Marisa C. Azcárate | Empresaria y administradora de Kaizen Hoteles "A las cosas malas les dedico sólo lo justo para resolverlas"

La empresaria Marisa C. Azcárate. La empresaria Marisa C. Azcárate.

La empresaria Marisa C. Azcárate.

-¿Cómo está viviendo la crisis del coronavirus? ¿De qué manera le está afectando personal y profesionalmente?

-Hemos cerrado los hoteles y los restaurantes. El coste va a ser grandísimo. Calculamos unos 6 meses de pérdidas hasta que esto se normalice. La imagen de España en el exterior no esta siendo muy buena, así que esperemos que no sea incluso peor. Lo que es seguro es que el sector turístico va a sufrir mucho. En lo personal, nosotros en casa lo hemos pasado todos, con síntomas muy leves. Cuando salgamos no nos lo vamos ni a creer. Creo que hubiera sido clave haber tenido los tests, controlar la población enferma y la sana y haber actuado así de manera más eficiente. En mi opinión, se han cometido muchos errores y se siguen cometiendo. Decir, por ejemplo, desde algunos partidos, que van a confiscar los ahorros de todo el mundo es una barbaridad, una canallada.

-Usted salió de una empresa familiar a una edad en la que muchos no le auguraban grandes expectativas laborales. ¿Por qué dio el salto?

-A la muerte de mi padre tuve que tomar la decisión de vender mis participaciones y salir de la empresa familiar. Sin mi padre aquello no era lo mismo. Así que, profesionalmente, me encontré en la calle con más de 50 años y con la determinación personal de no continuar en el sector donde llevaba trabajando toda mi vida, por lo que, además, perdía mi experiencia. Ciertamente, nadie me auguraba grandes expectativas laborales en esas circunstancias. Las apuestas y los consejos eran “bueno, ahora, tranquila y a disfrutar el resto de tu vida. Ve al gimnasio, viaja, aprende a cocinar, si te gusta pintar, pinta... y si no, no hace falta que hagas nada”.

-Finalmente, no llevaban razón.

-No. No la llevaban. Todo aquello que me recomendaban me sonaba aburridísimo. Y además, “el resto de mi vida”, a mí se me figura muy muy largo (siempre he sido muy optimista). He descubierto que se es empresario, o no, desde que naces. Es una forma de ser. Una forma de encarar la vida. Eso no lo podría haber descubierto de haber continuado en la empresa familiar. Tú puedes heredar una empresa y seguir gestionándola. Pero serás un gestor. Porque, eso sí, ser empresario no es para cualquiera.

"Ser empresario es una forma de ser, una forma de vida, pero eso sí, ser empresario no es para cualquiera"

-Kaizen Hoteles tiene hoteles de cinco estrellas gran lujo en Jerez, El Rocío y, próximamente, en Sevilla. ¿Por qué apostó por este sector y además del gran lujo?

-Siempre me ha gustado recibir en casa. Además, he tenido la suerte de viajar mucho y de haber estado en hoteles de todo tipo en todo el mundo, desde los que mejor no te describo, hasta el gran lujo oriental. Eso, sumado al gusto por hacer que mis invitados se sientan bien e impresionados, de conseguir que pasen un magnífico rato fue lo que determinó mi reconversión en empresaria hotelera y hostelera. Fue un renacer de mis cenizas muy interesante y muy enriquecedor. Gran lujo porque es mucho más divertido y porque va más con mi carácter, es decir, buscar la excelencia, el perfeccionismo, el orden y la limpieza extremos y el rechazo a la mediocridad. Además, está resultando muy satisfactorio. Y respecto a las localizaciones, tiene un componente personal y otro práctico. Un gran lujo debe de estar “en todo lo bueno,” ni siquiera a dos minutos de “lo bueno”. Había un nicho aún por llenar, el del alto nivel y la alta calidad.

-¿Temió equivocarse?

-He invertido fuerte pero no, nunca temo equivocarme. El miedo te paraliza. Tengo confianza en mí misma. Y además, estos proyectos los preparamos a fondo, los hacemos con cabeza. Nunca arriesgándolo todo, así no te equivocas en lo grande. Te puedes equivocar en cosas que se pueden corregir.

-Como directiva, ¿qué hace falta para que haya más mujeres en tales cargos? ¿Cómo impulsa usted la figura de la mujer desde su empresa?

-Cuando haya tantos amos de casa como amas de casa, habrá tantas mujeres como hombres en las altas esferas. Hay que luchar por un cambio social, un cambio de mentalidad que afecta tanto a hombres como a mujeres. Lo único que necesita la alta dirección, aparte de capacidad, es tiempo y dedicación. La capacidad la tenemos por igual hombres y mujeres. Pero el tiempo y la posibilidad de dedicarlo a la actividad profesional, por ahora, lo tienen mas los hombres. No es un problema de conciliación, es un problema de dedicación.

-Dicen que usted no descansa ni durmiendo...

-Lo malo de dormir es que te quita de trabajar (risas). La verdad es que siempre tengo la cabeza funcionando a mil por hora. Y cuando termino algo y me queda un hueco, ya estoy pensando en hacer otra cosa. No lo hago conscientemente. Simplemente pasa. Pero siempre son cosas emocionantes, que te hacen avanzar. A las cosas malas les dedico el tiempo justo para resolverlas.

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