Juicio por abusos Juzgado por abusar de su hijastra mientras la madre daba clase en un instituto

  • La víctima reclama 60.000 euros de indemnización por el daño moral de tres años y medio de abusos

El juicio tuvo lugar en la Audiencia de Sevilla

El juicio tuvo lugar en la Audiencia de Sevilla

La Fiscalía y la acusación particular pidieron este martes 9 años de cárcel para un hombre acusado de mantener relaciones sexuales durante tres años y medio con la hija de su pareja, para lo que aprovechaba los momentos en que se quedaban a solas en la vivienda mientras la madre trabajaba como profesora de instituto.

Los abusos tuvieron lugar a partir de octubre de 2013, cuando la joven tenía 18 años. La víctima padece un retraso mental, con personalidad inmadura y fácilmente influenciable, lo que “condiciona de forma importante sus capacidades volitivas”, según la acusación.

En el juicio que celebró en la Sección Séptima de la Audiencia, la víctima confirmó su acusación y dos psicólogas que analizaron su credibilidad certificaron que su retraso mental le impide fabular unos hechos como los que relata.

El acusado E.F.B., por su parte, argumentó que había sufrido un infarto y que su medicación le impedía tener erecciones. Pese a ello, la Fiscalía mantuvo su petición de 9 años de cárcel y 6.000 euros de indemnización, mientras que el abogado de la víctima pidió la misma pena de cárcel y 60.000 euros para reparar el daño moral y tratamiento psicológico que ha precisado.

El acusado pasó un año y medio en prisión provisional por estos hechos, entre la denuncia de junio de 2016 y noviembre de 2017.

Los abusos empezaron en octubre de 2013, aprovechando los momentos en que víctima y acusado se quedaban solos en su vivienda de Sevilla porque la madre de la chica trabajaba como profesora de instituto. 

El retraso mental de la víctima era “apreciable a la vista” y el procesado se aprovechaba de la diferencia de edad y el hecho de ser la pareja de su madre. Más adelante creó en ella un “sentimiento de culpabilidad”, le hacía regalos y la presionaba para que no contara nada “porque nadie la creería”.

Según la acusación, lo que empezaron como tocamientos pasaron a masturbaciones, felaciones (cinco o seis al mes) y relaciones sexuales con penetración vaginal (siete u ocho al mes) y anal. 

La víctima anotaba las relaciones sexuales en la agenda de su móvil

La joven anotaba en la agenda de su móvil, protegida con clave de acceso, los días en que mantenía relaciones con el acusado, aspecto que “ha permitido dar verosimilitud a su testimonio por la perfecta concreción de los hechos”, según su abogado.

Según iban aumentando los contactos, la chica estaba cada vez más “fuertemente afectada, sin poder desahogar su situación con nadie” hasta que se lo contó a sus compañeras de clase y, en mayo de 2016, a su madre.

Cuando la madre pidió explicaciones al acusado, éste empezó reconociendo los hechos y los atribuyó a las “provocaciones” de la joven. En ese momento la madre lo echó de casa y en junio de 2016 le denunció en la Policía.

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