Concesión municipal

El Bar Citroen apela al Supremo para recuperar la concesión

  • Alega “notoria indefensión” y falta de las “garantías mínimas exigibles”

  • El empresario mantendrá la explotación hasta que se pronuncie el Tribunal Supremo

Fachada del Bar Citroen Fachada del Bar Citroen

Fachada del Bar Citroen / Juan Carlos Vazquez

El propietario del histórico Bar Citroen, situado en el Parque María Luisa, ha recurrido ante el Tribunal Supremo la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) que dio la razón al Ayuntamiento sevillano en su decisión de extinguir la concesión de la explotación.

El abogado del empresario, Angel Vera Rodríguez, de Sanguino Abogados, informa a este periódico de que su recurso solicita la nulidad de la resolución administrativa por “convertir, sin procedimiento y sin las garantías mínimas exigibles, un arrendamiento en una concesión demanial”.

El empresario ganó el pleito en el juzgado de lo Contencioso-Administrativo 5, que estimó íntegramente su recurso y condenó al Ayuntamiento a pagar las costas judiciales. También dictó la medida cautelar de dejar en suspenso la resolución municipal, por lo que el bar Citroen seguirá en explotación con el mismo dueño hasta que el Supremo resuelva el recurso de casación, en caso de admitirlo a trámite.

Tras la sentencia del juzgado, la Sala de lo Contencioso del TSJA dio la razón en julio pasado al Ayuntamiento y dictaminó que la relación contractual no había sido un contrato de arrendamiento sino una concesión demanial y, por lo tanto, fue legal la decisión municipal de declarar extinguida la concesión por expiración del plazo concedido.

El TSJA afirmó que el “elemento determinante” de la situación es que “el arrendamiento constituía un título inhábil para legitimar el uso y aprovechamiento privativo de aquel bien demanial”.

“La concesión se extinguió sin procedimiento ni motivación”

En su recurso, Sanguino Abogados argumenta  que “incluso en caso de que se adoptase la tesis del TSJA de que el contrato de arrendamiento se extinguió por imperativo legal y que por ello no cabe la conversión, lo cierto y real es que, de una forma u otra, ha habido una conversión, transformación o convalidación de un contrato de arrendamiento en un título concesional, cuyo contenido se ignora”.

“Al haberse extinguido directamente una concesión demanial, sin procedimiento alguno ni motivación que sustente al menos su virtualidad, la indefensión causada es notoria”, argumenta el bufete.

 El recurso de casación afirma que "a mi cliente no se le puede extinguir una concesión de la que nunca ha sido titular”. También apela a la jurisprudencia, tanto del TSJA como del Tribunal Supremo, que exige que “la conversión de un acto administrativo precisa de al menos una justificación sobre la concurrencia de elementos constitutivos, en este caso, de una concesión demanial para que produzca los efectos de ésta”.

En 2014, el Ayuntamiento de Sevilla acordó extinguir los contratos del Bar Citroen y del  Restaurante La Raza, situados ambos en el espacio público del Parque María Luisa, aunque en este último caso su recurso fue desestimado en primera instancia.

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