Beatriz Esteban, ex enferma de anorexia

"Perdí mucho más que unos kilos; perdí la confianza en mí"

"Perdí mucho más que unos kilos; perdí la confianza en mí" "Perdí mucho más que unos kilos; perdí la confianza en mí"

"Perdí mucho más que unos kilos; perdí la confianza en mí"

-Ha decidido enfrentarse a un monstruo a base de pluma.

-Quería dejar por escrito todo lo que he pasado, para que no se me olvide, tanto en el buen como en el mal sentido.

-Llama la atención que Sara, la protagonista de la novela, una chica inteligente, sensata, que conoce a los demás, que aparenta conocerse a sí misma, haya podido caer.

-Es una enfermedad, esto es algo que he querido remarcar mucho, y de la misma manera que aunque te abrigues mucho puedes coger un resfriado, la anorexia le toca a quien le toca. La sufre gente muy inteligente, poco inteligente, mayores, niños, chicos, chicas...

-Pero supongo que hay un caldo de cultivo propicio para la anorexia.

-Sí, claro, un médico seguro que lo explicaría mejor, pero lo que yo sé es que hay factores individuales, familiares y socioculturales. Perfeccionismo extremo, baja autoestima; que en tu familia alguien haya sufrido trastornos de la conducta alimentaria, también influye si en la familia no ha habido una buena educación en torno a la comida, si a la persona se le hacen comentarios negativos acerca del cuerpo de la personas... Y a nivel sociocultural es el bombardeo constante de cómo tiene que ser la mujer perfecta, que nos venden adelgazar como la clave del éxito. Todo se va acumulando y explota en forma de trastorno.

-Sara ve morir a una chica por culpa de la anorexia, y eso precisamente le hace engancharse más a la enfermedad.

-Cree a Sofía, por un lado, porque de esa manera contaba la enfermedad de alguien que llevaba demasiado recorrido. El diario de Sofía pretende representar las webs que hay sobre anorexia, en las que se escriben los testimonios de chicas con conductas muy dañinas.

-¿Qué tenemos que hacer si vemos a alguien de nuestro entorno haciendo cosas raras con la comida?

-En el caso de que sea un menor de edad, hablar con sus padres o con las personas al cargo para que le lleven a un médico y vean de qué gravedad estamos hablando. Creo que es muy importante, además, entender a la persona, comprender su enfermedad desde dentro, no sólo desde los síntomas. Hay que apoyar, escuchar y no juzgar. Es una enfermedad mental, no lo hace conscientemente.

-¿Qué te has perdido en estos años?

-Mucho. Estaba muy encerrada en mí misma. Mi día era pensar en qué iba a comer, qué había comido, cuánto pesaba, cuánto iba a pesar, etcétera. Me hizo perder la oportunidad de salir con los amigos, de enamorarme, de ir al cine... todo giraba alrededor de lo mismo, perdí la confianza en mí, la que tenía con mis padres... perdí mucho más que unos kilos.

-¿Qué has ganado?

-Muchísimo. He aprendido a cuidarme, a valorar lo que tengo, ahora agradezco mucho más los pequeños detalles de la vida, he tenido la oportunidad de escribir una historia... quiero que la gente lo hable y que no se avergüence.

-¿La gente se avergüenza?

-Sí, la gente se avergüenza de decir que tiene depresión, bipolaridad, un trastorno de la conducta alimentaria. Yo me he sentido culpada por padecer esta enfermedad, y al igual que yo, mucha otra gente. La gente no comprende lo que no ve. Yo creo que es algo de lo que enorgullecerse, porque nos hemos conseguido recuperar.

-¿Tiene esa fragilidad, que incluso da título a la novela, algo que ver con los cánones de belleza?

-Sí, todos los cánones a lo largo de la historia tienen algo en común, que son imposibles. Nos venden la imagen de un cuerpo que sólo un 1% puede tener estando mental y físicamente sano. Nos venden lo imposible para hacernos creer que con sus productos lo alcanzaremos. Estoy segura de que si desde pequeña hubiera visto cuerpos más normales en los medios de comunicación, gente saludable, sonriendo... no hubiera pensado que mi cuerpo estaba mal.

-Entiendo que es una enfermedad con muchos entresijos. ¿Pero por qué aun sabiendo que está enferma no come?

-Por miedo, es un miedo tremendo, a la culpa de después de comer, a ganar peso... Sientes que vas a explotar. También tiene que ver con que el cuerpo al no tener nutrientes no razona bien, no está bien alimentado.

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