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Isabel II y Meghan Markle, dos amigas en un acto oficial

  • La reina y la duquesa de Sussex viajaron en el 'Royal Train' hasta Cheshire, donde asistieron a su primer evento juntas

La esposa del príncipe Enrique y la soberana inglesa comparten sonrisas durante la visita. La esposa del príncipe Enrique y la soberana inglesa comparten sonrisas durante la visita.

La esposa del príncipe Enrique y la soberana inglesa comparten sonrisas durante la visita. / europa press

Isabel II y la nueva duquesa de Sussex llegaron ayer por la mañana a bordo del Tren Real a Cheshire, la ciudad elegida para asistir a su primer acto juntas. La visita sirvió para impartir una auténtica clase magistral a Meghan sobre cómo manejarse en este tipo de eventos oficiales en su papel de esposa de Enrique de Inglaterra. El viaje en el Royal Train ha sido, además un honor para la ex actriz, ya que según publican los medios británicos, ni sus sobrinos Enrique y Guillermo, ni tampoco la duquesa de Cambridge, han acompañado nunca a la soberana a bordo de este medio de transporte, su favorito, a pesar de ser una lujosa máquina de más de 40 años que avanza a paso de tortuga comparada con otros trenes modernos.

Sonriente y muy pendiente de la reina, Meghan Markle llegó a la estación de Cheshire con un vestido color crema con capa a juego. Un diseño formado por Givenchy -la misma firma a la que confió su vestido de novia- que recuerda a otro lucido por Angelina Jolie en 2013 en un estreno en Londres. La duquesa lo ha conjuntado con unos zapatos de tacón de Sarah Flint. Por su parte, la monarca ha elegido un abrigo de color lima de Stewart Parvin, que por supuesto ha combinado con un sombrero a juego y sin soltar su sempiterno bolso de color negro de Launer.

Por la mañana, la reina Isabel y su nueva nieta política inauguraron juntas un puente. Después, Isabel II y la duquesa de Sussex visitaron un centro cultural, donde charlaron con artistas y algunos ex compañeros de profesión de Meghan, y disfrutaron de un almuerzo en el ayuntamiento de Chester. Allí pudo apreciarse la gran complicidad entre ambas damas quienes, a pesar de la diferencia de edad que las separa, no dejaron de conversar animadamente y de prodigarse sonrisas y gestos amables. Una jornada repleta de compromisos oficiales de los que la flamante duquesa no ha perdido detalle. Pronto echará a volar sola y no está de más que una veterana como su ahora abuela le explique cómo comportarse en estas ocasiones.

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