Lotería de Navidad El Gordo dejó una lluvia de “tranquilidad” en Villanueva de la Concepción

  • Los afortunados con el primer premio de la lotería de Navidad en 2015 dicen que lo mejor es despejar el futuro económico

El Gordo les ayudó a vivir con más tranquilidad El Gordo les ayudó a vivir con más tranquilidad

El Gordo les ayudó a vivir con más tranquilidad / Javier Flores (Villanueva de la Concepción)

No es para quitarse de trabajar, pero te hace vivir más tranquilo”, responde la mayoría de los afortunados con el premio Gordo de la Lotería que dejó hace tres años ya una lluvia de millones en el municipio de Villanueva de la Concepción gracias a una viaje de la suerte para personas jubiladas que fueron las encargadas de traerse la fortuna a esta localidad enclavada a las faldas de El Torcal.

“El pueblo sigue igual”, aseguró Isabel Bautista, una de las vecinas que hizo de correo de la suerte y repartió la fortuna entre su familia y amigos. Cerca, su hermana ratifica su relato y al poco tiempo las vecinas que se unen a los comentarios también aseguran que allí todo sigue igual, eso sí, entre risas comentan el sobrenombre de Villa Mercedes que les habría apodado por la llegada de numerosos vehículos de esta conocida marca tras el reparto de millones. También hubo un boom de reformas en las viviendas.

Varios de los premiados Varios de los premiados

Varios de los premiados / Javier Flores (Villanueva de la Concepción)

Un ejemplo de que en Villanueva de la Concepción sigue con normalidad es Francisco, hijo de Isabel y responsable de la pescadería familiar cuya gestión heredó de su padre tras jubilarse. Precisamente, su único capricho fue comprarse dos coches nuevos, una decisión que su padre le sigue recriminando porque “tenía un coche nuevo”. Eso sí, lejos de esas compras, Francisco optó por guardar parte del premio y continuar con su labor de pescadero que sigue desempeñando con normalidad, madrugones incluidos, para atender los pedidos de sus vecinos. “El día que nos tocó el Gordo estuve de celebración hasta la una de la madrugada y a las tres se levantó para acudir a la lonja, una rutina que mantiene en estos momentos, aunque reconoce que el premio le aportó una tranquilidad económica que no tenía al poder pagar alguna deuda que tenía. Su madre también coincide en esta teoría. “Ahora no te miras tanto a la hora de comprar, si se me antoja algo pues lo compro”, dice.

Mientras tanto su hermana reconoce que a ella la suerte que le trajo su hermana sí que le ayudó mucho, ya que se encontraba en situación de desempleo. Ella invirtió parte del premio en reformar su casa y comprarse un coche para sustituir su viejo vehículo, aunque mantiene que fue casi más una decisión de su sobrino que propia. “El mío lo tenía más dominado y estaba más cómoda que con el nuevo”, explica entre risas.

Poco a poco la pescadería se anima y los premiados siguen apareciendo. No tienen reparos en hablar sobre el premio que recibieron, aunque alguno reconoce que su padre le había recomendado que no dijera nada de que le había tocado. Entre ellos están tres primas que coinciden en señalar que ellas también guardaron parte del premio pensando en su vejez, para no tener que preocuparse si en el futuro necesitan recurrir a la contratación de una persona que las asista o pagar una residencia. Ellas, al igual que sus vecinos, reconocen que la vida es así más tranquila, aunque no han notado grandes cambios en la localidad ni en el comportamiento de los afortunados.

También coincidieron con este posicionamiento Andrés, Francisco y José María, otros tres vecinos que resultaron agraciados y que bromean con otro vecino al que llaman “el corredor” (nombre por el que se conoce a las personas que hacen de intermediarios para una venta) sobre las propiedades que quieren comprar. Ellos también insisten en que el premio lo que más aporta es tranquilidad a la hora de afrontar la vida sin apuros. Además, también siguen las dudas sobre el premio que algunos vecinos recibieron realmente, un asunto sobre el que no terminan de ponerse de acuerdo sobre otro vecino que optó por no detenerse y continuar la marcha. “Aquel que va caminando sí que pilló un premio grande”, apuntan.

Carlos Godoy posa en su bar Carlos Godoy posa en su bar

Carlos Godoy posa en su bar / Javier Flores (Villanueva de la Concepción)

Otra de las personas que continuó con su trabajo es Carlos Godoy, que regenta un bar junto a la plaza principal y que aquel día fue uno de los puntos de encuentro para la celebración. Ayer seguía tras la barra atendiendo a sus clientes y sigue fiel a su pescadero, precisamente, el hombre que le dio la fortuna y que le trajo la tranquilidad económica.

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