Málaga Cine

La locura más cuerda

  • El documental 'El inventor de la selva', del director Jordi Morató, retrata la figura de Josep Pujiula, que se autodenomina 'El Tarzán de Argelaguer'

La personalidad de Josep Pujiula, más conocido como Garrell, es alucinante. Puede parecer que roza la demencia, pero quizás sea el más cuerdo, el más razonable. Basta conocerlo un poco para entender que disfruta como nadie con lo que hace. Le pone pasión, esfuerzo, alegría. Vive con firmes ideales. Y jamás se derrumba por muchos obstáculos que tenga delante; al contrario, se levanta "sobre la marcha", como él mismo dice, una y otra vez. Son características que escasean en la sociedad actual, tan individualista, egoísta, tan planificada y falta de la cultura del esfuerzo. Por eso es El inventor de la selva una película imprescindible: porque se aprende más de un personaje como Garrell, que de la inmensa mayoría de protagonistas de la televisión diaria.

El director de esta película, Jordi Morató, se acerca al protagonista, que se autodenomina El Tarzán de Argelaguer, en su propia salsa: una parcela llena de barrancos junto a una carretera convertida después en autovía donde Garrell construye su propio universo. Un espacio lleno de monumentos naturales, de un proyecto personal que crea -y destruye- casi a su antojo durante 45 años de vida en los que llega a dominar el agua y el fuego. Cumple su sueño, algo que pocos hacen en la vida.

Con imágenes de archivo y actuales, Morató crea un perfil íntimo de Pujiula. Lo describe como un personaje de fábula. Alguien que igual se dedica a crear laberintos kilómetricos de madera, presas o cabañas como a grabar remakes de películas de Tarzán, protagonizadas por él mismo mientras se defiende del "hombre blanco civilizado". Ficciones que son su propia realidad, la de aquellos que no entienden su forma de vida, que atacan sus creaciones en su propio espacio, esa selva en la que se siente fuerte a gusto con la naturaleza que le rodea.

Dicen que es la película del año. Aún quedan muchos meses para saberlo, pero sí es una de las imperdibles. Un ejemplo de la nueva hornada de cineastas que supera límites de ficción y realidad, elimina etiquetas y crea, simplemente, un cine maravilloso. Y, de paso, con galones: El inventor de la selva, ópera prima de Morató y recién estrenada en el Festival de Rotterdam viene avalada por Elías León Siminiani (Mapas) y con la auténtica garantía de ser producida por la gran referencia del cine documental patrio, Isaki Lacuesta.

En la misma sesión de las 19:30 se proyectará Natalia Nikolaevna, película de Adrián Silvestre que dibuja un retrato sobre esta cantante lírica afincada en Cuba y a las 22:00 será el turno de Los años salvajes, de Ventura Durall, que cierra la jornada de la Sección Oficial. Antes, en Sesiones Especiales, se proyecta a las 17:00 Sé Villana, la Sevilla del diablo, de María Cañas.

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