Actual

Le Bataclan, símbolo cultural del París abiertamente cosmopolita

  • Fundada en 1865, la sala encarnaba el hedonismo y el carácter libertino de la noche parisina. Lou Reed, John Cale y Nico grabaron entre sus paredes uno de los grandes discos de la historia.

Le Bataclan no es cualquier sala. Que haya sido la escogida por los terroristas para llevar a cabo su macabro objetivo no debe ser considerado un hecho casual. Los autores de la masacre conocían muy bien tanto el simbolismo de una de las salas de conciertos más famosas del mundo, como la facilidad del acceso desde la calle hasta el escenario donde la fatídica noche actuaban The Eagles of Death Metal, el nuevo proyecto del carismático John Homme, fundador de The Queen of the Stone Age.

Desde finales de los sesenta Le Bataclan ha sido un referente del rock y de la música en directo en general en la capital francesa, pero también, desde mucho tiempo antes, un lugar que programaba una variada oferta de espectáculos que ha representado el hedonismo y el carácter libertino asociado a la noche de París, desde las llamadas variedades, a cargo fundamentalmente de artistas locales, a actuaciones del rap que se hace en la banlieue, el término francés con el que se refieren en París a los suburbios marginales donde es mayoría la población musulmana.

En ese sentido es altamente probable que alguno de los franceses de segunda generación, hijos radicalizados de emigrantes musulmanes afincados en esa banlieue, haya sido asiduo de la sala como seguidor de esa vigorosa corriente del hip hop francés antes de ser atrapado por el aparato de captación del ISIS.

En realidad la historia de la sala se remonta 150 años atrás. Fue construida por el arquitecto Charles Duval en 1864 a imagen y semejanza de las pagodas chinas, en referencia a Ba-Ta-Clan, opereta del popular compositor Jacques Offenbach que tenía como protagonistas a dos franceses en China, y de la que tomó el nombre. Inaugurada en 1865 en el Boulevard Voltaire, entonces a las afueras de la ciudad, con asistencia de personalidades como Napoleón III y la Emperatriz Eugenia, desde sus inicios funcionó como café-teatro, y como sala de baile donde también se daban espectáculos de vodevil y conciertos durante el siglo XIX.

Tras diferentes etapas y cambios de propietario, alrededor de 1910 Bataclan vuelve a vivir otra etapa de esplendor gracias a la revista y a artistas de renombre mundial como Maurice Chevalier se curtieron en su escenario. Por entonces tal era el éxito de la sala, convertida en símbolo de la vida libertina de la noche parisina, que sus responsables trataron de exportar la fórmula creando compañías itinerantes que llegaron incluso a Latinoamérica, donde la palabra 'bataclana' se convirtió en una forma de designar a las mujeres de 'vida alegre', como inmortalizó el tango Garufa, que llegó a grabar el mismísimo Carlos Gardel.

En los primeros años 30, la sala fue de nuevo vendida y se mantuvo varias décadas funcionando casi exclusivamente como cine; superó un incendio, y una remodelación para adaptarse a las nuevas normas de seguridad que desembocó en la pérdida de parte de su techo original diseñado al modo de las edificaciones pequinesas. A finales de los sesenta se recicló de nuevo en sala de conciertos aunque también funcionaba como discoteca y acogía obras teatrales, espectáculos humorísticos y hasta mítines políticos.

El 29 de enero de 1972 la sala entró a formar parte de la mitología del rock gracias a un concierto único. Lou Reed, John Cale y Nico ofrecieron una actuación que fue retransmitida por televisión, y que suponía el primer encuentro de los tres personajes clave de los primeros Velvet Underground desde que grabaran el legendario álbum del plátano diseñado por Andy Warhol. Aunque con los años el disco se publicó oficialmente, durante los setenta Le Bataclan fue uno de los más célebres discos piratas de la historia del rock. Desde entonces ha sido santuario de los aficionados al rock de París, y allí se han estrenado artistas de primer nivel como Serge Gainsbourg, The Police, The Cure, Prince, Oasis o The Hole, el grupo de Courtney Love, viuda de Kurt Cobain. También se han comercializado discos grabados en directo en la sala, a cargo de artistas como Gong, Jeff Buckley, Jane Birkin o Bonnie 'Prince' Billy. La lista de grupos de primera línea que han formado parte de la programación de Bataclan sería interminable.

Nadie sabe hasta qué punto la masacre perpetrada este fin de semana condicionará el futuro de esta sala centenaria. Dominic Revert, representante de la productora Alias, actual copropietaria de la sala, declaró al canal BFM TV que "esta sala no cerrará nunca", y aseguró que aunque de momento no pueden precisar cuándo, "Bataclan volverá a ofrecer espectáculos". En otra entrevista a Télérama, Revert declaró desconocer por qué había sido precisamente Bataclan la sala escogida por los yihadistas, pero aventuraba la hipótesis de que a los asesinos les resultaba más fácil el acceso: "Está claro que como la sala está muy cerca de la entrada, es más fácil penetrar que en el Olympia, donde hay un largo pasillo o el Trianon, con sus escaleras (otras de las salas de conciertos más famosas de París)".

No era la primera vez que Bataclan había sido amenazada. En diversas ocasiones antes del atentado del viernes, en 2008 y en 2011, los antiguos propietarios habían recibido avisos e intimidaciones por parte de grupos radicales, y en diferentes detenciones y declaraciones previas de sospechosos, la policía había constatado planes para atentar específicamente contra la sala. Se da la curiosa circunstancia de que Pascal y Joel Laloux, los hermanos judíos que habían sido propietarios de la sala durante las últimas cuatro décadas, firmaron el contrato por el que la vendían el pasado 11 de septiembre, una fecha precisamente marcada por el terrorismo. Antes habían sido acusados por parte de integristas islámicos de organizar galas destinadas a recaudar fondos para la policía fronteriza de Israel, el Magav. Desde el pasado sábado y hasta ayer lunes, la sala había programado tres noches consecutivas con el grupo The Deftones. Son los primeros de una larga lista de artistas que no actuarán en Bataclan. Casualidad o no, los últimos en hacerlo, The Eagles of the Death Metal, actuaron el pasado mes de julio en el Barby Club de Tel Aviv, después de desestimar el aviso que les había enviado por carta el ex líder de Pink Floyd, Roger Waters, pidiéndoles que se sumaran al boicot a Israel.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios