Cinco años de abusos

Ingresa en prisión, trece años después, por abusar de su sobrina

  • Fracasa su último intento de eludir la cárcel a la espera del Constitucional

  • Previamente presentó una demanda de protección al honor porque la víctima le insultó en el juzgado

La víctima y su madre, en enero pasado

La víctima y su madre, en enero pasado

Un hombre que fue condenado a once años de cárcel por abusar de su sobrina durante cinco años, cuando la víctima tenía entre 7 y 13 años, ha ingresado finalmente en prisión, después de varios intentos de aplazarlo alegando que había recurrido al Tribunal Constitucional.

Finalmente, este 29 de abril la Sección Cuarta de la Audiencia comunicó el ingreso voluntario en la cárcel de Sevilla de Agustín L.C., que fue condenado en diciembre de 2018 por unos abusos cometidos a partir de 2008, cuando su sobrina se quedaba con él en su domicilio de Alcalá de Guadaira.

La condena incluía el pago a su sobrina -hija de una hermana de su esposa- de una indemnización de 12.000 euros por el “fuerte impacto psicológico de la traumática situación vivida”.

La víctima tiene ahora 19 años y su familia ha sufrido no solo la angustia de ver que aplazaba su ingreso en prisión, sino las demandas de protección al honor que el condenado ha presentado contra ellos.

Una de ellas fue porque su sobrina le increpó cuando se cruzaron en el pasillo del juzgado. La demanda planteó que le amparaba la presunción de inocencia y no tenían por qué llamarle abusador aunque no lo oyese nadie más. También les demandó por un comentario en el mismo sentido en un WhatsApp de la familia.

El tribunal rechazó su intento de aplazar la cárcel

En febrero pasado, una vez confirmada la sentencia por el Tribunal Supremo, la Audiencia rechazó el último intento de retrasar el ingreso en prisión a la espera del recurso que el condenado pensaba presentar al  Tribunal Constitucional y de que fuera resuelta por el alto tribunal la pieza separada de suspensión de la pena privativa de libertad.

La Audiencia se basó en la “gravedad del delito” y la elevada pena de once años de cárcel impuesta.

Ahora, una vez recibida la comunicación del centro penitenciario para hacer constar que ha ingresado voluntariamente en prisión, el tribunal acuerda remitir copia de la sentencia al centro para hacer constar el inicio y conclusión del cumplimiento.

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