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Punto de vista

Antonio Sempere

Álex y Manuel

ÁLEX de la Iglesia y Manuel Martín Cuenca. Vienen a Málaga como homenajeados, aunque sus próximas películas se convertirán en sucesos. Las brujas de Zugarramurdi será el taquillazo del año. Caníbal se colará en los Goya como una de las películas de prestigio de la temporada. Por la que el mismísimo Antonio de la Torre podrá lograr el galardón tantas veces acariciado.

Es el sino de Málaga. Aquí los homenajean, pero después estrenan en otra alfombra roja. Las brujas… y Caníbal huelen a San Sebastián. La fecha de estreno de la película de Álex de la Iglesia, la última semana de septiembre, es bastante delatora. De Caníbal todavía no han trascendido sus datos de lanzamiento, aunque no sería de extrañar que reprodujese el comportamiento de El muerto y ser feliz.

Álex y Manuel, dos personas de ley, dos cineastas de raza. A Álex lo asocio con un curso monográfico que celebramos en la UIMP de Valencia, diseccionando su película Los crímenes de Óxford. La cinta no me interesaba tanto como el formato del encuentro, consistente en un Así se hizo con los responsables de los distintos apartados técnicos y artísticos de la cinta. También a la que me parece, con distancia, la mejor película de cuantas se rodaron en Ciudad de la Luz, Balada triste de trompeta.

Manuel Martín Cuenca es, para mí, Almería, su tierra, tierra de cine. Y un festival encantador y familiar, en compañía de Ignacio Fernández Mañas; y encuentros y confidencias con Felipe Vega, y un libro precioso. Creo que La mitad de Óscar es una película sobresaliente. Cine luminoso y sureño, íntimo y universal. La mejor de aquel año. Ahora los iconos Álex y Manuel aparecen en poster enormes. Muy merecidamente.

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