Violencia machista

El asesino de su pareja, condenado por maltratar a su anterior compañera e hija

La Policía, en el lugar del crimen La Policía, en el lugar del crimen

La Policía, en el lugar del crimen

Enrique Román Bernasconi, que en octubre de 2018 asesinó presuntamente a su expareja en el barrio de Los Pajaritos, aceptó este miércoles otros 18 meses de cárcel por maltratar a su anterior compañera y a una de sus hijas.

Se enfrentaba a dos condenas de un año de cárcel pero finalmente la fiscal y la abogada de la víctima rebajaron sus peticiones a 8 y 10 meses de prisión por cada una de las agresiones, lo que fue aceptado por el acusado.

Enrique Román, de 51 años, fue trasladado al juzgado penal 11 de Sevilla desde la cárcel, donde cumple prisión preventiva  por matar a cuchilladas a su ex pareja, una marroquí de 36 años y madre de dos hijos menores, el 22 de octubre de 2018.

Precisamente fue uno de esos niños quien telefoneó al 112 al encontrar a su madre agonizando en el rellano.

La instrucción de este asesinato continúa en el juzgado de Violencia sobre la Mujer 3 de Sevilla.

La mujer asesinada había denunciado en 2016 a Román Bernasconi, pero no ratificó la denuncia y renunció a  las acciones civiles y penales, lo que supuso una sentencia absolutoria. El crimen se produjo al mes de haber salido de la cárcel el acusado.

Su anterior pareja, también magrebí, mantuvo hoy la acusación y acudió al juicio acompañada por su hija, que sufrió tirones de pelo y patadas en las nalgas y el abdomen por parte del acusado. Finalmente no tuvieron que declarar y renunciaron a la indemnización de 200 euros por las lesiones sufridas.

Según su acusación, los insultos, amenazas y agresiones físicas comenzaron desde el inicio de su relación de seis años. La primera denuncia se produjo en agosto de 2012.

Las agresiones por las que va a ser juzgado ocurrieron el 10 de diciembre de 2014, cuando la mujer se encontraba con sus dos hijas y el acusado en la vivienda que compartían en Sevilla. Cuando la madre intentó defender a su hija de las patadas de Enrique, éste la empujó e insultó. Esa misma noche, la insultó de nuevo con palabras como “puta, guarra, putilla” y la golpeó en la cara y en la mano.

Al día siguiente, 11 de diciembre de 2014, tras decir a su compañera e hijas que tenían que abandonar la vivienda, tiró su ropa a la calle, agarró a la mujer del brazo y le propinó una patada en la rodilla y en el pie izquierdo.

El juez dictó de viva voz la condena por delitos de maltrato de obra en el ámbito de la violencia de género y familiar.

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