Geoffrey J. D. Hewings. Director emérito del Regional Economics Applications Laboratory

"Si en noviembre en EEUU no ganan los demócratas, puede ser aterrador"

Geoffrey J. D. Hewings, en Sevilla. Geoffrey J. D. Hewings, en Sevilla.

Geoffrey J. D. Hewings, en Sevilla. / Rafael Beltrán de Torres

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–¿Cree que la nueva política americana puede llevarle a perder el liderazgo de la economía mundial?

–Las decisiones que está tomando Trump, como la ruptura del acuerdo nuclear con Irán, la salida del pacto por el cambio climático o sus políticas comerciales, pueden provocar que se pierda ese liderazgo. En los últimas o seis décadas, todo el mundo veía a EEUU como el líder, pero la toma de estas decisiones tan improvisadas y poco reflexivas está haciendo perder la imagen de consistencia del país.

–¿Es el peor momento para tomarlas, con competidores como Rusia y China?

–El mayor problema es la inconsistencia. Se toma una decisión un lunes y otra totalmente contraria el martes. En la campaña, prometió eso de América, primero, haciendo que empresas volvieran a EEUU y no está haciendo nada de lo que dijo.

“El problema de Trump no es que no se sepa la historia americana del proteccionismo, es que ni siquiera lee”

–¿Resulta increíble que no conozca la historia de EEUU, tras las graves consecuencias del proteccionismo en el siglo pasado?

–El problema no es que no se sepa la historia, es que Trump ni siquiera lee. Es el presidente menos preparado que ha tenido EEUU, por eso en cada reunión improvisa. No entiende la complejidad de la economía actual. Porque las empresas americanas son potentes porque compran componentes muy baratos a China y ese producto ya terminado termina vendiéndose también al mercado chino, al de Canadá o México o cualquier otro. Si rompes esas relaciones es muy difícil recuperarlas después. Trump es demasiado simplista, no es capaz de ver que las guerras comerciales no son bilaterales, como él cree, sino que todo está interconectado.

–Pero él se ve capaz de matar la multilateralidad en todos los órdenes, políticos, económicos.

–Es absurdo. Porque en los últimos 30 años la estructura productiva de las empresas ha cambiado profundamente, los componentes llegan de todos los países del mundo. Un desastre como el de Fukushima es capaz de provocar que falte un chip esencial para construir 300.000 coches. Subir los aranceles al acero o al aluminio tendrá graves consecuencias para la industria del automóvil americana, porque no es tan fácil sustituir esas materias primas.

–Si finalmente EEUU deja ese vacío, ¿qué país puede ocuparlo a su juicio?

–Me preocupa. Porque Putin es también un loco. Y en el caso de China, están muy enfocados en su propio país y no están viendo esa posibilidad de ser líderes. Estamos investigando este tipo de decisiones, como los aranceles o las consecuencias del Brexit, junto con las universidades de Birmingham y la Autónoma de Madrid. Respecto al Brexit, para España parece que tendrá un efecto pequeño, porque la fuerte relación con Alemania puede acabar beneficiando.

–¿Europa está demasiado fragmentada para no perder esa oportunidad?

–Para la UE es una oportunidad. Como británico y por mi amplia relación con Reino Unido, veo cada vez más posible que el Brexit no acabe de ejecutarse si Londres se da cuenta de que puede liderar esa oportunidad en la Unión Europea. Sobre todo cuando los populismos están creciendo en países como Italia, Holanda o Francia. Y la UE tiene que poner coto a eso.

–¿Vamos a un mundo peor?, porque cualquiera de ellos es muy autoritario.

–Espero que no. Confío que las elecciones de mitad de mandato en EEUU, en noviembre, sean decisivas. Pero si los demócratas no toman el control de las cámaras sí podría ser aterrador. Hay probabilidades de que sí ocurra, porque suelen elecciones de contestación y por el movimiento de las mujeres que vivimos ahora.

–Desde Europa se ve con menos esperanza por la gran polarización de EEUU.

–Ahora mismo un partido lo controla todo. La esperanza es que las elecciones intermedias traigan mayorías que permitan parar a Trump. Él odia a Obama y todo lo que está haciendo es desmontar lo que éste hizo. Con un poder legislativo contrario, se le podría parar.

–Pero aún quedarían dos años de mandato, ¿hay alguna posibilidad de que no lo acabe por un impeachment?

–El problema de que haya un proceso hacia el impeachment es que Trump puede reaccionar de dos formas: que se centre en impedirlo y deje de gobernar o, lo contrario, que como está loco, decida una guerra con Corea o Irán para desviar la atención. Los militares están temerosos de que tome decisiones de ese tipo sin estar bien medidas. Pero no sé si es peor que haya un impeachment y suba al poder el vicepresidente Mike Pence.

–¿Y si ya es irreversible?

–Puede ocurrir, porque muchos americanos no conectan las consecuencias negativas de lo que decide Trump con ellos, porque sólo ven un tipo de noticias.

–En el pasado la prensa de EEUU era capaz de hacer de contrapoder, ¿ha perdido ese poder ahora?

–Tenemos por primera vez un presidente que sólo ve una televisión, Fox News, y no se informa por ningún otro medio. No lee periódicos. Ese poder se ha perdido. Los votantes republicanos están dormidos. Por eso es clave noviembre. Si no se le para entonces, puede ser presidente ocho años.

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