Crimen del bebé de Los Prunos

El TSJA confirma la pena de 27 años y siete meses al hombre que mató al bebé de su pareja en la barriada de Los Prunos

  • La madre fue condenada a 4 años y 7 meses por maltratar a su otro hijo y a la víctima

  • El TSJA rechaza también la petición de prisión permanente revisable realizada por la acusación particular

Los acusados de matar a un bebé en Los Prunos ante el tribunal que los juzgó Los acusados de matar a un bebé en Los Prunos ante el tribunal que los juzgó

Los acusados de matar a un bebé en Los Prunos ante el tribunal que los juzgó / José Ángel García

La Audiencia Provincial de Sevilla condenó a Ezequiel R. T. a 27 años y 7 meses de prisión por el asesinato del hijo de su entonces pareja, un bebé de 18 meses, tras un juicio con el tribunal del jurado celebrado en septiembre de 2019. Entonces, el veredicto del jurado consideró que había matado al bebé de un modo violento, zarandeándolo "brutalmente" porque el niño no paraba de llorar. Por su parte, la madre del bebé, Isabel R. M. fue también condenada a cuatro años, siete meses y quince días de prisión por maltratar tanto a la víctima como a su otro hijo menor de edad, de tres años en el momento de los hechos.

Ante esta sentencia, tanto las defensas como la Fiscalía y la acusación particular presentaron recursos de apelación contra este fallo que condenó a Ezequiel R. T. a 23 años de cárcel por un delito de asesinato; a cuatro años de prisión y la prohibición de comunicarse o aproximarse a menos de 500 metros del otro hijo de Isabel R. M. por tiempo de cinco años por los dos delitos de maltrato habitual que se le atribuyen, y a siete meses y quince días de cárcel y la prohibición de comunicarse o acercarse a menos de 500 metros de dicho menor durante 18 meses por un delito de maltrato en el ámbito familiar.De su lado, Isabel R. M. fue condenada por dos delitos de maltrato habitual a cuatro años de prisión y la prohibición de comunicarse o aproximarse a menos de 500 metros de su segundo hijo por tiempo de tres años, así como a la inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad durante tres años. Por el delito de maltrato en el ámbito familiar, le fueron impuestos siete meses y quince días de cárcel, la prohibición de comunicarse o acercarse a menos de 500 metros de su hijo durante 18 meses, y la inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad por 18 meses.

El TSJA desestima en primer lugar todos los motivos de nulidad invocados por las defensas, la fiscalía y la acusación particular, referidos a la pérdida de imparcialidad de la magistrada-presidente del juicio con jurado, la denegación de diligencias de prueba, el traslado incompleto de las actuaciones para la formulación del escrito de defensa, defectos en el objeto del veredicto o la nulidad de la grabación autorizada judicialmente de la conversación entre los acusados en el furgón policial en el que fueron conducidos a Comisaría, tras lo que analiza la vulneración del derecho a la presunción de inocencia por falta de prueba de cargo de los hechos declarados probados que planteó el abogado del acusado, que se encuentra en prisión preventiva desde el 27 de abril de 2016.

El Alto Tribunal Andaluz también desestima el recurso presentado por la Fiscalía, que recurrió en apelación al entender que, aunque existieran dos víctimas de maltrato habitual, sólo puede condenarse a cada uno de los acusados por un delito de maltrato habitual del que serían coautores. Contra esta sentencia cabe interponer recurso de casación ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, 

La grabación en el furgón policial

En relación al asesinato, el letrado apeló fundamentalmente a la nulidad de la prueba consistente en la conversación que mantuvo su patrocinado con la acusada en el furgón policial, en la cual el acusado "niega constantemente haber matado al niño y no reconoce haberlo zarandeado ni golpeado", según indica el TSJA en su sentencia. "Lo que sí refleja la conversación, y así ha sido apreciado por el jurado, son dos extremos relevantes: por un lado, la continua manifestación" de la investigada "de que ella no ha sido, y su insistente pregunta" al acusado "de que si ella no ha sido, quién ha podido ser, y qué fue lo que hizo" el investigado con el menor al acostarlo, y por otro lado, "el hecho de que, ante la reiterada afirmación" de la acusada de que fue él quien acostó al niño, el encausado "no niega ese extremo en ningún momento", apunta la Sala de lo Civil y Penal.El Alto Tribunal andaluz subraya que, "de ese dato, puede concluirse de manera racional que quien acostó a la víctima" fue el condenado, y que su manifestación en el juicio de que no fue así "tiene un mero carácter autoexculpatorio (que no fue creído por el jurado)", un extremo éste que "viene también periféricamente corroborado por el hecho de que resulta más creíble la versión"de ella que la de él. "La conclusión de que fue" el acusado "quien acostó a un niño que en ese momento estaba vivo y sano no puede calificarse como no basada en prueba suficiente", argumenta la Sala de lo Civil y Penal, que indica que la culpabilidad del varón "se ha podido determinar con el nivel de certidumbre propio de la prueba indiciaria, y por ello entendemos que la condena no vulnera el derecho a la presunción de inocencia".

Rechazo de la prisión permanente revisable

Asimismo el TSJA ha rechazado la pena de prisión permanente revisable para el acusado solicitado por la acusación particular al entender que en este caso "la alevosía consiste sola y exclusivamente en la vulnerabilidad de la víctima por su edad. La agresión se comete en su entorno familiar, y el acusado no seleccionó un modo de ejecución tendencialmente dirigido a reducir las escasas posibilidades de defensa que pudiera tener la víctima, pues esas posibilidades sencillamente no existían". La sala recuerda que el bebé "estaba absolutamente a merced del acusado porque tenía 18 meses (y sólo por eso). Por tal razón, la Sala entiende que estamos en presencia de una alevosía por desvalimiento derivada de la edad de la víctima, y ello permite la calificación del hecho como asesinato, pero no podría suponer, además, la ulterior agravación prevista en el artículo 140.1.1º sin infringir la prohibición del principio en bis in idem".La defensa de Ezequiel R. T. también recurrió alegando vulneración de su derecho a la presunción de inocencia al condenársele por un delito de maltrato habitual a los dos menores "exclusivamente" por la declaración testifical preconstituida de sus dos hijos, lo que también rechaza el TSJA argumentando que, "al margen de que la testifical es una prueba plena, pues ambos testigos refirieron con detalle suficiente y sin contradicciones o incoherencias relevantes los hechos subsumibles en el mencionado delito por haberlos presenciado personalmente, no es cierto que se trate de prueba única", ya que la sentencia apelada "expone el resto de elementos probatorios, de carácter indiciario, que refuerzan la credibilidad de los testigos".

Hechos probados

El jurado consideró probado entonces que, entre finales de enero y principios de febrero de 2016, los acusados iniciaron una relación sentimental y se fueron a vivir juntos al domicilio del condenado junto con los dos hijos menores de ella, conviviendo temporalmente con ellos dos hijos del acusado producto de una relación anterior, cuyo testimonio durante el juicio fue decisivo para probar la existencia de los malos tratos.

Según se puso de manifiesto durante la vista, en esta convivencia y hasta abril de 2016, "era frecuente" que ambos encausados agredieran al hijo mayor de la acusada, que tenía tres años de edad "a modo de castigo físico", mientras que ambos acusados insultaban constantemente y agredían al bebé de 18 meses "a modo de castigo físico por el simple hecho de que protestara o llorara por cualquier cosa, dándole golpes y pellizcos en brazos, piernas, nalgas y sobre todo en la cabeza".

El bebé murió de un modo violento

El relato de los hechos probados incluye, además de estas situaciones de maltrato sufridas por el hijo mayor de la acusada,cómo el 23 de abril de 2016, cuando el bebé de 18 meses que "no había dormido siesta y se quejaba llorando", ante lo cual el acusado se lo llevó a su habitación y, "como no paraba de llorar, le agarró fuertemente por los brazos" y "lo zarandeó brutalmente, al tiempo que le chocaba sucesivamente la cabeza hasta en tres ocasiones" con una superficie plana no determinada, "provocando con la agresión la muerte"del bebé.Así, el fallecimiento tuvo lugar entre las 21:00 y las 24:00 del 23 de abril de 2016, indica la Audiencia de Sevilla, que precisa que, mientras el condenado acostaba al bebé, la madre del mismo hablaba por teléfono con una amiga y preparaba la merienda de su otro hijo, "deambulando entre el salón y la cocina sin oír lo que estaba ocurriendo en el dormitorio".

Ella misma declaró que realizó posteriormente varias visitas a comprobar el estado del bebé, "viendo desde la puerta al niño en la posición de dormir que solía estar", tras lo que, sobre las 00:45, entró en la habitación para cambiarle el pañal y darle un biberón y encontró al pequeño sin reacciones vitales.

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