Silvia Muñoz Valera La importancia de registrar la marca en la moda flamenca

  • Silvia Muñoz Valera y su despacho Torrijiano Abogados apuesta por una nueva línea profesional, el "Fashion Law" o Derecho de Moda

El equipo del despacho Torrrijiano con Silvia Muñoz, en el centro de la imagen. El equipo del despacho Torrrijiano con Silvia Muñoz, en el centro de la imagen.

El equipo del despacho Torrrijiano con Silvia Muñoz, en el centro de la imagen. / José Ángel García

La creciente industria de la moda flamenca tanto en Andalucía como en otros países ha hecho que los diseñadores se tengan que poner al día sobre registros de marcas, diseños y telas. Este es un aspecto que suele quedar en el olvido por parte de diseñadores pero que es fundamental a la hora del crecimiento de la marca. Más allá de romerías y fiestas andaluzas, es considerada como alta costura en algunos países, algo que tiene un claro representante en algunos diseños de las pasarelas We Love Flamenco y Simof.

Desde el año 2013, Silvia Muñoz Valera ha desarrollado en Torrijiano abogados, amparada por un equipo multidisciplinar, una nueva línea profesional: el Fashion Law o Derecho de Moda. "Tras We Love Flamenco (16 al 20 de enero) llega SIMOF (7 al 10 de febrero) y podemos ver como la Moda Flamenca está en un gran momento de expansión", afirma Muñoz.

Todo este movimiento de diseños y moda hace que cada vez haya más firmas que apuesten de forma decidida por la internacionalización. Tanto esto como los retos que plantea el e-comerce, es necesaria la conservación y protección de su patrimonio creativo a través del registro de diseños y la marca. "Esto será un valor muy importante a la hora de poder destacar en un mundo muy cambiante, como es el de la moda, en que los grandes grupos como Kering optan por fuertes concentraciones, de forma que en los últimos años las adquisiciones de empresas (con gran valor de marca y patrimonio) se han duplicado. Es conveniente que las firmas de moda flamenca protegen sus marcas y diseños para que no pierdan su valor", explica.

Y es que, aunque pueda parecer un trámite menor, casi el primer paso para lanzar una colección al mercado es inscribir la marca. "Es algo muy conveniente para los jóvenes diseñadores que están comenzando su andadura, que en ocasiones olvidan que no se puede vender lo que no se tiene inscrito", advierte Silvia Muñoz. La abogada recuerda que no registrar el nombre no es sólo un error de jóvenes diseñadores. "Ángel Schlesser  perdió su marca al no tenerla registrada. Por tanto les animamos que procedan a inscribir su marca como primer paso en su andadura en el mundo de la moda", recuerda.

Para inscribir la marca existen varias opciones. Silvia Muñoz recomienda hacerlo de acuerdo con el desarrollo comercial que tenga el diseñador. "Lo lógico es partir de una económica inscripción nacional en España, ir ampliando a una inscripción de la marca Unión Europea, o Marca Internacional, que abarca a 116 países, o incluso en países como en Estados Unidos, donde existe una protección muy fuerte de los diseños o Japón".

Copia o inspiración

Siempre ha existido la copia del traje de flamenca hecha para una persona copiada de forma más o menos literal de la que se vende en la tienda o desfila en la pasarela. Según Muñoz Valera "hay que distinguir entre la copia personal que alguien pueda llevar a cabo para un uso personal, y lo que supondría una copia a escala industrial para su comercialización, que puede y debe protegerse con los medios legales a nuestro alcance, porque suponen un fraude a los consumidores y a la marca matriz le genera importantes pérdidas, por todo lo que se invierte en creatividad con el diseño, investigación, costes de fabricación derivados de incorporación de técnicas artesanales, etc. incluso por el desprestigio que puede suponer otro producto parecido pero de una calidad muy inferior a la del diseño original".

Sistema de protección

Hay una doble faz de protección: la Ley de Propiedad Intelectual para aquellos diseños que se conceptúen como obras artísticas que tiene una duración de hasta 70 años; y la más común, y compatible con la anterior a través de la Ley de Propiedad Industrial, para que ellos diseños que incorporen novedad en la apariencia del producto y carácter singular, en la que hay diversos niveles de protección. En primer lugar hay un diseño no registrado comunitario, con una protección, no vinculada a inscripción, que tendría una duración de tres años desde que el diseño se de a conocer al público.

En segundo lugar está el diseño registrado comunitario, "más interesante desde el punto de vista del nivel de protección, tiene una duración de 5 años renovable por otros 5 hasta un total de 25 años".

Además de la posibilidad de registrar un diseño previa a su presentación en público, existen formas flexibles de protección como el período de gracia de 12 meses desde su presentación al público para "testear" las posibilidades en el mercado del producto y en caso de que estas sean favorables optar por registrar el mismo, incluso es posible solicita un aplazamiento de la publicación del diseño para jugar con estrategias de marketing, como hacerlo coincidir con la presentación o evitar estrategias de competencias de otras marcas del sector. "Definitivamente hay soluciones y presupuestos para todas las firmas, pero es recomendable proteger nuestro valor creativo y empresarial para salir al mercado sin perder el fruto de nuestro esfuerzo", afirma.

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