Fernando Savater | Filósofo y ensayista "Las tentaciones no se pueden suprimir"

Fernando Savater. Fernando Savater.

Fernando Savater. / juan carlos vázquez

Aunque ríe constantemente, Fernando Savater (San Sebastián, 1947) dice que se le ha acabado "el carbón" desde que murió su mujer. Su último libro, La peor parte (Ariel), trata sobre su vida en común con ella. Savater ha estado en Sevilla a cargo de una charla organizada por la RAE, pese a que confiesa cierta aversión a los cócteles. Su Ética para Amador ha sido manual de varias quintas: van más de un millón y medio de copias.

-¿Ha escrito el libro como terapia?

-Cuando uno ama, orienta toda su vida a hacer algo por la persona que quiere. Los viajes y los libros y los artículos que publicaba los hacía para hacerla feliz. Y aunque mientras lo escribía me sentía haciendo algo por ella, no fue una terapia ni me provocó consuelo.

"Mi generación fue excesivamente del prohibido prohibir, pero en una comunidad hay prohibiciones razonables"

-Y la filosofía tampoco consuela.

-La filosofía ayuda a comprender, pero muchas veces las cosas que comprendemos son desconsoladoras. Más vale ser tonto que entender ciertas cosas. Lo único que consuela, en el sentido de la salvación, es la religión. Por eso la gente prefiere ser creyente que pensante. Ser creyente promete la salvación y ser pensante, sólo la comprensión, que puede ser condenatoria.

-Cuenta intimidades en el libro, incluso publica cartas de amor. Sin pudor.

-Sólo tenía preocupación por el pudor de ella, que no era mojigata pero sí pudorosa con cuestiones de la infancia y la adolescencia. Yo siempre he sido muy impúdico. Lo que es verdad nunca degrada. No tengo ningún deseo de presentarme como alguien limpio o puro. Me avergüenzo de muchas cosas que he hecho, pero no de lo que soy.

-Ha contado alguna vez enojado que escuchó a una mujer pidiendo la prohibición de las tragaperras que arruinaron a su marido. ¿Se enoja con quienes piden la prohibición de los salones de juego que proliferan en las ciudades?

-Lo que hay que hacer es educar. Las tentaciones no se pueden suprimir. Evidentemente, ir a una guardería a vender costo no es adecuado. Pero es necesario educar a la gente ante un mundo de tentaciones. La culpa no la tiene la casa de juego, la tiene quien juega. De todos modos, el juego, como el resto de placeres, hay que regularlo para procurar una cierta capacidad de control.

-Su generación era más del prohibido prohibir que lo son las generaciones siguientes.

-Quizá éramos excesivamente del prohibido prohibir. Hay prohibiciones razonables dentro de una comunidad de personas en la que no todas están educadas igual, pero es preferible que todo lo que pueda corregirse con la educación no se haga con la prohibición.

-¿Que haya en España una izquierda adepta al nacionalismo separatista indica un exceso de pose o un mero desconocimiento del concepto de ciudadanía?

-Por supuesto, un desconocimiento del concepto de ciudadanía y, sobre todo, un completo desconocimiento de qué es la izquierda. Sería como una orden de monjes que predica el ateísmo.

-¿Después de Cataluña habrá más murga desde Euskadi?

-En Euskadi están muy pendientes de lo que pasa en Cataluña. En el PNV sólo quieren sacar rédito de cualquier circunstancia y, sobre todo, vender el radicalismo como una cosa ajena para situarse como la solución. Si lo de Cataluña sigue adelante, los que proponen cosas parecidas en el País Vasco tendrán antes o después más voz.

-Avanzadilla en la derrota al terrorismo etarra, ha criticado la tibieza de los curas y de los cocineros.

-Los curas nunca fallan. Han sido un elemento pernicioso, en general, pero muy en particular en Euskadi. Y los cocineros también, porque han tenido una especie de prestigio como lo tenían los grandes pintores en el Renacimiento. Cuando Arzak va a ver a Urkullu es como cuando Leonardo visitaba a Lorenzo el Magnífico. Los cocineros podían haber aprovechado esa influencia para enfrentarse a la violencia, y no lo hicieron. Ha habido también otros grupos perniciosos, pero los curas y los cocineros han sido los más folclóricos.

-Ha participado en unas jornadas de la RAE y llevan años adjudicándole un sillón. ¿Una reunión en la Academia igualaría la pereza que le provoca un cóctel o una conferencia?

-Ya no voy a ningún sitio donde las mujeres no sean más jóvenes que yo. No, francamente, eso me aburriría infinitamente. No he nacido para eso. Y no es que tenga algo en contra de la Academia o de los académicos. A mí me entusiasman los bomberos, pero no me presentaría porque no puedo serlo.

-Hoy hay más elecciones. Es militante de UPyD y va en una lista de Ciudadanos. Los sondeos no han sido favorables.

-Ahora hay instrucciones para acabar con Cs. Ya lo vivimos con UPyD. De un día para otro, no sé si por empezar a denunciar casos de corrupción que se hicieron muy populares, de pronto tocó que Rosa Díez, que era la política más valorada, se convirtiera en la Bruja Mala del Norte. En cierta medida, apoyo a Cs porque veo que hay el mismo mecanismo.

-¿Cómo es?

-Los medios en España son bipartidistas: PSOE o PP. Y lo que hay en medio puede interesar por cuestiones folclóricas, pero sin que sea un verdadero peligro para el bipartidismo. Y la gente me lo comenta por la calle: "Qué lástima que Cs no tenga muchos votos". Eso dicen. Tezanos sabrá...

-¿Y no cree que hay votantes de Cs que esperaban un pacto de investidura con el PSOE?

-No conozco a nadie que piense que, sin ofrecer el PSOE una negociación, Cs tendría que haber apoyado esa investidura. Y más teniendo en cuenta que Cs se presentó a aquellas elecciones diciendo que no le daría un cheque en blanco a Sánchez. Yo voté a Cs por eso. Y me habría decepcionado si hubiera pactado.

-¿Ve capaces a estos políticos de llevarnos a otras elecciones?

-¡Capacísimos! Lo malo de los políticos es que se parecen mucho a quienes los eligen. Eso de qué malos son los políticos y qué bueno soy yo, no. Los políticos están ahí porque hemos querido, porque no los cambiamos ni no nos ofrecemos en su lugar pensando que lo haremos mejor. ¿Somos capaces de ponernos de acuerdo, de sacar un país adelante, de esquivar los peligros que hay en Cataluña? Es lo que tenemos que preguntarnos.

-Por cierto, ¿qué tal tomó Amador la lección de ética?

-Bueno, el hombre vive su vida procurando salvarse de la figura del Amador obligatorio del libro.

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