EL ARTE DE VOLVER | FESTIVAL DE CINE DE SEVILLA Intentar el cine a partir de un rostro

Macarena García e Ingrid García Jonsson en 'El arte de volver'. Macarena García e Ingrid García Jonsson en 'El arte de volver'.

Macarena García e Ingrid García Jonsson en 'El arte de volver'.

Podríamos reutilizar buena parte de la crítica que hace pocos días escribíamos aquí sobre La vida era eso para este debut en el largometraje del montador Pedro Collantes. El arte de volver atesora la mayor parte de aquellos mismos defectos, consustanciales a una parte (que no a toda, ahí está la magnífica Karen, de María Pérez Sanz) del cine español actual, pero con algunas importantes diferencias: Collantes, además de citar, aunque sea en un smartphone, a Mur Oti, sabe al menos qué se puede hacer con el montaje y lo demuestra en la elección de los cortes, la duración de sus planos fijos o algún que otro tímido atrevimiento estropeado musicalmente.

El arte de volver es una película modesta, que empieza realmente mal pero que se recompone sobre la marcha consciente casi siempre de sus importantes limitaciones. Tiene muy pocas escenas, y estas funcionan como duetos en los cuales una esforzada Macarena García se encuentra siempre arropada por secundarios francamente buenos. Por otra parte, tampoco somos insensibles a ese mantenido plano final sobre el rostro de la protagonista que demuestra la necesaria fe y fascinación del cineasta por su musa.