Elecciones Andalucía

Francisco Serrano (Vox): “Intentan contaminar la Justicia con la ideología”

  • "Entré en Vox para cambiar leyes injustas y anticonstitucionales"

  • "Me critican quienes han montado en España el negocio del género"

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Tras los resultados cosechados por Vox en las elecciones andaluzas, recuperamos una entrevista con el juez Francisco Serrano, desde ya nuevo diputado del Parlamento de Andalucía, como parte del grupo de 12 parlamentarios de Vox.  

Francisco Serrano, juez en excedencia y candidato de Vox a la presidencia de la Junta, recibe a este periódico un domingo por la mañana en su despacho de abogados frente a la Torre del Oro. A primera hora ha recibido a una clienta y dedicará el día a preparar los juicios de la próxima semana por las mañanas. Todas las tardes estarán ocupadas con los mítines de la última semana de campaña para las elecciones del 2 de diciembre. En esta entrevista reflexiona sobre la desconfianza que genera la Justicia y su breve paso por un juzgado de Familia tras ser rehabilitado por el Tribunal Supremo de la condena por cambiar el régimen de visitas de un niño.

-Dos cabezas de candidatura por Sevilla, el ex ministro Juan Ignacio Zoido y usted mismo, proceden de la carrera judicial. ¿Que lleva a un juez a colgar la toga y dedicarse a la política?

-Zoido y yo nos conocemos desde hace muchos años, los dos estuvimos en la Asociación Profesional de la Magistratura y cuando le conocí yo estaba de juez en Valverde del Camino y él estaba en el jugado de Familia número 7,  al que después llegué yo. 

Supongo que él tuvo esa llamada para servir a los intereses de España desde la política. Lo que pasa es que Zoido se ha convertido ahora en un miembro de la casta política. Yo soy un profesional que entró en Vox por convicción, me encontré por el camino con un partido que tiene mis mismos planteamientos.

Yo estaba buscando otra forma de entender las leyes porque considero que las que se están aplicando en España son injustas, crean desigualdad y están en contra de la Constitución. Como soy un profesional del Derecho que quiere lo mejor para mi país, pienso que desde dentro es desde donde se pueden cambiar las leyes.

-¿Qué le parecen las críticas de que estás siendo objeto a la Justicia en casos como la sentencia de la Manada?

-La hemos devaluado porque se ha politizado. Hasta los buenos jueces que se han pasado a la política al final también se han politizado. Tanto la política como la Justicia son buenas, yo no estoy de acuerdo con lo que decía Pacheco de que la Justicia es un cachondeo. Son cosas muy serias pero que están para servir, no para que se sirvan de ellas. Si la gente ve que la Justicia no responde a esa vocación de servicio o que no es independiente e imparcial, termina desconfiando de ella.

"En España juzga el lobby de turno"

-¿Cuáles son los principales problemas de la justicia en este momento?

-Se están haciendo juicios paralelos en casos que la Justicia debe valorar conforme a la experiencia y la prueba. El que juzga es el juez, no el lobby  de turno. En España el lobby de género es el que impone sus sentencias y hay que poner las sentencias que le gustan. Que me lo digan a mí, que fui un represaliado por ese lobby. Si no le gusta el voto particular de La Manada, machacan a ese juez. Eso es lo que no se puede admitir. 

-Se acaba de celebrar el día internacional para eliminar la violencia contra la mujer. A la vista del alcance que tiene el problema, ¿se ha planteado atemperar su posición?

-Una cosa es lo que yo digo y otra cosa lo que dicen que digo. Porque yo lucho contra el maltrato, pero no vivo del maltrato. Quienes me critican son los que han montado en España el negocio del género, la industria del género. Hay que luchar contra el maltrato en su justa medida para que las mujeres que sean realmente maltratadas puedan ser protegidas.

En un Estado de Derecho, el fin no puede justificar los medios. No se puede negar el derecho a la presunción de inocencia y el derecho a la defensa que se reconoce incluso los terroristas yihadistas que han cometido crímenes execrables. Y eso, incluso diciéndolo desde las catacumbas y la resistencia, ha terminado calando porque la verdad se abre camino.

-¿Es malo que se vea que los jueces tienen ideología?

-No es ni bueno ni malo, es inevitable. Lo que pasa es que esa ideología no se debe plasmar nunca en las sentencias. No se puede contaminar la Justicia por la ideología pero nosotros vamos en una línea completamente contraria. Nos están diciendo que los jueces tenemos que aplicar la perspectiva de género en las sentencias. Es decir, en  una concepción ideológica. Nos están diciendo que pongamos la perspectiva de género por encima de la ley. Forman a los jueces en perspectiva de género, no en la necesidad de  proteger a los más débiles, como la infancia.

"La nueva religión del Estado ya no quiere jueces cabales"

-¿Las últimas medidas están socavando la independencia judicial?

-Totalmente, como ha ocurrido con el último decreto que han apoyado todos los partidos, incluidos el PP y Ciudadanos. Deciden pasar de los jueces porque hay sentencias recientes, como la de Juana Rivas o La Manada, que no han gustado a la nueva Biblia ideológica, a la nueva religión del Estado. Que sean los servicios sociales, nuestro propio chiringuito de género, el que decida cuando una mujer puede ser considerada maltratada y cuando el hombre debe ser considerado un maltratador.

La nueva religión del Estado ya no quiere jueces cabales que dicten sentencias ajustadas a Derecho y conforme a sus convicciones y  su conciencia.

-¿Cómo han sido los 40 días que ha estado en el juzgado de Familia de Badalona antes de pedir la excedencia? 

-El día que volví a ponerme la toga después de seis años lloré de alegría. Para mí fue una satisfacción enorme volver a celebrar juicios y poner sentencias, porque puse más de cien en esos 40 días. Fue una satisfacción no solamente por ganarle la batalla al Estado intrusista sino porque conseguí una meta. Doblé la toga pero la tengo guardada porque en un futuro no descarto volver a la carrera judicial cuando espero que haya otras leyes que permitan a los jueces ser independientes y objetivos.

-¿Le ha gustado la normativa que se aplica en Cataluña? 

-Cataluña tiene un Derecho de Familia mucho más progresista y debería ser un modelo a imitar por el derecho común español. Entre otras cosas, establece la preferencia del modelo de custodia compartida, que es el mejor para los hijos. También en temas de pensión  compensatoria y uso del domicilio.

-¿Qué ambiente percibió en la sociedad catalana?

-De crispación. Yo en esos meses procuré pasar desapercibido, justamente enfrente de los juzgados de Badalona teníamos el Ayuntamiento de la CUP. Fui allí a quitarme no la espina, sino el clavo que tenía en el corazón de ejercer como magistrado. Los catalanes son una gente estupenda que no se merece el trato que están recibiendo de quienes quieren romper la sociedad española.

-¿Comparte las críticas de politización en el Consejo General del Poder Judicial y los Tribunales Superiores autonómicos?

-Dejo ahí la casualidad de que a mí me condenó en el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía un magistrado nombrado por el PSOE o la Junta de Andalucía y que el instructor fue otro magistrado nombrado por IU. 

Los jueces deben ser nombrados por los únicos principios de mérito y capacidad y no elegir a quienes interesan a los partidos políticos porque eso crea desconfianza en la sociedad.

Por eso ahora se presentan tantas recusaciones contra jueces, porque están bajo sospecha. Y los jueces, como la mujer del César, han de ser honestos y además parecerlo. Eso es básico para la independencia del poder judicial.

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