Novedades discográficas | Beethoven por Barenboim La quinta de Barenboim

  • DG publica una nueva integral de sonatas beethovenianas para piano de Barenboim, la quinta de su carrera

Daniel Barenboim (Buenos Aires, 1942) Daniel Barenboim (Buenos Aires, 1942)

Daniel Barenboim (Buenos Aires, 1942) / Harald Hoffmann

Para cualquier alumno de piano enfrentarse por primera vez a una sonata de Beethoven es un desafío (sí, están las Sonatinas Op.49, o la Op.79, ideales para los principiantes, pero aun así). Pensar en interpretar un día una integral de las 32 piezas, una fantasía (y eso, en casa; hacerlo en público, le parecerá al joven un insensato desvarío). Grabarlas, un sueño imposible. Imagínense hacerlo cinco veces. Sí, grabarlas todas cinco veces.

La primera vez que Daniel Barenboim (Buenos Aires, 1942) tocó en público una sonata de Beethoven tenía 10 años. El próximo domingo 15 de noviembre cumplirá 78. Decir que ha pasado toda una vida interpretando a Beethoven (y no sólo como pianista, también como director, en calidad de lo cual ha dejado entre otras cosas dos ciclos sinfónicos) es entender sólo una parte del legado (¡aún vivo!) de uno de los músicos más formidables del último medio siglo. Empiece por Bach (poco), siga por Mozart, pase luego a los románticos, con Bruckner y Wagner como peldaños casi tan esenciales como el de Beethoven, y culmine con todos los grandes clásicos del siglo XX (aún está reciente un espléndido álbum dedicado a Elgar) hasta Carter y Boulez. Piano solo, música de cámara, conciertos, sinfonías, música religiosa, óperas... El repertorio que este hombre hiperactivo y cosmopolita (tiene las nacionalidades argentina, española, israelí y palestina) deja en el medio fonográfico resulta absolutamente incomparable.

Beethoven. Sonatas - Barenboim Beethoven. Sonatas - Barenboim

Beethoven. Sonatas - Barenboim

Había plasmado ya grabaciones de algunas sonatas beethovenianas (registros en algunos casos de adolescente) cuando Barenboim afrontó su primer ciclo integral. Lo hizo entre 1966 y 1969 (entre sus 24 y sus 27 años) para el sello EMI. Pasó más de una década, y el músico, que había desembarcado en otra de las majors, Deutsche Grammophon, afrontó un segundo ciclo para su nueva compañía. Lo registró entre 1981 y 1984.

En medio de esa grabación, el aún joven Barenboim se sintió impactado al dirigir en el Festival de Bayreuth de 1982 su primer Tristán e Isolda. La puesta en escena era del inolvidable Jean-Pierre Ponnelle. Los dos quedaron tan satisfechos de la colaboración que decidieron hacer una grabación televisiva de las Sonatas de Beethoven. El tercer registro nació así entre 1983 y 1984 gracias a la producción de la compañía Metropolitan de Múnich, que apenas pudo dar salida comercial a un producto registrado por muchas de las localizaciones vienesas vinculadas a la vida del compositor. Por suerte, en el año 2013, el sello EuroArts publicó esta integral en el formato DVD.

En 2005, director desde 1992 de la Staatsoper Unter den Linden berlinesa, Barenboim ofreció en su teatro una integral de las sonatas beethovenianas, que fue también registrada por las cámaras y los micrófonos de la EMI (vuelta a la casa del padre en su cuarto ciclo), que publicó las grabaciones en DVD al año siguiente. Aquel cuarto ciclo (que en 2012 Decca publicó en CD) se completaba además con una serie de clases magistrales impartidas a algunos jóvenes pianistas (entre ellos, Lang Lang y Javier Perianes) que aquel mismo año el maestro bonaerense ofreció en Chicago.

Quizás la reducción de su actividad causada por la pandemia ha llevado a Barenboim a centrarse más en el piano y es por ello que entre abril y junio de este 2020 grabó en la Sala Pierre Boulez de Berlín para los micrófonos otra vez de Deutsche Grammophon su quinta integral beethoveniana, que la multinacional alemana ha puesto a la venta el pasado 30 de octubre tanto en formato CD como en las ya habituales plataformas de escucha online.

En formato físico, el producto se compone de trece cedés: los diez primeros incluyen las 32 sonatas por orden estricto de numeración; el undécimo está dedicado a las Variaciones Diabelli, obra en la que el pianista ha ido profundizando en los últimos años y que tocó en su paso por el Festival de Granada el pasado mes de julio; y los dos últimos traen grabaciones de un Barenboim con 16 años que registró el sello Westminster en 1958 con algunas de las Sonatas más célebres del compositor: Patética, Claro de luna, Waldstein, Appassionata, Hammerklavier y Op.111, la última de las treinta y dos sonatas del ciclo pianístico más trascendente de la historia. Que un mismo hombre lo haya grabado comercialmente cinco veces en un período de poco más de 50 años es algo verdaderamente histórico y que no parece muy probable que vuelva a repetirse.

Quizás ya en aquellos registros adolescentes, Barenboim tocaba y escuchaba con la pasión del neófito, pero la conciencia del humanista, pues, como escribiría mucho después, “tanto a nivel individual como colectivo la interpretación se ve reforzada por la escucha; una voz fortalece a la otra”.

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