2011 Elecciones

La 'indignación' suma y sigue

  • El Movimiento 15-M vuelve a abarrotar la Plaza de la Constitución en demanda de democracia real · Los acampados afirman haber recogido 10.000 firmas de apoyo

La pareja luce maqueada. Posiblemente sólo tenía intención de disfrutar de una tarde de primavera en calle Larios, pero el pulso fuerte, vívido y sostenido de la indignación le ha conducido hasta la Plaza de la Constitución. "Estoy conforme con muchas cosas, pero no entiendo cómo se va a lograr la transformación", afirma el marido. Frente a él Feliciana Mora, a punto de cumplir los 70 años recoge responde convencida: "Por la presión". Él, sin embargo insiste: "Se recogieron más de 700.000 firmas contra la Ley del Menor y no se ha hecho nada". Ella responde: "Se trata de hacer ver que el poder no es suyo, sino nuestro". La mujer, batallada en décadas de activismo político y sindical en el cinturón industrial de Barcelona está lo suficientemente desencantada de la política institucionalizada y su desconexión de la realidad que "desde el primer día de movilizaciones" abandonó su plácido retiro en Benajarafe para sumarse a la acampada del Movimiento 15-M. Lo que más le gusta es la "heterogeneidad" de esta corriente, convertida en fuerza para unir y sumar.

La plaza de la Constitución volvió a abarrotarse ayer de indignados: los hay jóvenes, pero también mayores, alternativos y convencionales, estudiantes y trabajadores, desempleados y funcionarios.

Pero, ¿hasta cuándo? Juan Castillo, 28 años, empleado del sector de la hostelería, ocupación que combina con la acampada de la indignación tiene las ideas claras: "No tenemos prisa, no debemos precipitar las soluciones. Las dos principales ideas que compartimos es que hay que ser pacíficos y salir a las calles. Además, necesitamos el apoyo de la prensa para conseguir que se oiga al pueblo sin oscurantismos ni reuniones secretas como la del club Bilderberg", conferencia anual que reúne a los principales personajes de la vida económica y política de occidente.

José López, maestro de 50 años, también estuvo ayer tarde en la plaza de la Constitución resalta el "toque de atención de los jóvenes. Se dice que no se mueven pero aquí están demostrando que realmente no es así, que no sólo salen de botellón. Han sabido hacer visibles a los que hasta ahora eran invisibles, esa gente que lo pasa mal".

El movimiento ha comenzado a expandirse. Se han creado comisiones de barrio para llevar la información por la ciudad. Ángel Cobos es uno de los espontáneos que ha comenzado a distribuir información por la zona de la Cruz de Humilladero y la barriada de Bailén. Está convencido: "Llevo mucho tiempo indignado y, por fin, hemos conseguido un movimiento universal".

Rafael Palomo, de la comisión de prensa que opera en la plaza de la Constitución afirma que ya se han recogido en Málaga 10.000 firmas de apoyo al movimiento y patrimonializa como propios de esta corriente los votos nulos y blancos de las elecciones municipales, mientras repasa los objetivos inmediatos: reforma electoral, listas abiertas y separación de poderes para que el legislativo no decida el poder ejecutivo y éste al judicial.

Los indignados se quedaron sin la conexión eléctrica que le proporcionaban los locales próximos "por la presión de la Policía Local que los amenaza con multas", según Rafael Palomo, afirman que resistirán, incluido el domingo durante el desfile de las Fuerzas Armadas. "La calle es de todos. Si quieren hacer el desfile que lo hagan, incluso dejaremos espacio, pero no nos iremos".

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