GP de Brasil

Hamilton gana en Interlagos y Mercedes celebra el Mundial de constructores

  • El ya campeón del mundo se impuso a Verstappen y Raikkonen para dar a su escudería su quinto título consecutivo

Hamilton celebra su victoria en el podio de Interlagos. Hamilton celebra su victoria en el podio de Interlagos.

Hamilton celebra su victoria en el podio de Interlagos. / Efe

El inglés Lewis Hamilton (Mercedes) -que ya se había anotado hace dos domingos, en México, su quinto título de campeón del mundo- ganó este domingo el Gran Premio de Brasil, la penúltima prueba del Mundial de Fórmula Uno, que se disputó en el circuito de Interlagos de Sao Paulo, donde su escudería se aseguró matemáticamente su quinto Mundial de constructores seguido.

Hamilton logró su victoria 72 en la categoría reina al ganar por delante del holandés Max Verstappen (Red Bull) -a quien, a falta de 27 vueltas, le arruinó el triunfo el francés Esteban Ocon (Racing Point Force India)- una vistosa carrera tras la cuál Mercedes se aseguró de nuevo el Mundial de constructores, al aventajar en 67 insuperables puntos (620 frente a 553) a Ferrari, que este domingo se conformó con el tercer puesto del finlandés Kimi Raikkonen.

El espectacular y excéntrico campeón de Stevenage, de 33 años, que el sábado había ampliado a 82 su propio récord histórico de 'poles' abrillantó aún más su sobresaliente hoja de servicios en Brasil, donde el gran protagonista fue, sin embargo, Verstappen. Al que Ocon arruinó, en la cuadragésima cuarta de las 71 vueltas que se dieron a la exigente pista paulista, una victoria segura.

Max, de 21, a quien Red Bull espera convertir en el campeón del mundo más joven de la historia (le quedan aún dos años para ello), había salido quinto. Y estaba firmado una espectacular carrera que lideraba, tras superar a Kimi, al alemán Sebastian Vettel (Ferrari) -sexto este domingo- y al propio Hamilton, cuando Ocon, que se intentaba desdoblar a final de la recta de meta, lo sacó de pista en las "'eses' de Senna", al principio del cuadragésimo cuarto giro.

Verstappen, que venía de ganar hace dos semanas en Ciudad de México, efectuó un trompo y perdió unos diez segundos en una acción en la que cedió el primer puesto al inglés. Que ganó con segundo y medio de ventaja, por lo que el monumental enfado del holandés fue tan lógico como desproporcionada su reacción tras la carrera.

Max, que afirmó que Ocon era "un estúpido" que había asumido "un riesgo innecesario" y que no hablaría con el compañero del mexicano Sergio Pérez -décimo en Interlagos- "porque no" habla "con idiotas", empujó un par de veces al galo durante el pesaje posterior a la carrera. Lo que motivó que ambos tuvieran que declarar ante los responsables de la FIA (Federación Internacional del Automóvil).

El espectacular Verstappen y Ocon acabaron entonando la nota discordante en una jornada de fiesta para las 'flechas de plata', que al triunfo de Hamilton añadieron el quinto puesto de su compañero Valtteri Bottas, que cruzó la meta por delante de Vettel.

Ferrari debía sumar este domingo al menos trece puntos más que Mercedes para que el título de constructores se decidiese en Abu Dabi, donde dentro de dos semanas se disputará la vigésimo primera y última carrera de la temporada.

Sin embargo, fue la escudería alemana la que sumó doce más que la de Maranello, por lo que a última hora de la tarde se entonó de nuevo el famoso 'We are the Champions' de Queen en el garaje del equipo de Brackley en el Autódromo José Carlos Pace de Sao Paulo.

El monegasco Charles Lecrerc (Sauber) -que el año que viene cambiará coches con Kimi- fue el mejor de entre el resto, al acabar séptimo, por delante de los únicos tres equipos con opciones de ganar una carrera en la actual Fórmula Uno.

Una categoría en la que no seguirá el año próximo el español Fernando Alonso (McLaren), que festejó en este circuito sus dos títulos mundiales, en 2005 y 2006, con Renault. El ovetense acabó decimosexto, en un nuevo fin de semana para el olvido con la segunda escudería más laureada de la historia, a la que acompañó en una pesadilla que se ha prolongado durante estos últimos cuatro años.

Este domingo, el equipo se equivocó de nuevo de estrategia, efectuó un 'pit stop' lamentable y Alonso acabó pidiendo que no le hiciesen más comunicaciones por radio. En una carrera en la que su compatriota Carlos Sainz (Renault), que fue duodécimo, lamentó no haber podido puntuar en Interlagos, donde el madrileño afirmó haberse "divertido".

La mejor noticia del fin de semana, en lo que se refiere al doble campeón mundial asturiano de F1, fue el anuncio oficial de que el año próximo correrá de nuevo las 500 Millas de Indianápolis (EEUU), donde una victoria le otorgaría la 'Triple Corona'. Una gesta que completaría después de haber ganado -dos veces (en 2006 y 2007)- el Gran Premio de Mónaco y, el pasado mes de junio, las 24 Horas de Le Mans (Francia), la segunda prueba del Mundial de Resistencia (WEC).

Un campeonato que encabeza y que se ha constituido en su "principal objetivo", según indicó este domingo Alonso, que intentará reforzar su liderato, con el equipo Toyota Gazoo Racing, el próximo fin de semana, en Shanghái (China). Donde el astro astur firmó dos de sus 32 victorias en Fórmula Uno, las que cuenta España en toda su historia en la categoría reina del automovilismo.

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