España

La fiesta de los desaparecidos

Madrid celebró su día grande con un presidente en funciones tras la dimisión de Cristina Cifuentes, que no ha acudido a los actos previstos en la Puerta del Sol, como tampoco hicieron sus antecesores más directos en el cargo. Fue una fiesta descafeinada marcada por la ausencia de la ex presidenta tras su reciente dimisión.

Actuó como maestro de ceremonias el que fuera su número dos, Ángel Garrido, actual presidente en funciones. Tampoco acudieron los tres antecesores de Cifuentes más directos: los populares Ignacio González, Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón. El primero y el último están investigados en el caso Lezo, mientras que Aguirre acabó dimitiendo tras destaparse este caso, a los que se suman las causas de Gürtel y Púnica, que afectan igualmente a varios miembros del PP de Madrid que ella presidió durante años. El único ex líder madrileño que apareció fue el socialista Joaquín Leguina.

Otro de los grandes ausentes fue el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que tenía un acto en Burgos, y el rector de la Universidad Rey Juan Carlos, Javier Ramos, pese a que su nombre aparecía en una de las sillas colocadas entre el público. Sólo mencionó públicamente el nombre de Cifuentes el periodista y escritor Alfonso Ussía, uno de los premiados con la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid, que agradeció a la ex presidenta este reconocimiento.

Pese a todas las ausencias, también hubo destacadas presencias en una fiesta a la que algunos finalmente se animaron a asistir con una Cifuentes ya dimitida. Entre la plana mayor del PP estaban la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, que no atendieron a los medios. En su lugar tomaron la palabra los vicesecretarios del PP Pablo Casado y Javier Maroto. Tampoco tuvo reparos en hablar ante las cámaras el aspirante a liderar la candidatura de Podemos a la Presidencia de la Comunidad, Íñigo Errejón, ya en precampaña y que se fue tras la entrega de medallas, antes de comenzar el desfile militar.

Tras el desfile llegó la habitual recepción, con menos corrillos de los habituales.

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