El candidato es el mensaje

Candidato agente Cambronero

  • Ciudadanos presenta por Sevilla a un ex sindicalista policial

Pablo Cambronero ante la puerta de una comisaría. Pablo Cambronero ante la puerta de una comisaría.

Pablo Cambronero ante la puerta de una comisaría.

LA historia política de este país viró bruscamente el día que el entonces presidente de la Generalitat, Artur Mas, entró en el Parlament en helicóptero en junio de 2011 para sortear a una cadena de indignados. El 15-M estaba todavía caliente y las tijeras estaban que echaban fuego. Sin eso no hubiera sucedido todo lo demás. Y todo lo demás fue una serie de catastróficas desdichas que hicieron de Cataluña la única comunidad autónoma de este país. El resto de España desapareció.

Entre esas desdichas hay que enumerar que el país tuviera el ministro del Interior menos indicado en el lugar menos indicado. Organizó de camino al 1 de Octubre una romería de fuerzas de seguridad de toda España que eran despedidos de sus localidades al grito de ¡A por ellos!, todo bien regado con banderas rojigualdas.

La cobardía desesperada de Mas no sólo había agitado el trasnochado separatismo catalán sino un nacionalismo español que hasta ahora nos habíamos reservado para el fútbol y esa selección plagada de jugadores del Barça. A lo largo de nuestra historia ha habido muchos españoles que han cometido muchas estupideces. En muy poco tiempo muchos españoles cometieron algunas notables.

El ministro del Interior menos indicado también alquiló el crucero menos indicado (Piolín, a quién se le ocurre) para alojar a guardias civiles en camarotes que servirán para que uno se figure que está en unas vacaciones de lujo a precio de saldo, pero no para que hombres como trinquetes estén preparados para una actuación de alta tensión. La gota colmó el vaso. Dentro de los cuerpos de seguridad del Estado había un malestar efervescente. Bastó todo eso para que la chispa saltara.

Policías y guardias civiles han dado un paso adelante en sus reivindicaciones. Algunos partidos, los nuevos partidos, se hicieron eco. Podemos fichó a Juan Antonio Delgado, de la Asociación Unificada de la Guardia Civil, por Cádiz, que en el Congreso ha hecho un trabajo notable a favor de sus compañeros, sobre todo los del Campo de Gibraltar. Su buena tarea en Madrid no ha servido para que pasara a ser cabeza de lista, reservada a Noelia Vera, compañera inevitable de Echenique, uno de los ojos derechos de Pablo Iglesias pese a su falta de carisma.

El caso de Ciudadanos es un poco distinto. Encabeza la candidatura por Sevilla Pablo (Pau) Cambronero, en su día portavoz del sindicato policial UFP, desde donde lanzó duras críticas a la falta de medios de las que culpaba, precisamente, al ministro del Interior menos apropiado. Pero su desembarco en la formación naranja no es exactamente ese.Como se sabe, Ciudadanos es el partido de las familias. Y en Andalucía lo lleva a gala. El gerundense/granadino Fran Hervías (número 1 por Granada), hacedor de la formación en Andalucía, está casado con Virginia Millán, que va de número 2 por Sevilla. Manuel Buzón, gran amigo de Hervías, es el jefe de gabinete de facto de su cuñado, Juan Marín, vicepresidente de la Junta. Y Cambronero entró en política de la mano de su mujer, Marta Escrivá, maestra y viceconsejera de Educación en la Junta. Cambronero lleva unos meses desatado. También fue candidato en las andaluzas y salió. Juega en todas las ligas.

Esa es la intrahistoria, pero la historia es el hecho de que Ciudadanos contabiliza un policía en sus listas, uno de los puntos calientes de campaña, seguridad y descontento, necesidad de cambios en cómo funciona aquellos funcionarios que buena parte de los españoles vimos más como víctimas que como represores de la kermese heroica de aquel otoño desquiciado.

En la sibilina campaña de Vox todo esto también se ha tenido en cuenta. Es un partido que también tiene sus simpatías en comisarías y cuarteles de la Benemérita. Podemos y Ciudadanos ya lo habían pensado antes, pero quizá no supieron darle el suficiente valor electoral. Ahora Cambronero, con su placa entregada temporalmente, sitúa el déficit de policías en un 35%, dice que conoce la ciudad porque la ha patrullado y afirma que Ciudadanos le cautivó por su discurso contra los nacionalismos. Como dijimos, el helicóptero de Mas. Aunque hay quien piensa que a Cambronero la placa se le caería del pecho tarde o temprano.

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