Feria del Libro

La edición digital, entre la apatía del sector y del lector

  • Mientras que en los países de nuestro entorno la 'lectura electrónica' gana terreno, la industria editorial española se mueve aún en márgenes testimoniales

"La edición digital ya no es una tendencia, es una realidad", afirma Javier Celaya, especialista en el uso de nuevas tecnologías en el sector cultural y responsable de la webdosdoce.com, entre cuyos objetivos se encuentra medir el uso de éstas por parte de editoriales, centros de arte, fundaciones y, en general, el entramado de la creación.

Celaya ha sido además el coordinador de la jornada Leer en pantallas. Edición sostenible, que el pasado miércoles llevó hasta la Feria del Libro a diversos expertos relacionados con este campo para debatir el impacto de las nuevas herramientas sobre el sector editorial español. "Existe un recelo por parte de la industria tradicional. La gran mayoría de las empresas españolas son muy conservadoras en este sentido y las nuevas tecnologías conllevan asumir una innovación que todavía cuesta a editores y libreros -explica-. Hace un par de semanas estuve en la Feria del Libro de Londres y la gran diferencia es que allí ya se están tomando decisiones por parte de las grandes editoriales. Penguin, por ejemplo, reconoce que el 6% de sus ventas responde hoy al formato digital. Entras en su web y puedes comprarte sus libros en tapa dura o bolsillo, pero si quieres, también en formato digital".

Pero el inmovilismo de la industria no es el único reto al que la edición digital se enfrenta. La reticencia del propio lector ante la idea de la lectura electrónica ha sido hasta la fecha uno de los argumentos reiterados para explicar la lenta implantación del nuevo sistema. "Los nuevos soportes facilitan una lectura amable, no tienen la luz de los ordenadores, que provoca cansancio en la vista -defiende Celaya-. Eso no ocurre con los soportes de tinta electrónica, de un color mate, que además te permiten subrayar, anotar o cargar hasta 200 libros".

Como en el caso de la industria discográfica -de cuyo descalabro espera Celaya que aprendan los editores de libros-, el especialista se muestra convencido de la convivencia de ambos formatos, tradicionales y nuevos. "El lector va a poder elegir -asegura-. Si en Estados Unidos o en Gran Bretaña quieres comprarte el último tocho de Ken Follet te vas a la web de Random House y eliges entre la edición en tapa dura a 25 dólares o en formato digital, a 9,99".

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