Juicio con Jurado

El acusado de asestar 117 puñaladas a su padre dice que "no podía controlar" lo que hacía y está "arrepentido"

  • Reconoció los hechos ocurridos en la madrugada del 13 de septiembre de 2016 en el Polígono de San Pablo durante su declaración ante el Tribunal

El acusado, ante el tribunal. El acusado, ante el tribunal.

El acusado, ante el tribunal. / Belén Vargas

Un jurado popular enjuicia en la Audiencia Provincial de Sevilla a un hombre acusado de asesinar en septiembre de 2016 a su padre en una vivienda del Polígono de San Pablo, tras asestarle un total de 117 puñaladas, hechos por los que la Fiscalía reclama para el encausado un total de once años de cárcel con la eximente incompleta de anomalía mental y alteración psíquica y  la medida de internamiento durante once años en un establecimiento adecuado a la anomalía apreciada.
El acusado, a preguntas del fiscal, además de reconocer los hechos, aseguró que "sabía lo que hacía pero no pude parar porque perdí el control de mis actos. Tenía disminuida mi capacidad de reacción por las drogas". En cuanto al modo en el que el acusado mató a su padre, durante su testimonio afirmó: "Maté a mi padre con un cuchillo. Era consciente de lo que hacía, pero había tomado cocaína, alcohol y heroína, y llevaba tres días consumiendo". Sobre su relación con la familia (madre y hermano) después de apuñalar a su padre, el acusado afirmó estar "muy arrepentido hasta el resto de mi vida".
En cuanto a la madrugada en la que se produjo el ataque, con 117 puñaladas y empleando para ello dos cuchillos jamoneros, uno de sierra y  un destornillador,  explicó que se dio cuenta de lo que estaba haciendo "cuando lo estaba agrediendo y no se movía" Entonces, "salí a la ventana y dije: lo he matado. Fui a la calle a dar voces al vecino que me había vendido la droga y me enzarcé con él".

La llegada de la Policía

Por su parte, los policías que acudieron tras el aviso recibido por la fuerte discusión de la madrugada del 13 de septiembre de 2016, cuando se produjeron los hechos, testificaron que, al llegar, el acusado estaba en la calle "superalterado y con un destornillador en la mano. Nos dijo que su padre había mezclado la metadona con cocaína y que lo iba a matar. Estaba lleno de sangre y, un compañero se quedó con él en la plaza mientras yo subí al piso". 
Una vez en el piso, según su testimonio,  el agente encontró el cuerpo del padre en el suelo de la vivienda y avisó al compañero "porque era posible que el agresor fuera la persona que encontramos alterado en la plaza. El acusado no intentó huir y reconoció los hechos". 
De hecho, otro de los policías que intervinieron esa madrugada en el dispositivo, reconoció que el presunto asesino se tiró al suelo sin que nadie se lo pidiera "cuando nos acercamos".
Por otro lado, el Jefe de Grupos de Homicidios explicó que existían "proyecciones de sangre a una altura muy baja ", a unos 70 cm aproximadamente porque "bajo nuestro punto de vista, la v´ctima estaba sentada", en referencia a que hubo "una situación de indefensión".

Tres cuchillos y un destornillador

Asimismo, señaló que se encontraron dos cuchillos jamoneros con la hoja doblada, por el efecto de las continuas puñaladas,  al lado del cadáver y otro más de sierra cerca del mueble de la televisión. Entre los otros efectos que había en la habitación había una mesa con restos de cocaína, blíster de pastillas etc. "También había salpicaduras de sangre en el fregadero de la cocina", explicó uno de los agentes. 

Alteración psíquica

Los testigos que pasaron ayer por el tribunal, tanto la madre del acusado y ex mujer del fallecido, como la tía y, por tanto, hermana del finado, reconocieron la situación de consumidor constante de estupefacientes del acusado y la existencia de un tratamiento para la anomalía mental y alteración psíquica que presenta.
En este sentido, el acusado reconoció tener "problemas psiquiátricos desde los 17 años" y un 67% de discapacidad, aunque estaba medicándose desde los 21. A preguntas de su letrado, el acusado explicó que consume drogas desde los 15 años. "La última noche mi padre estuvo consumiendo conmigo y pensé que me había adulterado la droga. Comenzamos a discutir, me fui para él y le agredí". Durante su testimonio, el acusado reconoció que las discusiones con su padre eran frecuentes.
Por su parte, la madre del acusado explicó sobre su relación con él que "cuando no consumía, estaba bien". Sobre cuándo empezó el acusado a tener episodios de agresividad, la madre dijo que "se agravó con el consumo de cocaína". 
De hecho, su tía dijo: "pienso que no sabía lo que hacía y que se pudo descontrolar". La fiscal preguntó a esta testigo si podía perdonar a su sobrino por haber matado a su hermano y ella dijo que "ahora mismo no".
Otro de los testimonios que pasaron por el Tribunal fue una psicóloga que, entonces, trató al acusado en el Centro de Tratamiento de Adicciones de Torreblanca. Ella relató que su última sesión con el acusado fue en mayo de 2016, "donde refirió estar en mantenimiento desde hacía un mes". En cualquier caso explicó que a lo largo de su historial en el centro el acusado presentaba "continuas recaídas en forma de atracón". Además de la metadona para las adicciones del Centro de Tratamiento, "realizaba un trabajo en paralelo con Salud Mental, donde tenía prescripciones de psicofarmología". Según esta psicológa, el acusado es un "adicto de larga evolución y policonsumo: cocaína, opiáceos, cannabis y rebujado (mezcla de cocaína y heroína). En cualquier caso, reconoció que los "síntomas relativos al trastorno mental que sufre, se exacerban cuando consume".
La psicóloga explicó que los síntomas paranoides "le hacen actuar de forma agresiva", a lo que añade que en estas situaciones es "incapaz de controlar la voluntad".
En cualquier caso, durante las alegaciones previas, la fiscal afirmó que "los hechos narrados son constitutivos de un un delito de asesinato".  Por su parte, el abogado defensor,  señaló que dadas las eximentes y atenuantes de consumo de sustancias estupefacientes, "los hechos no son constitutivos de delito, por lo que huelga hablar de autoría", pidiendo la libre absolución. "Esa noche había consumido sustancias estupefacientes, pero además tenía una trayectoria de más de 20 años de consumo", recordó.

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