Las consecuencias en Andalucía

Pedro rompe el monopolio de San Telmo en el PSOE-A

  • El presidente del Gobierno no actuará sobre el PSOE andaluz, "eso vendrá solo"

  • Habrá entendimiento con la Junta y Susana Díaz vuelve a mirar el calendario electoral

Pedro Sánchez y Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, en la Feria de Sevila. Pedro Sánchez y Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, en la Feria de Sevila.

Pedro Sánchez y Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, en la Feria de Sevila. / josé ángel garcía

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Antes de cualquier planteamiento, el lector debe saber que las relaciones entre Susana Díaz y Pedro Sánchez, el nuevo presidente del Gobierno, son tan escasas como casi lo han sido siempre. No ha habido acercamiento en lo personal, como quedó patente en la última visita de Sánchez a Sevilla, que fue con motivo de la Feria de esta ciudad. Llegó solo con su sombra, se saludaron por obligación y nada más.

Pero el lector también debe saber que lo de la presidenta de la Junta no es un caso único: Pedro Sánchez cuenta con la mayoría del PSOE porque así se demostró en las últimas primarias, pero hasta ahora no ha conseguido el poder territorial. Lo que le ocurre con Díaz, le pasa con el manchego García-Page, con el valenciano Ximo Puig, con el aragonés Lambán y con el asturiano Fernández. Pero el PSOE ya no es de los barones, el Comité Federal es una fina loncha de jamón entre los poderes de la Ejecutiva y de las bases.

Más allá de lo personal, lo que separa a Pedro Sánchez de Susana Díaz son dos asuntos, la idea de España y las relaciones con Podemos. El presidente del Gobierno sigue sin negar la "plurinacionalidad" del país -de hecho habló de ello el jueves y viernes en el Congreso-, mientras para la presidenta esto, como mucho, un problema semántico: nación, con soberanía plena, es la que fija la Constitución en sus dos primeros artículos. Las diferencias sobre Podemos son más coyunturales: simplemente, Susana Díaz no los necesita para su Gobierno. Por ahora.

Desde que se fue Zapatero, el PSOE andaluz ha sido San Telmo, ni siquiera San Vicente, sede del partido, a partir de ahora compartirá poder con Moncloa. "Siempre nos irá mejor con un presidente socialista que con uno del PP". Un miembro del Gobierno de Susana Díaz valora de este modo la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa. Es una frase redonda, cierta, pero falta del mismo entusiasmo mostrado por el PSOE andaluz con la moción de censura. La presidenta grabó un mensaje de saludo al nuevo presidente el viernes pasado y sus consejeros expresaron, a quienes quisieron oír, su lealtad al secretario general y jefe del Ejecutivo. Lo obvio, y poco más.

A diferencia de la presidenta balear, Francina Armengol, y el extremeño Fernández Vara, Susana Díaz no fue el viernes al Congreso. Estuvo en el Palacio de San Telmo y almorzó con su esposo en un restaurante cercano a la Avenida de la Constitución. Sin reservado como Rajoy, quizás buscaba proyectar una sensación pública de absoluta normalidad aunque a esas horas se estuviese realizando un relevo en una de las más altas magistraturas del Estado.

La marcha de Mariano Rajoy le ha despejado a Susana Díaz el calendario electoral. En España no habrá elecciones hasta el último domingo de mayo de 2019. Hay europeas y municipales. Pedro Sánchez no convocará antes, por lo que la presidenta no tiene ningún motivo para el adelanto. Las relaciones con Ciudadanos seguirán siendo igual de buenas, por lo que los comicios se pueden fijar entre febrero o marzo, que es cuando se agotan los cuatro años de legislatura.

Sin embargo, el motivo de la moción de censura contra Rajoy -la sentencia del caso Gürtel- convierten al fallo del juicio de los ERE en un hito más complicado para el PSOE andaluz y la Junta de lo que parecía hace unas semanas. A diferencia de Gürtel, en Andalucía no se está enjuiciando la financiación del PSOE andaluz y los presidentes afectados, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, dimitieron de sus cargos y dejaron el partido, pero el PP nacional va a concentrar todo su poder mediático en lo que intentará convertir en un reflejo especular del final de Rajoy.

El juicio de los ERE acaba a finales de este año, por lo que ya hay quien opina en el PSOE andaluz que las elecciones deberían convocarse antes de que haya un fallo, sea el que fuese, porque hasta ahora la acusación concreta contra Chaves y Griñán es bastante débil.

En lo interno, no habrá guerra. Ni entre la Junta y el Gobierno central, ni entre el PSOE de Ferraz y el andaluz y el resto de federaciones díscolas. Lo que sí se producirá, según varias fuentes del pedrismo del sur, es un desplazamiento de la militancia y de dirigentes locales hacia la esfera de Pedro Sánchez. "Eso vendrá solo", explica una de estas personas. Hasta ahora, la única emanación de poder en el PSOE y, por tanto, de cargos políticos y de promociones personales provenía o de San Telmo o de la sede socialista de San Vicente. Moncloa es ahora una oportunidad también para muchos socialistas andaluces, aunque el Gobierno de Pedro Sánchez esté programado, como mucho, para dos años. Probablemente, hasta mayo de 2019, cuando se convoquen las elecciones europeas, municipales y autonómicas.

En los últimos días, militantes y dirigentes andaluces han comenzado a enviar mensajes privados de adhesión a los pedristas más destacados. El PSOE comienza a ser un eje de dos polos. Esto se puede explicar con una imagen futura: Pedro Sánchez ya no va a caminar solo cuando venga a Andalucía. Además de el sevillano Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, del gaditano Rafael Román y del alcalde de Dos Hermanas, Francisco Toscano, irán muchos otros socialistas. Y es que cuando Sánchez viajaba a Sevilla, terreno susanista absoluto, ni el alcalde Juan Espadas mataba con él los tiempos muertos, a la espera de que llegase la presidenta.

Pero no habrá guerra. Sánchez sí elegirá en las próximas semanas a un delegado del Gobierno en Andalucía, que debe ser una persona de gran perfil político, no un contrincante de Susana Díaz, pero sí un hombre, o mujer, del presidente en el sur. Gómez de Celis, si no es ministro y es uno de los ministrables, puede ser, aunque el sevillano ha participado en el equipo que preparó la moción de censura y se aburrió de ser el eterno contrincante de su antigua compañera de Juventudes. Antonio Sanz, del PP, ha demostrado cómo sacar partido político y de gestión a un cargo que, en ocasiones, no era más que una figura silente pactada entre el Gobierno central y la Junta, si eran del mismo color.

El Gobierno andaluz no va a olvidarse de su agenda de reivindicaciones ante Madrid. Es decir, que Susana Díaz reclamará el inicio de las conversaciones para que eche a andar el nuevo sistema de financiación autonómica, que Rajoy nunca comenzó, y solicitará una mejora de la inversión en infraestructuras. Pedro Sánchez conoce bastante bien cuál es el déficit del puerto de Algeciras, que es el aspecto más irritante de las comunicaciones andaluzas al que Rajoy no quiso atender, por las presiones de Valencia y de Barcelona.

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