La caja negra

La carrera en el PP por ser candidato a la Alcaldía de Sevilla

  • Beltrán Pérez quiere seguir, José Luis Sanz tiene interés firme en la capital y Patricia del Pozo puede ser la opción de Arenas bendecida interesadamente por el Gobierno andaluz. El desdén de San Telmo por la carrera municipal sevillana es palmario y revelador

Ilustración: ROSELL Ilustración: ROSELL

Ilustración: ROSELL

En tiempos de la hegemonía socialista en Andalucía, en el palacio de San Telmo se tenía claro que era mucho mejor y más cómodo para el Gobierno autonómico que el alcalde de la capital fuera del PP o del PA. Así no había que contentarlo de forma especial, se podía jugar a la confrontación y no se provocaban esos agravios a los que son tan aficionados los componentes del sector andaluz siempre acomplejado con la vieja Sevilla.

Hoy, por fortuna por la siempre saludable alternancia, gobierna un partido distinto al PSOE en Andalucía. Pero parece que el criterio sobre lo que conviene al Gobierno andaluz en la Plaza Nueva sigue siendo el mismo. El partido dominante en el Ejecutivo, el PP, está controlado en la práctica por el colectivo conocido como Junts x Málaga tras años de incontestable dominio del sevillano Javier Arenas, con un período de Teófila Martínez, vigilada en corto por Arenas por la vía de Antonio Sanz, y una corta etapa a cargo de Juan Ignacio Zoido, el magistrado que le salió rana a Javié.

¿Qué ocurre ahora con Sevilla? De los malagueños que pueblan San Telmo y las instituciones andaluzas se desprende un absoluto desdén cuando se pregunta por las opciones de recuperar la Alcaldía de Sevilla. Se da por hecho que seguirá controlada por Juan Espadas, a no ser que el socialista sevillano consiga emprender la aventura autonómica. No es que la marcha de Espadas ilusione al poder malagueño del PP, pero entonces estaríamos en un contexto muy distinto y en el que, además, entrarían en juego factores de política orgánica.

Beltrán Pérez y Virginia Pérez Beltrán Pérez y Virginia Pérez

Beltrán Pérez y Virginia Pérez / M. G. (Sevilla)

Existen tres posibles candidatos que ya han comenzado a moverse. Protagonizan una suerte de carrera de cuadrigas con todos los personajes de la Roma clásica: Ben-Hur, Mesala, el viejo emperador, la favorita del mandatario y otros rostros conocidos a los que iremos poniendo nombres.  El presidente Moreno comunicó esta semana la celebración de los congresos provinciales en el transcurso de una reunión telemática y pidió a todos la máxima concentración en la lucha contra la pandemia.

Virginia Pérez quiere seguir al frente de la presidencia del PP sevillano, cuenta con la bendición de Génova y en el fondo le viene bien ese desdén del aparato regional por todo lo que huela a Sevilla. Aunque si la cuestión dependiera en exclusiva del todopoderoso Elías Bendodo, no hay duda de que preferiría una presidenta sevillana más manejable y menos correosa.

Del resultado del congreso provincial dependerá mucho el candidato elegido para aspirar a la Alcaldía. En Génova, por cierto, miran con cada vez más recelo al consejero de Presidencia, al que vigilan de cerca y tienen cada vez más enfilado, sobre todo desde que cedió a las presiones y destituyó sorpresivamente al director de los servicios informativos de la RTVA, Álvaro Zancajo. En Génova no olvidan el apoyo que el PP andaluz prestó a la opción de Soraya Sáenz de Santamaría en aquel congreso que finalmente ganó Pablo Casado.

Beltrán Pérez

El primero y mejor situado para la carrera municipal de Sevilla es Beltrán Pérez, concejal desde 2003 y actual jefe de la oposición. Hace todo lo posible por ganarse su espacio en la vida municipal, tarea nada fácil por la proyección institucional de Espadas, que tiene la habilidad de pactar tanto con Ciudadanos como con la izquierda radical. En su contra tiene que se quedó con sólo ocho concejales, aunque fue víctima del desencanto que provocó en el electorado la gestión del Zoido de los 20 ediles.

Pérez conoce bien las entrañas del partido y controla la militancia de la capital. Ha organizado en torno a su figura un consejo de cien profesionales independientes para tener un aval intelectual en la ciudad. Tiene muy buen relación con Juan Ávila, alcalde de Carmona al que algunos querrían impulsar a la presidencia provincial del partido, aunque el sueño de Ávila –como buen alcalde– es tener escaño en el Senado para obtener mayor proyección personal. Pérez conoce desde hace años a Juan Manuel Moreno, con el que comparte haberse forjado en las Nuevas Generaciones. Beltrán quiere seguir y está en la lucha. Si no lo consigue, porque le reprochen que se aproxima ya a los 20 años en el Ayuntamiento y le saquen alguna encuesta donde no alcance un buen resultado, podría ser compensado con un acta de senador.

José Luis Sanz

El segundo en la carrera es José Luis Sanz, senador y alcalde de Tomares. A Sanz hace mucho tiempo que se le queda pequeña la localidad aljarafeña, considerada el Pozuelo de Alarcón sevillano, donde el centro-derecha suma y suma mayorías absolutas. Sanz quiere más. Aspira a más. Ya se quedó con las ganas de suceder a Zoido como presidente del PP andaluz en 2014, una aventura frustrada al apoyar Rajoy y Sáenz de Santamaría la opción de Moreno. Este senador ha salido indemne de los frentes judiciales que ha sufrido y hasta se ha vuelto a entender con la presidenta provincial, Virginia Pérez. Goza de prestigio como alcalde, no es rechazado por la siempre compleja Sevilla, pues forma parte de ella desde niño, y tiene un perfil de político serio que nunca está de más de cara al electorado conservador.

José Luis Sanz en un acto público con Elías Bendodo José Luis Sanz en un acto público con Elías Bendodo

José Luis Sanz en un acto público con Elías Bendodo / M. G. (Sevilla)

En su contra juega que tendría que dimitir como alcalde de Tomares, retener el acta de senador e iniciar una carrera centrada en la capital, un proceso de transición que siempre puede encontrar obstáculos. Y eso contando siempre con el viento a favor, como mínimo, del aparato provincial y de Génova, pues Sanz carece de simpatías en San Telmo. Nunca se olvide que José Luis fue la opción descartada para colocar a Moreno. “Tú lo has querido, Juanma”, dijo Rajoy en el auditorio de Fibes, que no hizo caso de la recomendación de su entonces secretaria general, María Dolores de Cospedal. Si hay una virtud que no se le puede negar a Sanz es su capacidad para sufrir y aguantar, cualidades sobradamente demostradas.

Patricia del Pozo

En tercer lugar está la nada desdeñable opción de Patricia del Pozo, actual consejera de Cultura y Patrimonio, la cuota sevillana en el denominado Gobierno del Cambio. Es una arenista al cien por cien, su lealtad al padre del centro-derecha andaluz es absoluta, hasta el punto que en el Palacio de Altamira y otras sedes de la consejería, están concentrados todos los grandes arenistas del partido y hasta de fuera de Andalucía: Macarena O’Neill, Miguel Ángel Arauz, María del Mar Sánchez Estrella, Carmen Fúnez... La operación de Patricia del Pozo como candidata a la Alcaldía de Sevilla tendría un primer efecto importante para el poder malagueño: dejar concentrado a Arenas y a sus fieles en el Ayuntamiento. Patricia no cuenta con especiales avalistas en el Ejecutivo. Ninguno lloraría su marcha del Gobierno ni de la política regional. Ella no es diputada autonómica. Podría, eso sí, acabar el mandato como consejera, ser presentada como número uno por Sevilla al Parlamento Andaluz y dejar después el escaño libre para iniciar la aventura municipal. En los últimos meses ha multiplicado su presencia en los actos culturales y hasta cofradieros en la capital. Sabe sonreír, se muestra emocional y cercana con la gente y no parece tener ese miedo a Sevilla (digámoslo así) que ha lastrado a otros políticos de su partido. La actual consejera de Cultura no ha generado escándalos ni polémicas, más allá si acaso de la anécdota de arrancarse a cantar en directo en un programa de Canal Sur TV como reconocida aficionada al flamenco que es.

Patricia del Pozo Patricia del Pozo

Patricia del Pozo / M. G. (Sevilla)

Aunque Patricia es la preferida de Arenas, a la que conoció hace décadas cuando la fichó como asesora en el Parlamento Andaluz, no hay que olvidar que los otros dos aspirantes se han criado políticamente hablando con Javié. Beltrán tiene a Arenas como uno de sus principales asesores y referencias, y José Luis fue el coordinador general de la presidencia del PP andaluz. Distinto es que tanto Sanz como muchos otros acabaron distanciados del padre. Cuando Javié dejó la presidencia del partido en 2012 tras no alcanzar San Telmo, muchos creyeron que era su final. Pero se levantó y hasta ganó el congreso provincial frente al entonces ministro Zoido y sus seguidores. Pablo Casado y Teodoro García Egea, por cierto, le han respetado el acta de senador según el acuerdo alcanzado en un desayuno celebrado en Sevilla el día posterior a la entrega de los Goya. Y sigue en la Cámara Alta, lo que le permite estar aforado en caso de problemas judiciales (la sombra de Bárcenas no termina de desaparecer) y tener una pica en la política nacional.

Javier Arenas Javier Arenas

Javier Arenas / M. G. (Sevilla)

Arenas siempre ha demostrado su capacidad para estar, controlar y hasta tutelar directa o indirectamente la evolución del PP sevillano. Hasta el hoy todopoderoso Bendodo se cuida mucho de no molestar a Arenas, por así decirlo. Quizás la actual presidenta provincial, Virginia Pérez, puede presentar el perfil más independiente de los últimos años. Ella misma presume algunas veces de no tener padrinos, y eso gusta entre muchos sectores de la militancia. Distinto es que en su momento ejerciera de ariete para ganar un congreso provincial que se disputó a cara de perro. Su carácter corajudo es visto en ocasiones con cierto recelo tanto por el pujante sector malagueño como por el propio Arenas. Quitarla del puesto no sería fácil. Y hasta podría tener un alto coste.

Otros posibles candidatos a la Alcaldía están descartados o se han autodescartado. La diputada Sol Cruz Guzmán, de los escasos apoyos sevillanos que recibió Moreno cuando llegó al PP andaluz, podría ser incluida en alguna encuesta para sondear sus opciones. El presidente de la Autoridad Portuaria, el ex concejal Rafael Carmona, ha renunciado públicamente a luchar por ser candidato. Ha hecho bien. En el PP siempre recuerdan que fue concejal andalucista. La memoria siempre juega en contra a la hora de la política orgánica.

En cualquier caso, Sevilla interesa poco para el movimiento Junts x Málaga. Los sondeos son favorables al presidente Moreno, que no es aficionado ni a los grandes cambios ni a las guerras. Cuanto menos ruido haya en Sevilla, mejor para el Gobierno andaluz. Y ahí pueden jugar con diferentes opciones entre la presidencia provincial y la candidatura. Son muchas las posibles combinaciones, pero pocas son las que garantizan esa paz y esa estabilidad que todo Ejecutivo necesita.