La Colmena

Queremos buenas noticias (no propaganda)

  • El CIS acaba de publicar un sondeo sobre cómo llevamos el confinamiento que no lo hubiera firmado ni Iván Redondo

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, al frente de la crisis del coronavirus en España. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, al frente de la crisis del coronavirus en España.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, al frente de la crisis del coronavirus en España. / Juan Carlos Hidalgo (Efe)

He recibido en las últimas semanas más llamadas de aliento por el esfuerzo que estamos haciendo en Granada Hoy para informar con rigor y serenidad sobre la crisis del coronavirus que en toda mi trayectoria como directora. Y me nombraron hace ya casi doce años.

Antes del Covid-10 las “buenas noticias” no eran noticias; ahora sí. Son las que buscamos, con esperanza, cuando abrimos el periódico a primera hora y cuando activamos el móvil, decenas de veces al día, para cerciorarnos de que no nos perdemos nada importante. Y les puedo asegurar que los temas más leídos no son los líos de los políticos. No es si Cataluña está aprovechando el confinamiento para su hoja independentista, no es cómo y cuándo se informa a los grupos de la oposición ni si el Gobierno logrará la foto de esos nuevos Pactos de la Moncloa que de repente hemos situado como solución a todos nuestros males.

¿Es más importante la desescalada política que la real? ¿No debería ser la normalización de nuestras vidas la mayor aspiración? ¿Y no debería ejercer el Gobierno la misma prudencia que pide a los medios a la hora de informar?

Sí, después de un mes de restricciones, y con la resaca aún de las declaraciones grandilocuentes de una ministra (de tercer nivel) avisando que no habrá recuperación total hasta final de año, queremos buenas noticias. Que baje el número de muertes y contagios, que se doblegue la curva, que se abran los bares y restaurantes, que los niños salgan a los parques, que nos dejen salir a pasear… Pero no las queremos a cualquier precio. No si no son ciertas. Y no lo son por la sencilla razón de proceder de una “fuente oficial”.

José Félix Tezanos. José Félix Tezanos.

José Félix Tezanos. / EFE

Félix Tezanos no opina igual. El CIS acaba de publicar un sondeo para ver cómo llevamos los españoles el confinamiento que no lo hubiera firmado ni Iván Redondo, el gurú de Pedro Sánchez: los españoles estamos encantados de vivir encerrados, asumimos con resignación la depresión económica que sucederá a la crisis sanitaria y apuntamos con tranquilidad en el (inútil) calendario de 2020 cada prórroga al estado de alarma que se nos anuncia los sábados a la hora de almorzar… En resumen, el Gobierno tiene toda nuestra confianza y lo importante ahora es que la oposición no haga ruido y arrime el hombro.

Me cuesta creer que, si hoy mismo se abrieran las urnas, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias salieran mal parados. Claro que el dilema no ha cambiado en cuatro décadas de democracia ni parece que vaya a hacerlo ahora por influjo del Covid-19: si se les castiga a ellos, ¿a quién se premia?

Cuesta creer que si hoy fuéramos a votar, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias (pese a todo) salieran mal parados. Si castigamos a unos, ¿a quién premiamos?

Tezanos está preocupado porque las noticias que salen en los medios están creando crispación y sentencia que la “información oficial” es la “científica”, la “veraz y fiable”. He repasado las portadas de los diarios de la última semana para evaluar, con honestidad, si puede llevar razón…

Y entonces me he preguntado si Moncloa nos hubiera contado que metió la pata comprando miles de mascarillas a China –las tuvo que devolver– y que este mismo sábado varias comunidades hacían lo mismo por nuevas partidas defectuosas. Me he cuestionado si el equipo de profesionales que cocinan la “información oficial” haría comparativas entre países y entre comunidades para ver cómo se está afrontando la crisis y valorar, por ejemplo, si en España se puede afrontar una desescalada por regiones o si en ese debate tendrán más peso los colores que las estadísticas sanitarias.

Hace más de dos siglos que pusimos en orden el tablero de la opinión pública y todos habíamos sabido ocupar nuestro lugar: la “fuente oficial”, los ciudadanos y nosotros, esos medios que tanto miedo dan a quienes están acostumbrados a controlar y dictar.

El coronavirus nos está recolocando a todos y redimensionando el rumbo mismo de nuestra sociedad.Nunca pensé que también nos obligaría a mirar atrás para añorar cuando Thomas Jefferson dijo la célebre frase con que en 1787 festejaban la Constitución americana: “Si tuviera que decidir si debemos tener un Gobierno sin periódicos o periódicos sin Gobierno, no dudaría en preferir lo segundo”. Nada ha cambiado en dos siglos. Queremos buenas noticias, no propaganda.

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