El joven Ahmed | Festival de Cine de Sevilla Realismo y yihadismo tutelados

Ahmed en su proceso de reeducación Ahmed en su proceso de reeducación

Ahmed en su proceso de reeducación

Todo fue siempre cuestión de formas y de memoria cinéfilo-afectiva. A la problemática social y al barlovento político habituales en el cine de los Dardenne los mantuvieron desafiantes la radicalidad de su puesta en escena (planos largos de seguimiento con la cámara pegada al cogote) y la querencia por el legado bressoniano, ya fuera en forma de actores que parecían no profesionales o en sus redentores finales. Pero cuando los tiempos cinematográficos adelgazaron, los hermanos belgas comenzaron un acelerado proceso de adaptación al nuevo ecosistema. El problema es que una vez romo el cuchillo de las formas (cosa que nunca le sucedió, por ejemplo, al británico Alan Clarke), acabaron pareciéndose en demasía a ese infausto tándem Loach-Laverty con vocación de titiritero de sus personajes.

Esta historia de adolescente yihadista a la deriva muestra lo lejos que los Dardenne se han quedado ya de casi todo, no solo de los amores juveniles, sino también de los miedos y odios que nos desgarran globalmente, y que ellos pretenden acallar con el expiatorio, y colosal, empujón final que le dan al joven Ahmed; tan tranquilizador como impostado rayo de esperanza.