creación de nuevas zonas residenciales y, por el contrario, los socialistas llevan en lugar destacado de su programa la modernización de los polígonos industriales, la dotación de nuevo suelo industrial y el fomento centros comerciales abiertos para crear empleo.

Los dos grandes partidos defienden medidas de austeridad y de control y transparencia del gasto público, entre las que, por ejemplo, figura la propuesta de reducir el parque de vehículos de las administraciones.

Las propuestas de IU tienen la creación de empleo mediante la potenciación del sector público como eje central y, puestos a recortar, su coordinador general, Cayo Lara, propone que el dinero que la iglesia católica recibe del Estado se destine a la creación de empleo.

Si las elecciones en toda España se están viendo condicionadas por la situación económica, resulta especialmente palpable en Cataluña, donde la campaña de los comicios municipales se desenvuelve en un clima de agitación social por los recortes en el gasto público, especialmente en sanidad y educación.

Una prueba de que los grandes fastos no están de moda es que el candidato de CiU al Ayuntamiento de Barcelona y favorito en las encuestas, Xavier Trias, ha criticado al actual alcalde, Jordi Hereu, porque la ciudad organizará eventos como el Fórum de las Culturas de 2004.

Las vacas flacas se notan también dentro de los propios partidos que, por ley, se han visto obligados a reducir el gasto en global en campaña en un 15%, así como de un 25 a un 20% la publicidad externa. En la práctica, esto se ha traducido en menos vallas en las ciudades españolas y en que se vean menos furgonetas con megafonía inundando las calles con el soniquete de las grandes formaciones políticas.

Resulta difícil cuantificar el gasto de cada uno de los principales partidos políticos, aunque los dos grandes hablan de sensibles reducciones, que en el caso de los socialistas, fuentes de la dirección federal del partido concretan en un 10% respecto a 2007 para un gasto total aproximado de 8,9 millones de euros y de un 40% en publicidad exterior.

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