JUICIO POR PROSTITUCIÓN

Absuelta una madre acusada de prostituir a su hija de 14 años

  • Pedían para ella 22 años de cárcel

  • La acusación de la menor estaba llena de contradicciones y sin apoyo objetivo

Edificio de la Audiencia de Sevilla Edificio de la Audiencia de Sevilla

Edificio de la Audiencia de Sevilla

La Audiencia de Sevilla ha absuelto libremente a una mujer que se enfrentó a 22 años de cárcel por, supuestamente, obligar a su hija de 14 años a prostituirse y a mantener relaciones con dos hombres a cambio de 20 euros en cada encuentro.

La sentencia, a la que ha tenido acceso este periódico, destaca que la única prueba que tiene el tribunal es la declaración de la joven, ahora de 18 años. Los jueces albergan una “duda razonable, pues no hemos podido llegar a la plena convicción de la realidad de los hechos denunciados, ni en cómo sucedieron”. Los delitos “no han sido corroborados por ninguna otra prueba, ni constan elementos objetivos de corroboración”.

A ello hay que añadir “el contexto y el núcleo familiar”, pues existió un cruce de denuncias previas por parte de la madre M.R.N.G. contra el novio de su hija por agresión hacia la menor, violación e incluso secuestro de sus otros hijos.

La Fiscalía mantuvo en el juicio su petición de 22 años de cárcel para la madre, la retirada de la patria potestad y nueve años de alejamiento. Pidió trece años y medio de prisión para cada uno de los dos hombres con los que, según la acusación, mantuvo relaciones la menor. Además solicitó que entre los tres indemnizaran a la joven en 15.000 euros por el daño moral causado.

La chica, que ahora tiene 18 años, contó en el juicio que en el año 2014, cuando tenía 14 años, vivía con su madre, sus cinco hermanos y su novio, que tenía 30 años y con el que compartía dormitorio. 

Su madre ejercía la prostitución y la primera vez que la obligó a prostituirse la llevó engañada diciéndole que iba limpiar una cocina, según declaró al tribunal.

Entre las contradicciones de la denunciante, la sentencia de la Sección Primera de la Audiencia recoge que la chica declaró que las relaciones sexuales tuvieron lugar entre junio y julio de 2014, cuando sus hermanos estaban de vacaciones, pero en su conversación con la psicóloga aseguró que tuvieron lugar en abril y durante dos semanas.

En el juicio declaró que nunca faltaba comida en su casa pero a continuación manifestó que su madre le obligaba a mantener relaciones sexuales con los dos hombres “porque no tenían para comer”. También manifestó que accedió “porque se sentía obligada por sus hermanos, para que no pasaran hambre”.

También hizo declaraciones contradictorias sobre quien recibía los 20 euros en pago por cada encuentro, pues en ocasiones aseguró que le pagaban a  ella y en otra declaración judicial manifestó que a su madre.

Posteriormente precisó que el dinero que ganaba su madre se lo gastaba en droga y no lo usaba para comprar comida. 

La madre, según la menor,  le amenazaba diciéndole “que la iba a llevar a un correccional, que era una puta“. Pero la testigo también incurrió en contradicciones sobre el número de veces que su madre la pegó para que ejerciera la prostitución. En el juzgado de instrucción dijo que tres veces y en el juicio que solamente en una ocasión.

Dice el tribunal que tampoco son coincidentes las horas en las que supuestamente se prostituía y si el total de encuentros fueron “siete u ocho”, seis o cinco, como dijo en sus sucesivas declaraciones.

Meses después, cuando la chica fue internada en un centro de protección, pidió a su novio que presentara la denuncia, pero este hombre aseguró al tribunal que “se limitó a poner en la denuncia lo que ella le dijo que pusiera” porque él “no se enteró de nada, no vio nada ni sabía nada” pese a que compartía habitación con su novia.

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