Festival de Cine Huelva

Premios y bendiciones en Huelva

  • El Iberoamericano reúne cada año títulos que son reconocidos en festivales de todo el mundo · Varias películas a concurso esta edición han triunfado fuera

Ayer se presentaron al público los dos últimos largos a concurso, Joven y alocada (Marialy Rivas) e Infancia clandestina (Benjamín Ávila). Los dos tienen algo en común: llegan a Huelva después de cosechar un exitoso paso por otros festivales internacionales. El primer título, producción chilena, fue premiado por su guión a primeros de año en Sundance, el más prestigioso de los certámenes de cine independiente del mundo. El segundo, argentino, también tiene varios galardones, fue seleccionado para Cannes y San Sebastián y opta a la nominación en los Óscar en representación de su país. Ambos son una muestra de que el Iberoamericano onubense es un festival donde en cada edición se pueden ver títulos de gran calidad. Un seguro para los escépticos.

Estas dos películas no son el único ejemplo en esta 38ª edición que hoy acaba. También la argentina De martes a martes (Gustavo Fernández Triviño) está en posición de fuerza por salir victoriosa de la muestra latinoamericana de Biarritz, y la mexicana Mai morire (Enrique Rivero) compitió en el respetado nuevo Festival de Roma y se llevó la distinción a la fotografía. Otra mexicana, Fecha de caducidad (Kenya Márquez), ganó en octubre premios en el Latinoamericano de Trieste y en la Seminci de Valladolid.

Cuando hoy se conozca el palmarés onubense, alguno de estos títulos seguramente saldrá reforzado. Como también será un trampolín para los otros títulos que se lleven premio. Una suerte de bendición desde Huelva, para triunfar en otros puntos del globo.

El propio Enrique Rivero sabe bien qué es eso. Hace cuatro años presentó aquí su estreno como director, Parque vía y se llevó la Carabela de Plata a la Mejor Ópera Prima. Después le siguieron premios en Locarno, Nantes y Kerala, entre otros certámenes. Fue la confirmación de la buena apuesta realizada en la selección de Huelva.

El año anterior, en 2007, el también mexicano Carlos Reygadas compitió con Luz silenciosa, precedida de gran expectación por su Premio Especial del Jurado en Cannes. Y se llevó el Colón de Oro, que sólo fue uno más de los muchos premios que acaparó por donde fue. Hoy Reygadas es uno de los autores más admirados (y también controvertidos) del cine iberoamericano, ganador este año en la muestra francesa de la mejor dirección con su último trabajo, Post tenebras lux.

También en la edición de 2006, México presentó en Huelva El violín, de Francisco Vargas, posterior a su selección triunfal en Cannes y San Sebastián. El máximo galardón del Iberoamericano contribuyó a que se convirtiera en la película mexicana más premiada de la historia, como sus productores la promocionan desde entonces.

En Cannes también se exhibieron con éxito las uruguayas El baño del papa (César Charlone, Enrique Fernández, 2007) y Whisky (Juan Pablo Rebella, Pablo Stoll, 2004), o la brasileña Cidade baixa (Sergio Machado, 2005), multipremiada en Huelva. Una muestra de películas comunes con el mayor festival del mundo. Pero hay más.

En Sundance, en el Utah estadounidense, termómetro mundial del cine fuera de circuito comercial, los trabajos en lengua española y portuguesa han ganado peso en los últimos años. En el palmarés de este año, junto a Joven y alocada, también apareció otra chilena, Violeta se fue a los cielos (Andrés Wood), como ganadora del premio a la mejor película dramática internacional. Dos meses antes, su director se había llevado el Colón de Plata por su labor, como hace cuatro años triunfó con La buena vida en Huelva.

Y siguiendo con Chile y el certamen creado por Robert Redford, en 2009 fue La nana, de Sebastián Silva, la que se llevó los máximos premios de ambos festivales, añadiendo el de interpretación para su protagonista, Catalina Saavedra.

Anteriores son los casos del argentino Tristán Bauer y del colombiano Ciro Durán, premiados directores noveles en San Sebastián con Después de la Tormenta (Colón de Oro 1990) y Gamín (Premio Especial del Jurado del Iberoamericano 1978), respectivamente. La colombiana La estrategia del caracol (Sergio Cabrera), ganadora en Huelva en 1993, también triunfó en España con la Espiga de Oro de Valladolid, y en Berlín, con el Premio Especial del Jurado 1994.

Y más personalizado y reciente, el caso del mexicano Demián Bichir. Ganó en 2010 el Colón de Plata al mejor actor por Hidalgo, la historia jamás contada, y este mismo año estuvo nominado al Oscar, aunque por una película diferente, A better life. Un hito para el cine latino.

Aunque sí hubo un antecedente en el que la distinción a la mejor interpretación masculina en Huelva coincidió con el Óscar al mejor actor principal. Fue en 1985, a una producción brasileña dirigida por Héctor Babenco, El beso de la mujer araña, uno de los mayores éxitos de la historia exportados por el cine de Brasil y Colón de Oro del público y Premio de la Crítica. Pero el intérprete galardonado fue un estadounidense: William Hurt. Valga la anécdota como un dato más del buen ojo que tiene el Festival de Cine Iberoamericano.

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