Ignacio Ambel. Ex director de hotel y fundador de 'Happy Huésped'

"Hay que decidir cuántos turistas queremos, y alojarlos"

"Hay que decidir cuántos turistas queremos, y alojarlos" "Hay que decidir cuántos turistas queremos, y alojarlos"

"Hay que decidir cuántos turistas queremos, y alojarlos" / Juan Carlos Vázquez

-¿Hotel o domicilio?

-Las ventajas de un piso son evidentes. La cocina facilita la vida y no te obliga a salir a cenar si pasas todo el día en la ciudad, y un apartamento favorece a grupos y familias con niños, que optan una experiencia de hogar. Son necesidades distintas y hay mercado para el hotel y el apartamento turístico. Eso no cambia con el boom de las plataformas on line. Ya existía y ahora es más fácil.

-Mucha gente no lo termina de tener claro. ¿Qué diferencias hay con los casos de transporte?

-La principal es que hay clientes distintos para productos distintos. En Uber o Cabify hablamos de un mismo producto ofrecido de manera distinta. Lo que tienen en común es que la novedad, renovarse y despuntar utilizando las tecnologías ofrece más valor al cliente y por eso se elige.

-El alquiler vacacional ha existido siempre, pero ha mutando hacia la ciudad para estancias cortas...

-El cliente puede elegir ubicación, y también la experiencia de viajar como si estuviera en su casa, con todas las comodidades. El valor es la experiencia que se ofrece. Los hoteleros que están ganando en este tiempo de incertidumbre son los primeros que se dieron cuenta de que el modelo no es "conmigo o contra mí".

-Como Kike Sarasola.

-Exacto. Es gente que no ve en la novedad y en la evolución una amenaza sino una oportunidad. "Soy hotelero y sólo ofrezco hotel para siempre". Oye, no, el mercado ha evolucionado y se busca otra cosa. No dejes lo que ya haces. Añade.

-¿Y la situación legal?

-Sigue habiendo interés por hablar de actividad alegal. Eso sería una actividad no reglada y no es así. Desde hace un año hay un decreto en Andalucía: cumples (legal) o no (ilegal). Si se eliminan las viviendas ilegales no hay problema de número. Seríamos complementarios al hotel y las viviendas de uso turístico serían la mitad.

-¿De qué volumen hablamos en Andalucía?

-De 20-25.000 viviendas. El registro de turismo avanza, hay muchas en trámite que acabarán legalizadas; si la Administración se centra en eliminar la oferta ilegal, el mercado se estabilizará.

-¿Cuántas empresas como la suya operan como la tuya en Andalucía?

-El número es complicado porque la mayoría no son empresas constituidas, sino gestores particulares que vieron esto como fórmula de autoempleo. En todas las provincias hay alguna empresa y ya cogen fuerza porque los propietarios ven más seguridad y seriedad.

-¿Qué perfil han detectado que alquila y qué necesidad diferencial pide?

-El hotel está diseñado para sacar el máximo rendimiento al espacio. Cuantas más habitaciones, más posibilidades de venta. Un piso no; la distribución es distinta y más amplia. Y el decreto fija qué vivienda es habitable. No podemos ofrecer cocheras, sino calidad y comodidad. Este tipo de cliente que igual no requiere tanta atención y quiere más libertad.

-Pero ahí también hay un componente generacional, de viajero que se organiza por su cuenta, ¿no?

-Sí. No quieres depender de nadie, tienes tu llave y te organizas. Hacemos fuerza en ofrecer lo que pueda necesitar el cliente antes de venir para que esté listo al llegar. Se integra todo más. Hay apartamentos en Booking y hoteles en Airbnb. El cliente quiere entrar en una plataforma on line y encontrar lo que se ajusta a su necesidad.

-¿Ofrecer al turista lugares para quedarse o al propietario viajeros?

-Tenemos usuarios y clientes, que son los propietarios. Para los que gestionan su propiedad, un segundo ingreso supone un segundo trabajo, y sin horarios. Ahí entramos nosotros. Con el usuario intentamos profesionalizar la experiencia para equiparar la calidad y atención que puede ofrecer un hotel por su estructura y personal. Ya que has logrado que confíe en ti para dormir en tu casa, seguirá las recomendaciones para ver la ciudad, tratas a un igual.

-¿Y el límite respecto a la estructura hotelera?

-La clave es el modelo de ciudad: decidir cuántos turistas somos capaces de recibir. Necesitan desplazarse, dormir, comer. Si queremos cinco millones al año hay que alojarlos, y tendrá que haber hoteles, apartamentos turísticos y viviendas con fin turístico. ¿O renunciamos a esos turistas? No parece el camino. La legislación va por detrás del mercado. La oferta ilegal es ahora mismo similar a la legal: la mitad. Si se acaba con eso hay turistas para todos. Sin olvidar que tenemos una cuota prestada por la situación en Turquía o Egipto.

-¿Su siguiente paso?

-Nuestro crecimiento natural empieza en Málaga y luego Granada y Córdoba.

-¿Y no Cádiz o Huelva?

-Hay un componente de recepción de turistas. Cádiz es interesante, pero tiene limitaciones serias, y hay que ver qué oferta tiene ya. Crecerá más en apartamentos turísticos que en viviendas. En Andalucía sigue funcionando la costa pero donde vemos evolución es en ciudad. Sevilla tiene 4.000 viviendas en Airbnb y el registro apenas supera las 2.000.

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